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Era Francisco: Año V

Su Pontificado ha marcado notables diferencias Ha adelgazado la estructura de la Santa Sede, ha emprendido una sólida lucha contra los abusos sexuales y ha convertido en su obsesión la transparencia económica en el Banco Vaticano

  • Jorge Mario Bergoglio cumple cinco años al frente de la Iglesia, un Pontificado que ha marcado notables diferencias con sus predecesores
    Jorge Mario Bergoglio cumple cinco años al frente de la Iglesia, un Pontificado que ha marcado notables diferencias con sus predecesores / EFE

Tiempo de lectura 4 min.

13 de marzo de 2018. 00:24h

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Álvaro de Juana 13/3/2018

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«Tengo la sensación de que mi pontificado va a ser breve, cuatro o cinco años (...). Es como una sensación, un poco vaga», dijo Francisco en 2015. No fue la única vez que expresó esta sensación y ahora que Bergoglio cumple cinco años al frente de la Iglesia toca hacer balance de un Pontificado que ha marcado notables diferencias.

Entre sus medidas destaca la reforma de la Curia. Apenas un mes después de que fuese elegido, Francisco instituyó el conocido como C9, el Consejo de Cardenales que le asesoran en la reforma de la Curia romana. En estos años, el Papa ha adelgazado la estructura de la Santa Sede cancelando algunos dicasterios y agrupándolos en otros nuevos para hacer más eficaz y actual su funcionamiento. Pero si hay algo que ha caracterizado a Bergoglio en este campo, es su nuevo planteamiento para la elección de cardenales. A diferencia de sus predecesores, ahora busca purpurados de las «periferias existenciales», que tengan experiencia concreta al lado de los más vulnerables.

La lucha contra los abusos sexuales también puede considerarse un hito de su pontificado. En 2014, el Pontífice creó la Comisión para la Tutela de los Menores para proponer iniciativas concretas para proteger a los menores y adultos vulnerables y promover la responsabilidad de las iglesias de cada país. Aunque la Comisión ha tenido sus altos y bajos, hace unos días el Vaticano hizo pública la nueva composición de este organismo, que ahora está formada por 16 miembros, de los cuales nueve son nuevos. Entre ellos hay varias víctimas.

La transparencia económica puede citarse como una de sus principales obsesiones como máximo representante de la Iglesia. En ese sentido, ha llevado a cabo una profunda reforma del Instituto para las Obras de Religión (IOR) –más conocido como Banco Vaticano– y ha creado la Secretaría para la Economía. Sin embargo, a lo largo de estos años y fruto de ese proceso de limpieza, no han sido pocas las polémicas que se han vivido en su interior, provocando incluso la salida de alguno de sus miembros y la condena de otros acusados por malversación de fondos. Entre ellos, Paolo Cipriani y Massimo Tulli, director y vicedirector del IOR, el pasado febrero.

La llamada Teología de la Misericordia es otro de los rasgos característicos del mandato de Francisco. Aunque bien es cierto que sus predecesores Juan Pablo II y Benedicto XVI ya se refirieron a este ministerio, ha sido él quien ha popularizado la que, según sus propias palabras, «debe ser una de las principales actitudes que tenga todo cristiano». Por ello convocó en 2014 un Jubileo de la Misericordia, que quiso descentralizar para que todos los fieles del mundo pudieran participar desde donde quisieran.

En este sentido cabe recordar que los lugares más visitados por el Papa en sus viajes pastorales son las cárceles. Es su manera de llevar el amor de Dios hasta el último hombre: «La misericordia que abraza a todos y en todos los rincones de la tierra. No hay espacio donde su misericordia no pueda llegar, no hay espacio ni persona a la que no pueda tocar», decía en la prisión de Juárez en el 2016. Queda en el imaginario también la imagen de un Francisco emocionado en el Centro Penitenciario Femenino de Santiago, en su reciente viaje a Chile, ante el relato de una de las presas, quien le mostró su dolor por «arrastrar a su hijo a vivir preso por sus malas decisiones».

A ello se une su petición frecuente hacia una liturgia más participativa. Aunque al inicio muchos decían que a Francisco la liturgia no le quitaba el sueño, en estos años ha llevado adelante también ciertas reformas al respecto. Por ejemplo, ha abierto el rito del lavatorio de los pies a cualquier persona, incluidas las mujeres; acaba de establecer la fiesta de María, madre de la Iglesia para que se celebre el lunes siguiente a Pentecostés e incluyó una mención a San José en las distintas Plegarias eucarísticas. En esta reforma litúrgica no puede menospreciarse el eco mediático que tuvo su aparición en TV2000, la tele de los obispos en Italia, cuando afirmó que algunas versiones del Padre Nuestro, como la inglesa y la francesa, inducen al error por la traducción que se ha hecho de la frase «no nos dejes caer en la tentación», para después señalar que la versión española es la más correcta.

En resumen, puede decirse que los cinco años del Pontificado de Jorge Mario Bergoglio no se pueden entender sin los pobres, los ancianos, enfermos, los inmigrantes y los refugiados. Personas por las que Francisco ha mostrado especial sensibilidad a lo largo de estos años y que han protagonizado algunos momentos inolvidables de su lustro.

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