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Lucetta Scaraffia: «Las religiosas quieren evangelizar, no ser camareras»

A sus 69 años, la directora del suplemento «Mujeres, Iglesia, Mundo» refleja su feminismo con un reportaje sobre la situación de, en algunos casos, esclavitud que sufren muchas monjas.

  • Lucetta Scaraffia: «Las religiosas quieren evangelizar, no ser camareras»
Ciudad del Vaticano.

Tiempo de lectura 4 min.

06 de marzo de 2018. 00:46h

Comentada
Álvaro de Juana Ciudad del Vaticano. 6/3/2018

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Lucetta Scaraffia tenía muy claro desde que tomó las riendas del suplemento femenino de «L'Osservatore Romano», «Mujeres, Iglesia, Mundo», que en España distribuye la revista «Vida Nueva», que su misión era poner en valor el papel de la mujer dentro de la Iglesia. Así, en el último número ha sacado a la luz la situación de clara desigualdad y hasta de esclavitud por la que atraviesan miles de religiosas en todo el mundo.

-¿Qué le llevó a realizar este reportaje?

-Que es una situación real que existe y se da en nuestro días. Esto también ocurre porque hay gente en la sociedad que ya no son disponibles a realizar ciertos roles que tienen que ver con la subordinación. Son mujeres que eligen la vida religiosa para evangelizar el mundo y después se encuentran haciendo, por ejemplo, de «camareras» de eclesiásticos o de instituciones de la Iglesia. Eso no es una vida religiosa, sino otra cosa.

-Sin embargo, es una situación que se ha convertido en normal en la Iglesia...

-Sí, pero, por ejemplo, Francesca Cabrini, que es una santa que yo conozco muy bien, en el 800, al llegar a Nueva York, cuando los sacerdotes que la habían llamado la dijeron que tenía que ocuparse de los servicios de asistencia parroquial ella dijo que no, que no iba. Así que no es sólo una cosa de ahora, de hoy. Las religiosas tienen sus proyectos, sus ideas de cómo evangelizar, de cómo es su congregación y también de cómo vivir la misión hoy. No pueden ser reducidas a chicas de la limpieza.

-La publicación ha tenido una enorme repercusión... ¿Ha recibido alguna queja del Vaticano?

-No sé si alguno se habrá enfadado.... A mí nadie me ha dicho nada. El otro día leí unas declaraciones del Cardenal Carlos Osoro, arzobispo de Madrid, hablando de la huelga feminista que se ha convocado en España para el día 8. Me ha parecido interesante, porque él dice que «también la Virgen María habría seguido la huelga».

-¿Y el Papa se ha pronunciado?

-Por el momento creo que no ha dicho nada sobre lo publicado... pero ya antes él mismo había dicho cosas muy significativas sobre la mujer. Por ejemplo, que en la sociedad hay todavía una mentalidad machista (se refiere al prólogo escrito por el Papa en el libro «Diez cosas que el Papa propone a las mujeres» cuya autora es María Teresa Compte). También ha dicho que no se debe confundir el servicio con la servidumbre. Él mismo ha hablado muy claro.

-¿Cree que gracias a la denuncia que han hecho quizá en alguna institución de la Iglesia o algún eclesiástico pueda plantearse un cambio?

-Espero que sí. Si las cosas permanecen escondidas pueden perpetuarse, pueden durar, pero si se sacan a la luz es más difícil continuar en estas situaciones, así que espero que por ellas, por las monjas, las cosas cambien.

-En el reportaje, las religiosas evitan dar su verdadero nombre y utilizan uno ficticio. ¿Tenían miedo a represalias?

-Sí, porque tenían y tienen miedo de que sus congregaciones sufran algún problema por ellas, por haber hablado. Pero en definitiva es normal que tengan miedo a ser «castigadas» de alguna manera.

-Y después de hablar habrán sentido cierta liberación...

-Sí, ellas necesitaban hacerlo y se han sentido aliviadas cuando han hablado. Han contado los problemas que ellas viven y que son tantos. Pero pienso que después de nuestro artículo estos problemas serán afrontados. Confío mucho en esto.

-A lo largo de sus 5 años de Pontificado, el Papa ha hablado en multitud de ocasiones de la mujer y del papel que desempeña en la Iglesia. Pero, ¿qué es lo que falta por hacer?

-Debe tratar a los hombres como a las mujeres. Esto no significa estar a favor del sacerdocio femenino. Yo estoy en contra de eso. Ni tampoco cancelar la diferenciación entre hombre y mujer, pero sí reconocer a las mujeres la mima dignidad, la misma importancia que a las mujeres, independientemente del sacerdocio. El Papa está siguiendo esta línea, pero se necesita tiempo porque hay ciertas costumbres que no son tan fáciles de cambiar. No es algo facilísimo, pero pienso que está transformación está en el buen camino.

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