«La cultura es y será siempre imprescindible en nuestra vida»

Cecilia Gessa, actriz, directora y productora

Estaba a poco más de un mes para estrenar su montaje teatral «Fahrenheit 108» en Madrid cuando la crisis del Covid-19 puso en pausa el proyecto. Poco se podía imaginar que, en plena pandemia, se le presentaría la oportunidad de protagonizar una telecomedia desde su propia casa.

-Coprotagoniza la serie «Diarios de la cuarentena» creada durante la pademia y basada en ella. ¿Qué es más difícil, superar los problemas técnicos o hacer humor con una situación tan complicada?

-Las complicaciones técnicas sin duda. Estar pendiente de la luz, los planos, el vestuario, el racord y además actuar en estas condiciones es todo un reto. Ahora mismo, se echa mucho de menos a los compañeros de arte, vestuario, maquillaje, luz y sonido. Dadas las circunstancias es lo que nos toca, apañarnos con lo que hay. Al principio fue mas caótico. Ahora ya tenemos la dinámica mejor organizada. Estamos disfrutando y compartiendo este viaje, mas allá de nuestras casas.

-¿De dónde sacan la inspiración?

-De nuestra propia realidad. Muchos se verán reflejados en algunas de las situaciones que se plantean y se irán viendo a lo largo de los capítulos. Está tratada desde un lugar amable, respetuoso, con un humor muy blanco. Los guionistas, David Marqués y Álvaro F. Armero, se están basando en situaciones cotidianas. Lo que vemos en esta sitcom es un pequeño reflejo de lo que estamos viviendo, ya tenemos bastantes desgracias como para echar más leña al fuego. Y si no se hubiera dado esta situación tan extrema, no habría surgido «Diarios de la cuarentena» o igual sí, nunca se sabe.

-¿Cómo surgió la idea de hacerlo?

-Álvaro Longoria, productor de Morena Films nos llamó a Carlos, mi pareja, y a mí para preguntarnos si queríamos grabar una escena junto a otros compañeros para hacer un piloto y aceptamos. En muchas ocasiones grabas pilotos que luego no salen, en esta opción a los pocos días estábamos grabando para el primer capítulo. Todo muy trepidante, muy emocionante. En nuestro sector ahora mismo estamos todos viendo cómo salir adelante con lo que mejor sabemos hacer: entretener. La cultura es y será siempre imprescindible en nuestras vidas. «Diarios de la cuarentena» es prueba de ello, hemos tenido muy buena acogida con 1.700.000 espectadores en el primer capítulo. Estamos muy agradecidos.

-Su personaje es el de una mujer que lleva bien la cuarentena porque está teletrabajando pero su pareja no y está neurótico. ¿Cree que es algo que está pasando en muchos hogares?

-Seguro que sí, que hay muchas parejas en circunstancias similares. Peor será que ambos estén sin trabajar. Hay mucha incertidumbre y esto se lleva muy mal. Los que no cuentan con ahorros, los que viven al día, los pequeños empresarios, los autónomos, son los que peor lo llevan. Es una situación muy desesperante.

-¿Y cómo está viviendo usted, Cecilia Gessa, la cuarentena de verdad?

-Pues está siendo todo un ejercicio personal fuerte de autocontrol, la incertidumbre es lo que más me desestabiliza y aún así reconozco que mi naturaleza optimista y mi creatividad me han ayudado mucho en este aspecto. Que mi pareja, familia y amigos estén bien, es fundamental. Por otro lado, creo que todo pasa por algo, y este virus, esta epidemia nos avisa (una vez más) de que tenemos que ser más cuidadosos con nuestro entorno y con nosotros mismos. De todo lo malo siempre hay algo bueno: nuestro planeta está descansando.

-Mucha gente está aprovechando esta situación para ponerse en forma o para aprender a cocinar. ¿Le ha dado por algo así a usted?

-Yo me cuido mucho siempre con lo cual ahora con más razón. El día que no hago ejercicio noto que no estoy tan optimista. Voy cambiando la dinámica: yoga, entrenamiento funcional, baile, estiramientos, aeróbico… A mí me ha dado por ordenar partes de la casa, todo eso que no te da tiempo en circunstancias normales. Sigo utilizando la agenda, tengo mis horarios que casi siempre consigo cumplir y sigo maquinando nuevos proyectos para cuando salgamos de esta pesadilla. Cierto es que me apunté a cuatro cursos on-line y finalmente estoy haciendo uno, no me da tiempo de más.