Los beneficios de dejar de fumar

Los motivos, las ventajas de dejar de fumar y como hacerlo

Las ventas de tabaco aumentan, espoleadas por un mayor consumo del tabaco de liar y de la picadura para pipa
Las ventas de tabaco aumentan, espoleadas por un mayor consumo del tabaco de liar y de la picadura para pipa La Razón

Dejar de fumar tiene todos las ventajas de abandonar un hábito nocivo que destruye el cuerpo causando enfermedades algunas irreversibles. Cada año el tabaco mata a 8 millones de personas, según los datos que publica la OMS. Además de las enfermedades que provocan como cáncer de pulmón, enfermedades respiratorias crónicas como el EPOC, incrementa el asma incluso agudiza la esquizofrenia.

Para los fumadores ese vicio les mantiene enganchados. Muchos tratan de dejarlo el 1 de enero y recaen el 2 de enero, otros se someten a sesiones de hipnosis, terapias sustitutivas como chicles de nicotina, otros acuden al psicólogo, a grupos de apoyo o leen manuales sobre como dejar de fumar. Los fumadores tienen en su mano la capacidad de desengancharse por si solos.

Las campañas de Sanidad son claras cuando muestran una boca destrozada o unos pulmones irreconocibles. La OMS insta a los países a luchar contra la epidemia del tabaquismo mediante la aplicación plena del Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco y la aplicación de medidas eficaces de control del tabaco, incluidas las medidas políticas “MPOWER” recomendadas por la OMS, por ejemplo, reduciendo la demanda de tabaco a través de los impuestos, creando lugares sin humo y prestando apoyo a quienes quieren dejar de fumar.Tan solo pensando en que efectos positivos tiene abandonar ese hábito.

Infografía: Los efectos de dejar el tabaco | Statista Más infografías en Statista

Como muestra el informe del Día Mundial sin Tabaco publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), solo 20 minutos después de fumar ya se empiezan a notar los primeros cambios físicos, como el descenso del ritmo cardíaco y la presión arterial, que recuperan sus valores normales. Si mantenemos el cuerpo sin tabaco al menos doce horas más, los niveles de monóxido de carbono en la sangre disminuyen y, después de de dos a doce semanas, la circulación mejora, así como el funcionamiento de nuestros pulmones.

Entre las mejoras de salud a largo plazo de no encender un cigarrillo nunca más se encuentra, lógicamente, la disminución de las probabilidades de padecer las grandes enfermedades asociadas con el tabaquismo. Entre ellas, la prevalencia de un cáncer de pulmón (que en diez años se reduce a la mitad) y el riesgo de enfermedades coronarias, como el infarto, que en quince año se iguala a la de un no fumador. En solo un plazo de uno a cuatro años, el exfumador cuenta con un riesgo total de fallecer de alrededor de la mitad de un fumador.

Desescalada del tabaco

En tiempos de coronavirus los expertos de RedENT han publicado una guía de ‘Fases de desescalada del tabaco’, que contiene consejos prácticos y útiles para hacer frente al problema generado por el consumo directo de tabaco y derivados durante el confinamiento y la desescalada, junto a la exposición ambiental que esto supone.

Bajo la premisa ‘Un día más, una calada menos’, y aprovechando el proceso que se está siguiendo en España de desescalada del confinamiento, los responsables de esta guía animan a los fumadores a implementar también una deshabituación tabáquica por fases, aportando orientaciones específicas y herramientas de autoevaluación para determinar en qué momento se encuentra su adicción y prepararles para dar el salto a la siguiente fase.

Las fases de la desescalada del tabaco

En la fase 0 se insiste, sobre todo, en la vinculación que el consumo de tabaco o el vapeo puede tener con la Covid-19, recalcando que el tabaco y otros derivados suponen un aumento del riesgo de transmisión del coronavirus, que los fumadores son más vulnerables a la enfermedad y que el riesgo de necesitar ventilación mecánica o una cama de UCI es dos veces mayor que los no fumadores.

En la fase 1 se invita al fumador a reducir su espacio de consumo y, sobre todo, a evitar este hábito en su hogar y en espacios pequeños o cerrados, compartidos con más personas, acompañando todo ello con mensajes informativos sobre las consecuencias que tiene la exposición al humo ambiental del tabaco (y otros derivados).

En la fase 2 se aborda el objetivo fundamental de reducir el consumo. Identificar el consumo que se está haciendo, retrasar el primer cigarrillo del día, no apurar al máximo cada cigarro o hacer un listado de los beneficios de abandonar este hábito son medidas sencillas que pueden ayudar a rebajar el consumo de tabaco o sus derivados.

La fase 3 afronta directamente el paso definitivo de dejar de fumar. La guía señala tanto recursos web, como guías y teléfonos de ayuda con atención especializada para facilitar la deshabituación.

La última fase, la 4, es también la fase de “la nueva normalidad” y, sobre todo, la que acomete un doble reto: “afianzar la decisión de dejar el tabaco y evitar la recaída”. En este sentido, los expertos de RedENT recuerdan que existen actualmente tratamientos eficaces para dejar de fumar basados en el apoyo de profesionales sanitarios y en algunos casos el uso de tratamiento farmacológicos, así como hay numerosos recursos terapéuticos disponibles a través de App y líneas telefónicas.