Dejaréis de ser héroes

Una niña aplaude, en una imagen de archivo, a los sanitarios desde su ventana en Pontedeume, La Coruña
Una niña aplaude, en una imagen de archivo, a los sanitarios desde su ventana en Pontedeume, La CoruñaCabalarEFE

Dice el Talmud «Quien salva una vida salva al universo entero». Los médicos y el resto del personal sanitario son los que han estado más expuestos al coronavirus y, como consecuencia, han sufrido sus efectos habiendo un porcentaje significativos de muertos e infectados. Los sanitarios han salvado muchos universos. Puede resultar reiterativo decirlo, pero ser el primer país del mundo en contagio a sanitarios debería hacernos reflexionar en cómo se ha gestionado esta pandemia. Y la causa no es solo por las medidas económicas de gobiernos anteriores como algunos argumentan; muchos otros países más pobres no han experimentado esta situación.

Otra frase que ayuda a comprender la situación vivida es la de Stanley Kubrick en la película «Senderos de Gloria»: «Dejaréis de ser héroes cuando la gente no tenga miedo. Dejaréis de ser héroes cuando a los políticos les interese. Ahora sois carne de cañón, por eso os llaman héroes». Y se les ha llamado héroes porque es la única forma de reconocer una dedicación y entrega impagables. El comunismo sanitario de sueldos bajos unido a los pocos medios quizás nos permita ser críticos con nosotros mismos y reflexionar sobre la frase mantra «tenemos la mejor sanidad del mundo».

Creo que ha sido un error no mostrar la realidad de lo que se ha vivido en los hospitales, en las residencias o en las funerarias. Los políticos en su afán «de protegernos» y en la infantilización general de la sociedad, no han querido enseñar la verdad dolorosa. Cuanto menos se percate la población del desastre, menos se culpará a los gobernantes. Muchos compañeros que han vivido la tragedia siguen todavía afectados y aterrados de lo que pueda venir. Si todas esas personas que no usan las mascarillas hubieran visto lo que hemos vivido, les aseguro que su percepción y comportamiento sería distinto. Ojos que no ven, corazón que no siente.