Un colegio de médicos libre de empresas y de intereses políticos

El Icomem no debe ser presa de intereses espurios ni brazo político de ningún partido en defensa de la eutanasia

Este jueves, 17 de septiembre, se celebran elecciones en el Colegio de Médicos de Madrid (Icomem). Aunque la desafección de los facultativos hacia sus corporaciones y la situación especial que atraviesan los centros sanitarios por la pandemia anticipan una participación muy baja, la importancia de estos comicios es mayor de lo que parece.

Los médicos se juegan, por ejemplo, que su colegio permanezca libre de empresas externas ávidas de fagocitar sus presupuestos, algo que ocurrió en épocas pasadas y que ha logrado evitar el actual presidente, Miguel Ángel Sánchez Chillón, siguiendo el camino que abrió su antecesora, la honesta psiquiatra militar Sonia López Arribas.

También se jugarán disponer de una corporación crítica con el papel que las autoridades han tenido en esta crisis. Pero no sólo con las de Madrid, sino también con las del Ministerio. No caben aquí excusas competenciales. Aunque el ámbito de este colegio es la comunidad, la negligente actuación de Illa y su equipo en la crisis ha tenido consecuencias funestas para numerosos médicos que ejercen en la capital, y que desean sentirse defendidos y representados. El Icomem debe ser un referente en este aspecto y, desgraciadamente, no lo ha sido.

También se juegan tener un colegio ponderado en asuntos espinosos como el aborto y la eutanasia. Aunque hay médicos a favor, son muchos los que están en contra y deben ser tenidos en cuenta.