Síndrome del ojo seco, una consecuencia del teletrabajo

El uso excesivo de ordenadores y dispositivos electrónicos está provocando que aumente la incidencia de este problema ocular, que ya afecta al 11% de la población.

El «ojo seco» es una dolencia cada vez más habitual por la sobreexposición a las pantallas de ordenador
El «ojo seco» es una dolencia cada vez más habitual por la sobreexposición a las pantallas de ordenador

La situación excepcional creada por la crisis sanitaria entorno al SARS-CoV-2 tiene muchos y variados efectos colaterales. En particular, los confinamientos y/o las medidas que imponen restricciones de movimiento son las que más impactan sobre nuestra salud, tanto desde el punto de vista físico como mental. La generalización del teletrabajo como método prioritario, con el objetivo de reducir los desplazamientos y evitar contagios, ha traído consigo consecuencias como el aumento de problemas musculares y ostearticulares, situaciones de estrés crónico o patologías oculares.

Según datos de la empresa Óptica & Audiología Universitaria, uno de estos últimos es el síndrome del ojo seco, una dolencia causada por la mala hidratación del ojo cuando no hay cantidad suficiente de lágrima o ésta no es de buena calidad. Más de cinco millones de españoles – un 11% de la población - lo padecen, y, aunque es una de las principales causas de las consultas al oftalmólogo, menos de la mitad de los casos han sido diagnosticadas y reciben un tratamiento adecuado. La causa que parece estar detrás de este aumento de casos es el excesivo uso de ordenadores y dispositivos electrónicos, que llegó a ser de 14 horas diarias de media en los meses más duros del confinamiento.

Los síntomas más frecuentes son irritación, escozor, enrojecimiento y sensación de quemazón o de no poder eliminar las pequeñas partículas o microorganismos que entran en los ojos, y poder así mantener una buena visión. Los expertos recomiendan no tocarse los ojos con los dedos, mantener una buena higiene de las glándulas lacrimales, es decir, limpiarlas como mínimo una vez al día (ya sea con una toallita o un disco de algodón), no usar maquillaje y limitar el tiempo de uso de las pantallas según la edad.