Cuántos años de vida te quita...

La contaminación del aire quita 2,2 años de promedio, lo que la convierte en una amenaza mayor para la esperanza de vida que el tabaquismo, y comer un perrito caliente le resta 36 minutos.

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. FOTO: Sandra R. Poveda

Los nuevos datos del Índice de Vida de Calidad del Aire (AQLI) revelan que un ciudadano está de promedio expuesto a unas concentraciones de contaminación del aire que superan tres veces los niveles máximos recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Este nivel de polución persistente, vía partículas finas, implica que una persona pierda de promedio 2,2 años de esperanza de vida en aquellos países que superan estos niveles, y los residentes de las zonas más contaminadas del mundo pierdan hasta cinco años o más.

De hecho, «la contaminación por partículas supone una amenaza mayor para la esperanza de vida de enfermedades como la tuberculosis o el VIH, que el tabaquismo o incluso que la guerra», asegura el estudio. Así, el consumo de tabaco de primera mano reduce la esperanza de vida global en 1,8 años, el abuso del alcohol en siete meses, el VIH en cuatro meses, y las guerras 18 días. Es decir, «el impacto de las partículas nocivas reduce la esperanza de vida de forma similar al acto de fumar, duplica la del consumo de alcohol, es cinco veces mayor al VIH/sida y 29 veces más que las guerras».

Ahora bien, se trata de promedios, es decir, fumar o el VIH afecta a menos gente que la contaminación del aire de ahí que de promedio resten menos años. En todo caso, lo que significa es que «la contaminación es la mayor amenaza para la salud humana». De hecho, el 82% de la población mundial vive en áreas donde los niveles de las partículas inferiores a 2,5 micras (PM2,5) superan los límites recomendados por la OMS.

Afortunadamente, en aquellos países en los que se está logrando reducir esta contaminación la esperanza de vida ha pasado de 72 a 74 años. Es decir, las mismas políticas de aire limpio que pueden agregar hasta cinco años a la vida de las personas en las regiones más contaminadas, mientras que globalmente agregan más de dos años a la esperanza de vida en promedio. En China, por ejemplo, las medidas implantadas para mejorar la calidad del aire han permitido que sus ciudadanos hayan pasado de perder 4,7 años de vida a 2,6 entre 2011 y 2019.

Comer nueces suma 26 minutos

Una investigación realizada por la Universidad de Michigan, en Estados Unidos concluye que por cada vez que una persona se come un perrito caliente de 61 gramos de carne podría estar perdiendo 27 minutos de vida saludable o restar 36 minutos menos de esperanza de vida si además añade a este bocado diferentes salsas y otros condimentos. Esta es una de las conclusiones de un estudio publicado recientemente en la revista científica «Nature Food».

Para ello, los autores analizaron 5.853 alimentos de la dieta estadounidense con el fin de averiguar si con pequeños cambios se podrían conseguir beneficios sustanciales tanto para la salud como para el medio ambiente.

Los investigadores combinaron 18 indicadores ambientales y nutricionales basados en la salud para evaluar, clasificar y priorizar alimentos. En cuanto a la nutrición, «desarrollamos el Índice de Salud Nutricional para cuantificar los efectos marginales en la salud en minutos de vida saludable ganados o perdidos», explican los autores en el estudio. Tras un análisis exhaustivo, lo cierto es que tomar pequeñas decisiones pueden ser vitales: hay alimentos que hacen perder 74 minutos de esperanza de vida y otros ganar 80 por porción.

Los refrescos altos en azúcares, las hamburguesas dobles con queso, el fiambre industrial o las pizzas más grasientas se incluyeron en la categoría de minutos perdidos. En cambio, el salmón o las nueces se situaron entre los alimentos saludables que pueden prolongar su vida en 16 o 26 minutos, respectivamente.

De hecho, sustituir únicamente el 10% de la ingesta calórica diaria de la carne de vacuno y la procesada por frutas, verduras, nueces, legumbres y mariscos seleccionados podría ofrecer mejoras sustanciales en la salud de 48 minutos por persona por día y reducir a su vez en un 33% la huella de carbono de su dieta. En todo caso, los impactos ambientales mostraron grandes variaciones y se encontró que estaban correlacionados con el calentamiento global, excepto los relacionados con el uso del agua.