¿Cuánto plástico ingerimos solo por poner sal en las comidas?

Los microplásticos están cada vez más presentes en los alimentos, según un estudio de la OCU

Sal marina.
Sal marina.dreamstimedreamstime

Cuando nos alimentamos creemos saber lo que estamos ingiriendo. Aun así, en muchas ocasiones, la comida esconde algunos elementos que están presentes y que no controlamos su composición de forma completa.

En los últimos años, además, muchos investigadores han basado sus líneas de estudio en tratar de analizar las composiciones de muchos alimentos. Algunos pescados, por ejemplo, cuentan con grandes cantidades de mercurio algo que puede llegar a ser dañino para el organismo.

Ante estos riesgos, hay alimentos que son mirados con lupa para tratar de evitarlos aunque otros aún desconocemos muchas de sus composiciones. En este sentido, la sal, ha sido uno de los últimos en salir a la palestra como alimentos que podrían contener sustancias peligrosas.

Así las cosas, un estudio de la WWF llevado a cabo por la Universidad de Newcastle, en Australia, detectó cantidades de un elemento en la sal que podrían interferir en la salud de las personas.

Plástico en la sal

Aunque pueda sorprender, el mar es la entrada principal de microplásticos la cadena alimentaria. El proceso empieza cuando muchos organismos unicelulares confunden estos con su comida habitual y de ahí nos llega a los humanos.

La magnitud es tal que, incluso, aproximadamente el 70% de los alimentos en España cuenta con presencia de microplásticos según una investigación de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU).

Estos datos se consiguieron tras un análisis de 102 alimentos de origen marino que la organización analizó para saber lo riesgos. En cuanto a la sal de mesa, además, el 90% contaba con plásticos, un dato muy alto.

Otra investigación mayor, de la Universidad de Alicante para la revista Nature, demostró que los plásticos habían llegado a la sal de mesa. Esto, junto con el informe de la OCU, supuso la confirmación de como este mineral cuenta con grandes dosis de plástico en su composición.

Unos 250 gramos al año

Tanta es la cantidad de este compuesto que según el primer estudio mencionado, de la Universidad de Newcastle, arrojó datos preocupantes. Tomando la referencia que la OMS establece como consumo diario recomendado de máximo 5 gramos al día de sal, los datos no fueron muy positivos.

Según el estudio de WWF, ingerimos unos 2,000 microplásticos a la semana. Extrapolando, esto quiere decir que un humano de media consume 21 gramos de plástico al mes, unos 250 al año. Si esto se analiza con más detalle, comemos unos 5 gramos a la semana, el equivalente a una tarjeta de crédito.

Ante estos datos, las principales investigaciones apuntan que estos plásticos provienen en su mayoría del polvo generado por los neumáticos y los productos textiles.

Además, las microesferas de los cosméticos aportan grandes cantidades de plástico al mar que acaban en productos como la sal. Aunque el mineral haya sido el último analizado, otros como el pescado también cuentan con cantidades debido a su alimentación.

Algunos expertos, por ejemplo, llaman a consumir distintos tipos de sal para evitar que toda sea marina. En el programa “Planta Baixa” de la televisión pública catalana, una especialista en el tema argumentó que se podrían combinar distintos tipos.

Esto se debe a que la sal es “uno de los alimentos que más ingerimos a lo largo del día” y con la presencia de microplásticos puede ser un problema a la larga.