Ciencia

¿Por qué se echa sal sobre la nieve y el hielo?

Se ha extendido la teoría de que la sal derite el hielo y la nieve, pero lo que ocurre es muy diferente

Sondean el límite molecular de la formación de hielo
Hielo FOTO: CC0 PUBLIC DOMAIN

El temporal de nieve y bajas temperaturas que está afectando a gran parte de España hace que las carreteras y aceras sean ahora una pista de patinaje improvisada. Durante estos días, los conductores y peatones tienen que circular con precaución para evitar las placas de hielo que se forman en la carretera. La forma de combatir estos charcos helados es la labor que realizan los operarios que echan sal sobre la superficie, ya sea con máquinas esparcidoras o directamente con palas. Se ha extendido la teoría de que la sal derite el hielo y la nieve, pero eso no es lo que ocurre. Entonces, ¿por qué se echa sal sobre la nieve y el hielo?

Los trabajos de mantenimiento no pueden llegar a todas las carreteras, por lo que es muy importante consultar el estado de la vía antes de viajar y contar con neumáticos de invierno o cadenas si no puede evitar una carretera afectada por las bajas temperaturas. La Dirección General de Tráfico (DGT) recomienda, además, reducir la velocidad, aumentar la distancia entre vehículos y circular con las luces encendidas aunque sea de día.

¿Por qué se echa sal sobre el hielo y la nieve?

El hielo es, básicamente, agua que se solidifica al estar expuesta a temperarturas inferiores a los 0 ºC (a la altitud del nivel del mar). Al echar sal sobre el suelo, el hielo no se derrite directamente ya que la temperatura no sube; lo que ocurre es que el punto de congelación disminuye por el proceso químico que ocurre al mezclar ambas sustancias. Con la nieve ocurre lo mismo porque no es más que hielo con una estructura menos compacta.

Cuando se echa sal o salmuera sobre el hielo y la nieve, forman un eutéctico (del griego eu=fácil y texis=fusión). La mezcla de cloruro sódico (sal) y agua se convierte en una sustancia cuyo punto de fusión baja hasta los -21 ºC, siempre y cuando la proporción sea la adecuada. Por lo tanto, el agua pasará a su estado líquido aunque la temperatura ambiente sea bajo cero.