Sociedad

«Los beneficios que habrá obtenido Sanofi por Depakine superarán las indemnizaciones»

En la legislación española «con sospecha hay que actuar y la farmacéutica optó por lucrarse en vez de hacer lo correcto», afirma Ignacio Martínez, abogado especialista en negligencias médicas

Ignacio Martínez, dueño del despacho Ignacio Martínez Abogados SL, especialista en negligencias médicas
Ignacio Martínez, dueño del despacho Ignacio Martínez Abogados SL, especialista en negligencias médicas FOTO: Sanofi Sanofi

Ignacio Martínez logró recientemente una sentencia pionera en España y fuera de nuestras fronteras que condena a la aseguradora de Sanofi por los daños del Depakine en los hijos de las embarazadas que tomaban este medicamento para la epilepsia principalmente. Un fallo histórico que tiene mucho que ver con los logros legislativos que se dieron tras el caso de la talidomida, que sigue sin resolverse.

¿Han recurrido la sentencia de Depakine?

Sí, la hemos recurrido por tres motivos. De los cuatro demandantes hay uno al que se le declara prescrita su acción; otro porque no se reconocen todos los daños, el autismo sí, pero el resto de afecciones no, y luego se recurre porque la sentencia reconoce 12.000 euros por punto de discapacidad y nosotros pedíamos 20.000.

¿Sanofi la ha recurrido?

No, todavía no la han recurrido. Han expresado en televisión que lo van a hacer. Lo doy por hecho. Supongo que como nosotros lo hemos hecho podrían esperarse, ya que, cuando la otra parte lo hace, puedes en ese escrito oponerte a su recurso y además recurrir. En cualquier caso, las dos partes vamos a recurrir. Este es un caso que sí o sí llegará al Supremo.

¿Cuánto puede dilatarse todo este proceso hasta la sentencia del Supremo?

Un año y medio para esta sentencia de apelación y luego unos 3,5 años en el Supremo. Es decir, entre cuatro y cinco años para que el Supremo dicte una sentencia final.

¿Será entonces cuando ya interpondrá el resto de demandas o mejor seguir poco a poco?

Estoy preparando ya mi estrategia basa en ir sumando demandas tras la primera sentencia estimatoria. Es lo que voy a hacer. De hecho, estoy preparando ya las del resto de familias afectadas que tengo. Al final esto es como un tren con cinco vagones, todos llegarán a la estación a la vez.

¿De cuántos casos hablamos? De pocos, yo tengo 20 o menos, para los miles que debe haber.

¿Por qué no ha optado por interponer una demanda conjunta? Porque el sistema jurídico español está bastante mal pensado para las acciones colectivas. Eso ya lo he experimentado. Es mucho mejor y más ágil intentar crear un antecedente con «el caniche» y luego que pase el «elefante». Si hubiéramos metido las 20 demandas estaríamos hoy a mitad de procedimiento.

Autismo, malformaciones... ¿sale barato en España cometer un error y no informar?

Sí, indudablemente. Sanofi no solo es de las farmacéuticas más grandes, sino que es de las 10-15 empresas más grandes del mundo y esto les sale muy barato porque incluso aunque se extendieran indemnizaciones a muchos niños los beneficios que han obtenido superan las indemnizaciones que puedan tener que pagar. Sabían de los problemas del medicamento y en la legislación española solo con haber sospecha hay que actuar. En cambio, Sanofi optó por lucrarse en vez de por hacer las cosas bien. Y aun así es un «win-win», por muchas sentencias que tenga en contra les va a salir rentable. Máxime cuando solo rige lo que el juez considere que es justo indemnizar. En España eso no conlleva una multa adicional, ya que únicamente se puede indemnizar por el daño (compensatorio). Nuestra legislación, a diferencia de la de Estados Unidos, no contempla el daño punitivo con el cual se pretende evitar una ganancia y salvaguardar a los grandes grupos de afectados.

¿Cómo puede ser que los afectados europeos no se enteraran a la vez? ¿No funcionaron las alertas de la Agencia Europea del Medicamento (EMA)?

No han funcionado debidamente en absoluto. Uno de los documentos presentados en la demanda es de un catedrático de Farmacología que explica el desastre de control que hubo.

Hay afectados muy pequeños, posteriores a las alertas de la EMA y de la Agencia Española del Medicamento (Aemps). ¿Qué sigue fallando?

Lo que ha pasado tras 2015-2016 ya no se puede imputar a Sanofi porque ya viene en el prospecto una alerta en caso de embarazo. De modo que si es planificado puede ser un error de los médicos, ya tengo algún caso así: el de un niño de cinco años. Y si no era planificado la culpa, entiéndame esto, sería del que lo toma por no haberse leído el prospecto. Desgraciadamente lo que estamos viendo es que hay médicos que no se actualizan ni lo más mínimo y han seguido recetándolo en los embarazos a partir de 2015. Lo que hay detrás, generalmente, es una mala praxis médica.

En Francia, ha habido 6.000 casos. ¿Cuántos afectados puede haber en nuestro país? ¿Cómo es posible que sean menos?

Se ha prescrito igual y el porcentaje de mujeres con epilepsia es similar en Francia y en España, así que en nuestro país también hay miles de casos. Pero han salido muy pocos porque aquí muchas madres que han contactado conmigo han optado por no emprender un procedimiento porque les recuerda todo el rato que algo que ellas tomaron causó algo así a su hijo. Se sienten culpables sin serlo. Es un elemento que distingue a España de Francia. La mujer francesa es más racional y la española, por ser mediterránea, es más emocional. Eso culturalmente distingue a los dos países y explica esa diferencia de casos oficiales.

¿No se debería denunciar al Ministerio de Sanidad de España?

¿Para qué? Sería como si fuera Quijote luchando contra molinos. Por supuesto, la EMA es corresponsable de todo eso, pero no pleitearía contra ellos ni contra Sanidad.

¿En qué difiere este caso con el de la talidomida?

La diferencia fundamental es que la talidomida es anterior a la legislación del control del medicamento que precisamente nació por el caso de la talidomida.