El preparador madrileño de porteros en Wuhan: “Al llegar parecía que íbamos a jugar el Clásico”

La mascarilla empieza a molestarle a Oliver Cuadrado, que había ido a China a ganarse la vida. «Llevamos más de 30 horas con ella puesta», asegura

El entrenador de fútbol, Oliver Cuadrado, junto a un compañero en el avión de Wuhan
El entrenador de fútbol, Oliver Cuadrado, junto a un compañero en el avión de Wuhan

Por fin «ya estamos en casa», nos decía emocionado el español Oliver Cuadrado, uno de los entrenadores de fútbol que han estado atrapados en Wuhan, nada más llegar a la base aérea de Torrejón. «Estamos preparados para salir». Salir directos al Gómez Ulla. Pero en cualquier caso salir. Unas cuantas horas antes, a 01:28 de la madrugada de ayer (hora española) nos había mandado un imagen de él junto a un compañero. Estaban a bordo del avión que les iba a traer de vuelta a Europa, en concreto al aeropuerto de Brize Norton, en Oxford. «Nos vamos», nos detallaba una hora después. No le importaban los retrasos. Lo importante era salir. Sabemos que vamos con retraso. No nos importa llegar a las 20:00 o a las 21:00 lo importante es que lleguemos», nos decía Oliver emocionado.

Horas después el cansancio empezaba a hacer algo de mella en él, aunque rápidamente se animaba. Tal era la seguridad que «lo primero que he pensado al llegar es que parecía que fuésemos a jugar el clásico, el Madrid-Barça. ¡La que se ha liado! Hay unos cuatro o cinco coches de Policía delante del autobús que nos lleva al Hospital Gómez Ulla y otros tantos detrás», afirmaba sin salir de su asombro.

La mascarilla empieza a molestarle. «Llevamos más de 30 horas con ella puesta. El personal sanitario que se subió al avión en Oxford nos ha dado otra. Pero es molesto estar tanto tiempo con ella», nos reconoce cuando va camino del hospital. Oliver no sabe todavía cuándo podrá ir a visitarle su mujer ni les han explicado aún el protocolo que llevarán durante la cuarentena, como las dos tomas de temperatura diarias. Ya habrá tiempo.

Eso sí, nada más aterrizar en Torrejón, este entrenador de fútbol que había ido a China a ganarse la vida ha llamado a su mujer para decirla que estaba bien y que «tengo muchas ganas de verla y abrazarla». Como él, el resto de compañeros. Por delante tienen 14 días de cuarentena, 14 días en los que no podrán salir de la planta reservada para ellos del hospital madrileño, pero 14 días en los que ya están aquí, «en casa».