Pandemia: Cruz Roja atiende a personas más jóvenes y con hijos

El 95% de los nuevos hogares que piden asistencia están en riesgo de pobreza o exclusión social

Un voluntario de la Cruz Roja en la Unidad de Respuesta Social, llevando cajas de alimentos y bienes básicos a los hogares sin medios
Un voluntario de la Cruz Roja en la Unidad de Respuesta Social, llevando cajas de alimentos y bienes básicos a los hogares sin medios FOTO: Cristina Bejarano La Razón

Las personas que han pasado a ser atendidas por Cruz Roja durante los meses de la pandemia son más jóvenes (44,4 años de media frente a los 65 años), con hijos menores de 16 años a su cargo (50,2% frente al 22% de los que ya eran auxiliados por la organización) y en situación de desempleo (30,5% frente al 24,8%). Este es el perfil medio de las personas que se han incorporado a Cruz Roja a raíz de la crisis provocada por el coronavirus, y en conjunto el 95,2% de ellas están en riesgo de pobreza o exclusión.

Se trata de la principal conclusión del boletín «El impacto de la Covid-19 en la población atendida por Cruz Roja a través del Plan Responde», una investigación que persigue detectar el grado de vulnerabilidad, riesgo de pobreza y exclusión y necesidades y expectativas de las personas que son atendidas por la ONG. «La irrupción de la crisis generada por la Covid-19 ha supuesto una nueva vuelta de tuerca a la vulnerabilidad social, en tanto que ha agravado la ya difícil situación de una población que aún se encontraba lastrada por los efectos de la crisis económica anterior y ha empujado a nuevas personas y familias a condiciones de máxima fragilidad», destacó Toni Bruel, coordinador general de Cruz Roja.

El estudio, que se ha sido desarrollado en colaboración con la Universidad Carlos III de Madrid, intenta profundizar asimismo en la información sobre los ingresos, situación ocupacional y los factores asociados a la salud, la vivienda y protección social de estas personas, para ofrecer información relevante a todos los actores implicados en la respuesta a la pandemia, como administraciones públicas y agentes sociales, entre otros.

El boletín incide en que que quienes han acudido a la Cruz Roja por primera vez afrontan las situaciones más dramáticas: el 95,2% de sus hogares están en riesgo de pobreza o exclusión (frente al 73,8% de los que ya eran atendidos), el 92,6% están por debajo del umbral de la pobreza (antes era el 67,2%), el 63,1% experimentan privación material severa (antes era el 39,3%) y el 56,2% tiene en paro a todos sus miembros en edad laboral (frente al 50,7% de las atendidas antes).

La situación económica en los hogares ha empeorado debido al contexto desarrollado por la pandemia, y el 23% de las personas que piden ayuda han visto reducidos sus ingresos un 23% (en estos hogares se ha pasado de media de recibir 1.057 euros a 486). Para los que han acudido por primera vez a la organización este dato es aún peor, ya que sucede en el 38,2% de los hogares.

En lo que se refiere a la salud, el 56,7% de los encuestados afirma tener un estado de salud regular, malo o muy malo, y el 35,2% asegura que ha empeorado tras la Covid. Además, una consecuencia indirecta son los trastornos psicológicos o emocionales, que un 66% afirma sufrir. De ellos, los más frecuentes son la preocupación (43,1%), la tristeza (28,9%) y la depresión (24,9%).

Otra de las áreas de vulnerabilidad detectadas es la referente a la vivienda. En concreto, el 18,2% de los encuestados señalan problemas en ese ámbito, y un 6,5% está incluso en riesgo de exclusión residencial. Además, un 31,4% residen en hogares con graves problemas de salubridad, y el 46,1% tienen problemas para afrontar los pagos relacionados con la vivienda y/o los suministros. Este porcentaje se eleva al 70,3% entre la población de nueva incorporación.

Impacto de género

La pandemia de la Covid-19 ha tenido impacto en múltiples ámbitos de los atendidos en el programa Responde, pero aún es más grave en el caso de las mujeres. Así, sus indicadores de salud son más negativos (más contagios y secuelas), pero también como consecuencia directa del ámbito laboral: más despidos (18,1% frente al 13,7% de los hombres) y menos ERTE (57,1% frente al 60,9% en los varones). A este impacto es necesario añadir la sobrecarga de trabajo que han supuesto las tareas domésticas y de cuidados en el confinamiento.