“La covid es un prototipo perfecto como futura arma terrorista”

El profesor y militar Juan Carlos Estarellas asegura que las organizaciones yihadistas han constatado que pueden fabricar bombas bioquímicas de Sars-Cov-2 con poco más de 60.000 euros

Un experto en armas biológicas, durante unas pruebas en Reino Unido
Un experto en armas biológicas, durante unas pruebas en Reino UnidoAsociated pressLa Razón

La covid ha sido investigada desde numerosos ángulos científicos y médicos, sin embargo, su letalidad también está comenzando a estudiarse como una posible arma terrorista futura. Su efectividad mortal, que ha puesto patas arriba a todo el planeta, arruinado economías y comprometido Estados, ha sido vistz por varios analistas como un elemento a tener en cuenta en el ámbito de las guerras biológicas.

Así, un grupo de expertos capitaneado por Juan Carlos Estarellas ha decidido crear un pionero curso en el Campus Internacional para la Seguridad y Defensa (CISDE) en colaboración con el CEU San Pablo para especialistas en la materia donde desmenuzar y analizar los riesgos mundiales del Sars-Cov-2 desde el punto de vista bélico. Como experto académico en amenazas emergente, bioterrorismo y concienciado del riesgo y la peligrosidad que representa el empleo de agresivos biológicos como posible vector para la perpetración de ataques y acciones terroristas por actores estatales y no estatales, Estarellas tomó la decisión de diseñar y emprender esta actividad formativa “para formar al alumno en nuevas competencias y conocimiento experto en este campo de la bioseguridad y la defensa. También perseguimos incrementar la sensibilidad, el interés y la concienciación de los profesionales frente a las amenazas reemergentes y el empleo de patógenos como posible vector terrorista”, explica este teniente en la reserva del Ejército de Tierra.

Juan Carlos Estarellas, durante una de las formaciones
Juan Carlos Estarellas, durante una de las formacionesLa Razón

Para él, el coronavirus supone “un verdadero ‘‘killer’' que ha demostrado capacidad para tirar abajo los sistemas intra y extrahospitalarios de un país moderno como España. Lo que lo confirma como el prototipo perfecto y futura arma terrorista. Solo hay que mirar las cifras de contagio y letalidad de la covid: más de 143.000.000 de personas contagiadas en todo el mundo, alcanzando una letalidad aproximada del 2,128%; y que continúa inexorable su capacidad de expansión sobre la población, especialmente letal en Europa y Estados Unidos”.

En relación al potencial bélico de este patógeno, el profesor asevera que “tan solo debemos mirar a nuestro alrededor y comprobar lo que ha ocasionado un patógeno de vía aerógena con tan grande capacidad de contagio, fácil transmisión humano-humano y sin disposición de antídoto ni medidas de autoprotección personal. Empleado como arma biológica, es y será terrible para cualquier Gobierno, Estado o país”. Esto, sin contar con lo con Estarellas denomina las derivadas en cascada que acabarían provocando un cóctel letal: una elevada pérdida de vidas humanas (civiles y militares), el colapso de los sistemas sanitarios e intrahospitalarios, la afección a la mayoría de servicios públicos y transportes estratégicos y esenciales, compromiso económico y brete del sistema productivo, así como la posible afección a la Seguridad Nacional y la Defensa de un país

Poco más de 60.000 euros

Pero, ¿quiénes estarían interesados en utilizar el virus de este modo: “El dominio y control de los agresivos biológicos no está al alcance de cualquier Estado u organización terrorista y criminal, en la medida que son necesarios tanto capital humano investigador como disponer de instalaciones con laboratorios y animalarios con bioseguridad y biocontención de primer nivel”. Sin embargo, este militar asegura que “Daula Al Jilafa” (Estado del Califato), sus uilayas y nodos operativos, además de la propia organización Al Qaida y sus ramificaciones regionales, “han constatado que, y esto es lo más grave, que un patógeno de este tipo podría ser empleado como una bomba. Es decir, aunque resulte sorprendente es perfectamente factible que una organización terrorista o un grupo criminal organizado, con muy pocos recursos, pero disponiendo del capital humano adecuado y unas instalaciones muy similares a las ofrecidas por un laboratorio BSL2, disponiendo de financiación mínima o de una pequeña cantidad de dinero (no más de 60.000 o 70.000 euros), adquiera tanto la capacidad para diseñar, almacenar, transportar y diseminar el patógeno en cualquier territorio o contexto, como puede ser un acto multitudinario”.

Ahora mismo, según Estarellas, cualquier país que cuente en su territorio con laboratorios y animalarios para la investigación de tipo BSL4 o P4 con patógenos de cualquier tipo, por su definición y clasificación como “tecnología dual”, puede ser potencial generador de un agresivo biológico moderno: “la República Popular China se presenta como un exponente de primer nivel. Es decir, jugaría en la Primera División con Estados Unidos”.

Precisamente en relación al origen del coronavirus en China se ha especulado mucho. Tanto es así que incluso hay teorías que afirman que este patógeno “se escapó” de un laboratorio donde se estaba probando su potencial destrucción. Para este militar en la reserva, entre los expertos en bioterrorismo como él, existe “una especial sensibilidad cuando estos eventos se producen en un determinado lugar geográfico. Y muy especialmente cuando se disponen de unas instalaciones idóneas de apariencia civil y se es líder global e incomparable tanto en el almacenamiento, la manipulación y el cultivo de cepas patógenas dedicadas a la investigación de carácter dual” (civil y militar)”. Es más, para él, si además se suma que “se experimenta con la finalidad de incrementar, perfeccionar y atravesar una barrera de especie o para aumentar el nivel de contagio de un coronavirus frente a la exposición prolongada y sostenida de células humanizadas “in vitro” e “in vivo”, todos los datos, circunstancias, hechos, posibles rastros y evidencias nos indican que esto no es fruto de una conspiración”.

Investigaciones independientes

Para Estarella, todo lo que proviene de un sistema tan hermético como el chino debe ser cuestionado y, nunca mejor dicho, puesto en cuarentena, “más aún cuando no han dejado de poner trabas para una investigación forense sobre el terreno por parte de un equipo de investigadores independientes expertos en amenazas emergentes y reemergentes”.

Hasta ahora el curso ha sido un éxito, ya han terminado la edición y preparan una nueva para septiembre. Entre las personas que han participado en esta formación se encuentran alumnos desde médicos, técnicos de emergencias, hasta otros con perfil económico: “Nuestro objetivo fundamental es ampliar el campo de visión de todos aquellos expertos, profesionales e investigadores interesados en el ámbito de la seguridad y la defensa, la inteligencia, la seguridad nacional e, incluso, la sanitaria”

Ante una situación tan delicada, cabe preguntarse si los Estados están preparados para evitar este tipo de guerra biológica, ante lo cual, el profesor de CISDE confiesa que “desafortunadamente no”.