Cirugía para cambiar cara, cuerpo... y mente

No sólo es vanidad. Muchas personas recuperan el equilibrio psicológico tras operarse. Y más tras la crisis de la covid

Los especialistas reivindican la eliminación del 21% de IVA, que encarece notablemente las intervenciones, en detrimento del paciente
Los especialistas reivindican la eliminación del 21% de IVA, que encarece notablemente las intervenciones, en detrimento del pacienteDreamstime

Parece que se ve la salida del túnel. Tras muchos meses de ahorro forzoso en plena pandemia los españoles llevan semanas en constante aumento de inversión en su imagen y acuden de nuevo a los centros de cirugía plástica estética, que observan sus salas nuevamente llenas.

La cirugía plástica reparadora y estética es una especialidad MIR (médico interno residente), que se ocupa de recuperar la forma y la función en procesos congénitos, oncológicos, traumáticos, etcétera, y que cubre la sanidad pública. En su vertiente estética, teóricamente, es una elección libre a fin de corregir aspectos con los que no está conforme el potencial paciente, ya sean deformidades congénitas o adquiridas por el paso del tiempo (antienvejecimiento) y que corresponde al sector privado.

El doctor José Vilar-Sancho, cirujano plástico en la clínica Nuestra Señora de la Paloma de Madrid, recuerda, como sobrino y discípulo, al doctor Benito Vilar-Sancho (falleció en 2014 a los 90 años), el cirujano que más rinoplastias o cirugías de nariz ha practicado en España (supera las 8.000) a celebridades y personas llegadas de todo el mundo. En 1956 funda la Sociedad de Cirugía Plástica Reparadora y Estética (Secpre), de la que obligatoriamente todos estos facultativos deben ser miembros, y está considerado el padre de la especialidad en España y uno de los más reputados internacionalmente. “En los meses más críticos de la pandemia –explica el doctor Vilar-Sancho- tuvimos que estar necesariamente inactivos. Por fortuna, con la mejora de la situación muchas personas, al no haber podido gastar en viajes ni compras, han decidido invertir en su imagen corporal y en los últimos meses hemos asistido a un incremento en la demanda de cirugía estética. Quisiera subrayar que ninguna actividad médica está gravada con IVA, excepto la nuestra, con un 21%, por considerarse un lujo, cuando en la gran mayoría de los casos no lo es en absoluto, puesto que elimina graves complejos, que hace que los afectados se sientan heridos y se aíslen, restablece una autoestima severamente deteriorada e incluso desequilibrios psicológicos por el serio impacto emocional que el defecto, congénito o adquirido, genera”.

Sobre este particular hay pleno consenso por parte de todos los expertos consultados por LA RAZÓN y además lo destacan con especial interés y reivindicando la eliminación del 21% de IVA, que encarece notablemente las intervenciones en detrimento principalmente del paciente.

Como apunta el doctor Francisco Gómez Bravo, presidente de la Asociación Española de Cirugía Estética y Plástica (Aecep), cuyos miembros deben tener al menos cinco años de experiencia y pertenecer necesariamente a la Secpre, sociedad científica madre, “el Tribunal Europeo de Justicia de Luxemburgo ha emitido numerosas sentencias en las que se ratifica que la cirugía plástica no es ni mucho menos una cirugía cosmética, sino que entraña unos claros objetivos terapéuticos de modificación corporal, que se reflejan psicológicamente de modo positivo en el paciente”.

Por géneros, parece observarse que hay diferencias por especialistas. El doctor Vilar-Sancho opina que se ha experimentado un aumento en la población masculina, que se preocupa mucho más por su imagen física, y establece los porcentajes en 30% hombres y 70% mujeres.

Sin embargo, para el doctor Gómez Bravo, que también es director de la clínica que lleva su nombre en Madrid, el porcentaje de varones se reduciría al 10%-15%. Y agrega: “El paciente debe ir a consulta con unas expectativas realistas y mantener una conversación clara y sincera con el médico para no llevarse decepciones después de la operación. Ha de prevalecer la naturalidad y no notarse que se ha practicado una cirugía. La materia con la que trabajamos es la biología, que sigue un proceso evolutivo y presuponemos que el paciente tiene cierto sentido artístico y ya conoce resultados de otros casos”.

En lo que a este punto concierne el doctor Vilar-Sancho matiza que “nos llegan personas con fotos de revistas de famosos, pidiéndonos su nariz o sus contornos corporales y nosotros, deontológicamente, tenemos que explicarles que esa nariz no va con su óvalo facial y que la lipoescultura que nos solicita no se puede conseguir como desea”. En las décadas de los setenta y los ochenta, afirma, la tendencia generalizada en el caso de la rinoplastia era operar narices pequeñas y respingonas y resultaban todas iguales, sin personalidad propia. “Eso ha cambiado por completo –dice– y operamos en función de las características faciales de cada paciente. Si nos solicita algo con lo que disentimos técnica y estéticamente, no le operamos”.

En opinión de la doctora Teresa Bernabéu, miembro de las sociedades científicas Aecep y Secpre, y cirujana plástica estética en la clínica Vithas Medimar de Alicante, la reducción de mamas está totalmente indicada en chicas jóvenes a partir de los 18 años. Insiste, cuando sus pechos son grandes y les van a causar problemas de espalda, de autoestima, complejos e incluso vejaciones por parte de cierto público masculino: “Estos senos no se corresponden estéticamente con el conjunto del resto de su figura, desentonan y dañan la espalda, por lo que la cirugía tiene unos excelentes efectos no solo estéticos, sino además terapéuticos. Yo he tenido bastantes casos de jovencitas y mujeres más maduras que me han expresado que la operación les ha cambiado la vida”.

En el supuesto de los embarazos gemelares y múltiples la distensión abdominal es muy superior al de la gestación simple, de ahí que la abdominoplastia (una vez que no se desee tener más hijos) sea la indicación principal. Con este tipo de intervención los resultados son espectaculares. Se advierte de que las personas no deben dejar engañarse por tanta publicidad engañosa. Hasta los dermatólogos subrayan que las arrugas ya instauradas no desaparecen con cremas, aunque estas ayuden a prevenirlas. Y un consejo final: “Se puede echar todo por la borda si no se siguen rigurosamente las instrucciones del postoperatorio”.