«Villa de Pintanxo»

El motivo del naufragio del “Villa de Pitanxo”: una parada repentina del motor

Según la armadora, este incidente dejó al barco sin «propulsión ni gobierno»

El motivo del naufragio del “Villa de Pitanxo”: una parada repentina del motor
El motivo del naufragio del “Villa de Pitanxo”: una parada repentina del motorTeresa Gallardo

Mucho se ha especulado sobre lo que ocurrió a bordo del «Villa de Pitanxo» aquella fatídica noche en la que se lo engulló el Atlántico. La investigación sigue activa y ayer se conocieron los primeros datos de las pesquisas que está realizando la empresa armadora, Pesquerías Nores, a través, principalmente, del testimonio de los tres supervivientes. Al parecer, fue una parada «repentina» del motor principal del barco gallego lo que provocó la tragedia. La armadora hizo pública ayer la explicación ofrecida por el patrón del barco, Juan Padín, después de muchos días de especulaciones. Esa circunstancia se habría producido durante la maniobra de virada del aparejo, según la compañía.

La parada del motor dejó al barco «sin propulsión ni gobierno» y expuesto al viento y las olas, sufriendo golpes de mar que lo escoraron y hundieron «de forma muy rápida». Es decir, que el fallo, sumado a las terribles condiciones climatológicas, hicieron que una tormenta perfecta se tragara al «Villa de Pintanxo» en cuestión de segundos. Es más, tan solo los tres supervivientes habrían tenido tiempo para ponerse el traje especial que protege al náufrago en caso de accidente en aguas gélidas como las de Terranova. «No es solo cuestión de tiempo para ponerse el traje, sino también hacerlo de la manera adecuada ya que cualquier resquicio que quede, y por el que pueda entrar el agua es mortal, ya que estamos hablando de temperaturas del agua entre los dos y los cuatro grados centígrados», explica un curtido marino a este diario.

«Si el barco se hunde en pocos segundos es muy fácil quedarse atrapado dentro y entonces es casi imposible rescatar a quienes quedan encerrados a tiempo.Terranova es una zona donde varios factores peligrosos convergen: la mala climatología, es decir borrascas, vientos fuertes, oleaje, y además no de manera puntual, sino que ocurre muchos días al año», explica el marino Santiago Olay a este diario.

Además, añade que «el problema es que los barcos pesqueros es que pueden hundirse en cuestión de unos pocos segundos. En muchos casos, si los tripulantes están durmiendo ni siquiera les da tiempo a salir del camarote donde estén a cubierta y se hunden con el propio barco. Si caes al agua a temperaturas de 20 grados puedes sobrevivir horas y entonces es fácil que alguien acuda y te rescate con vida en aguas. Con temperaturas de entre 0 y 4 grados es una cuestión de minutos quedar inconsciente de hipotermia», sentencia.

A la espera de reactivar la búsqueda de los 12 desaparecidos, también quedaría pendiente la recuperación de la «caja negra» del barco. La VDR voyage data recorder es también de interés para los investigadores ya que guarda grabaciones de los últimos minutos de la vida en el barco, así como numerosos datos de registro que podrían arrojar luz ante tanta incertidumbre.

«Si no naufragan más barcos a lo largo del año es por la pericia de los patrones. Hay que tener en cuenta que son de pequeño tamaño en comparación al tamaño de las olas a las que se enfrentan, por lo que es fácil que puedan zozobrar y hundirse incluso estando en perfectas condiciones. Todo esto, partiendo de la base que, en este caso, los constantes golpes de mar no hayan producido una grieta en alguna parte del casco o de la cubierta que permita el ingreso de agua al interior. Eso es la muerte inmediata de la tripulación», apunta el experto.