Baja por menstruación

Me llama la atención que, en pleno siglo XXI, la ministra de Igualdad pretenda que tengamos que indicar el motivo de nuestras bajas por el hecho de ser mujeres. Eso significa señalarnos y desigualarnos y no lo contrario. Y me explico. Una menstruación normal puede conllevar dolores o no, de mayor o menor intensidad. Los excesivos, por cierto, pueden estar relacionados con otras patologías y deberían conducir a indagar el motivo, que puede no ser solo la propia menstruación. Más allá de eso, hay veces –muchas– que se mitigan con un analgésico. Cuando no sucede, cuando el dolor es intenso e incapacitante, si una mujer va al médico y le pide la baja, se la da. No hace falta que se lo indique Irene Montero: lo hace porque es un dolor que no permite continuar con la vida normal y ya está. Hay migrañas y neuralgias crónicas que sufre la población masculina y femenina, que a veces se sobrellevan con medicación y otras derrumban en la cama a quien las padece. Y cuando alguien va al médico en las últimas condiciones, pues le da la baja. De verdad, no necesitamos que Irene Montero nos «mime» más por ser mujeres; tampoco que enseñe a los médicos a valorar lo que es un dolor incapacitante, por regla o por cualquier otra cosa. Porque en principio, la regla, como el embarazo, no son enfermedades, ni el castigo divino por ofrecerle la manzana a Adán; son parte de nuestra naturaleza y no nos tienen que estigmatizar de ningún modo. Los médicos, Sra. Montero, ni son tontos ni son enemigos de las mujeres. Y si nos ven sufrir por dolor de cabeza o de ovarios, nos mandan a casa con una baja y ya está.