Un páramo llamado España: tres cuartas partes del país, en peligro de desertificación

La Península Ibérica será una de las regiones más afectadas por la sequía extrema, según WWF

-FOTODELDIA- GRAF1821. HUESCA, 19/11/2017.- Vista general del pantano de Mediano en el Pirineo de Huesca, donde las huellas de la sequía son evidentes. EFE/Javier Blasco
-FOTODELDIA- GRAF1821. HUESCA, 19/11/2017.- Vista general del pantano de Mediano en el Pirineo de Huesca, donde las huellas de la sequía son evidentes. EFE/Javier Blasco FOTO: JAVIER BLASCO EFE

El 75% de nuestro territorio está en peligro de sufrir desertificación. Los modelos climáticos predicen desafíos y cambios extremos aún mayores que harán cada vez más difícil garantizar suficiente agua, y habrá zonas de la Península Ibérica que vivirán bajo estrés hídrico severo. De hecho, será una de las regiones más afectadas de Europa por sequías extremas. Por ello, en el Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía, la organización WWF exige inversión pública y acciones urgentes para enfrentar esta grave amenaza.

Hoy, España se convierte en la sede mundial del Día de la Desertificación y la Sequía, un problema que afecta especialmente a nuestro país. Más de 9 millones de hectáreas ya están catalogadas como zonas con un riesgo alto o muy alto de desertificación, principalmente en el tercio sur y los dos archipiélagos. La sobreexplotación de acuíferos, el crecimiento insostenible del regadío, el abandono de tierra y la degradación del suelo están afectando a su fertilidad y capacidad para retener la humedad. Esto, junto con la intensificación de los periodos de sequías extremos, como consecuencia del cambio climático, está afectando la disponibilidad de recursos naturales y la seguridad hídrica y alimentaria de nuestro país.

Varios estudios científicos prevén una reducción de las precipitaciones, especialmente en las cuencas atlánticas, la del Guadalquivir y el sur peninsular, unido a un aumento constante de temperaturas medias de hasta grados más para el año 2040. Sin embargo, pese a la extrema vulnerabilidad frente a la sequía y del riesgo de desertificación, España ha apostado por un modelo de gestión «suicida» que prioriza el agua para los cultivos de regadío intensivo e industrializados. El regadío se bebe el 80% de este recurso de nuestras cuencas, sin contar con el agua que se consume de forma ilegal. Uno de los ejemplos más graves es el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel, epicentro del robo de agua en España. Tras décadas sobreexplotando su acuífero y degradando Daimiel, este humedal se ha convertido en un claro ejemplo de cómo el desierto avanza en la península ibérica, donde más de dos tercios del territorio nacional está en riesgo de desertificación. El corazón de las Tablas de Daimiel está completamente seco.

“Frente a las sequías, cada vez más intensas y el avance de la desertificación tenemos que adaptar nuestras demandas a los recursos hídricos realmente disponibles para reducir la exposición al riesgo de la población y los sectores productivos ante un periodo de escasez de recursos, y apoyar la cultura del ahorro del agua en España, frente al agua para todo sin límite”, explica Teresa Gil, responsable del programa de agua de WWF. La mala gestión del agua y la sobreexplotación han llevado de nuevo a que los embalses nacionales estén a mínimos. Especialmente preocupante es la situación en Andalucía cuyas reservas están al 35%, a pesar de que ha sido una primavera en la que ha llovido por encima de la media histórica.

Para hacer frente a esta situación, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico va a presentar la Estrategia Nacional de Lucha contra la Desertificación para mitigar sus efectos y restaurar las zonas degradadas. Aunque supone un hito importante, WWF considera que este plan carece de un presupuesto definido y de medidas concretas para los próximos ocho años.

WWF considera imprescindible que los objetivos, medidas y las recomendaciones de la Estrategia de Lucha contra la Desertificación en España se integren adecuadamente en otros planes relevantes para abordar este problema. Como el caso de las ayudas vinculadas a las Política Agraria Común, los Programas de Medidas aprobados en los Planes Hidrológicos de demarcación para el ciclo 2021-2027 o los fondos Next Generation; así como impulsar una Ley de Protección de los Suelos para evitar su continua erosión y degradación.