Primeros indicios de transmisión aérea de la viruela del mono

Se sabe que el virus puede pasar al ambiente en forma de aerosoles; la clave está ahora en averiguar si la inhalación de estas partículas víricas puede desencadenar la enfermedad

Aunque no es su principal vía de transmisión, el virus de la viruela del mono (MPXV, por sus siglas en inglés) también puede propagarse a través de aerosoles, de manera similar al coronavirus. La evidencia al respecto es escasa, pero es uno de los grandes interrogantes que tiene que desvelar la comunidad científica internacional, máxime cuando la enfermedad acaba de ser catalogada por la Organización Mundial de la Salud como emergencia sanitaria internacional.

Dado que esta enfermedad es una vieja conocida en el continente africano, donde es endémica en las zonas central y occidental, hay amplia documentación científica sobre la casuística que allí se ha dado a lo largo de estos años. En Africa, el grueso de los casos que se ha producido a lo largo de los años han sido a través del contacto directo con las especies conocidas como susceptibles hospedadores: monos y simios, una variedad de roedores y otros mamíferos pequeños, a través de mordeduras, contacto con la sangre, los fluidos, las manchas, las ampollas o las costras del animal infectado e incluso al comer carne poco cocida de un animal infectado.

No hay rastro de contagio en un contexto de relación sexual, actividad responsable de hasta el 95% del brote actual. “En muchos de los casos de transmisión descritos en África, las personas se han infectado por manipular animales silvestres infectados. No está claro si en algunos casos directamente por inhalación del virus a partir de partículas de polvo desprendidas de la piel o por contacto directo con las lesiones de los animales infectados”, señala Estanislao Nistal, virólogo y profesor de inmunología clínica en la Universidad San Pablo CEU, de Madrid. “Este tipo de virus pueden también contagiarse a partir de fómites (restos biológicos de una persona infectada, que sean depositados en superficies) y mediante partículas aéreas, pero su transmisión es menor que la mediada por contacto directo”, añade.

Viruela del mono
Viruela del mono FOTO: T. Nieto

El virus ha cambiado

Pero el virus que se está propagando actualmente por más de 80 países del mundo no parece ser el “viejo conocido de África”, ni el que motivó el anterior brote de la enfermedad en Reino Unido entre 2018 y 2019. Un estudio publicado el mes pasado en la revista científica Nature Medicine revela que el virus de la viruela símica posee 50 nuevas mutaciones y, según los autores de la investigación, esto podría indicar que el patógeno se está adaptando para transmitirse mejor entre humanos. Este virus tiene un genoma de ADN. Eso implica, entre otras características que, a diferencia de los virus de ARN como el SARS-CoV-2 o el VIH, tiene la capacidad de reparar sus “errores” de replicación. Pero también implica que es más estable, es decir, que lo esperado es que adquiera solo dos o tres mutaciones por año. El actual virus ha multiplicado por diez esa cifra.

La velocidad de propagación del actual brote internacional podría sugerir que el mecanismo de transmisión de la viruela del mono puede haber mejorado. La causa de ello podría encontrarse en las nuevas mutaciones del virus. Y ahí es donde algunos expertos indican que las evidencias que hasta ahora sostenían que el virus “no se propaga fácilmente entre las personas” deben ser revisadas y re-evaluadas.

“Hasta ahora esta enfermedad se consideraba un proceso vírico que se transmitía mayormente por contacto directo. En el brote actual, varios datos clínicos y epidemiológicos respaldan que el contacto cercano, a menudo en el contexto de la actividad sexual, está impulsando la transmisión de la enfermedad”, señala Francisco J. Roig, neumólogo del Hospital Universitario HM Montepríncipe, de Madrid. Sin embargo, varias investigaciones- una de ellas un estudio realizado en el mes de junio en el Hospital clínico de Barcelona sobre 12 pacientes infectados con viruela del mono- revelan importantes hallazgos sobre el mecanismo de propagación de esta enfermedad. Se detectó ADN del virus MPX en hisopos de lesiones cutáneas en todos los pacientes y cargas virales elevadas en algunas muestras de saliva, hisopado rectal, semen, orina y heces tomadas entre 4 y 16 días después del inicio de los síntomas. “Lo más revelador del estudio son las muestras de saliva ya que confirman que un contacto estrecho- y no necesariamente sexual- puede ser suficiente para transmitir la enfermedad”, declara el neumólogo.

“Esto podría explicar porque se están documentando casos del virus en gotitas en suspensión en las habitaciones de pacientes que están ingresados por esta enfermedad. Es un virus se encuentra en secreciones como la saliva que, al hablar o al toser, pueden expulsar esta gotículas que luego lo vehículizan al ambiente, en cantidad suficiente para que se haya podido aislar para estudiarlo. Ahora lo que hay que investigar- porque hay poca evidencia al respecto- es si la inhalación de estas partículas víricas puede llegar a desencadenar la enfermedad. Hasta ahora hay algún caso documentado, pero no una evidencia sólida”, revela el experto. “Quizá lo más importante es que estamos hablando de un virus que se transmite al ambiente, pero para que de ahí pueda llegar a la vía aérea de una persona e infectarla, necesita un contacto estrecho y prolongado. La vehículización no es tan grave como en el caso del SARS-CoV-2”, concluye.

La muestra de que esta vía de transmisión se está manejando ya en políticas de salud pública destinadas a la prevención es que los Centros para la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) indican en sus directrices a la población que, en los países donde se está propagando la enfermedad, «los contactos que comparten el hogar y los trabajadores de la salud” deberían considerar usar mascarillas. Esa directriz también se aplica a “otras personas que pueden estar en contacto cercano con alguien que ha sido confirmado como caso”, así como a los propios pacientes con viruela del mono, “especialmente aquellos que tienen síntomas respiratorios”