Pospandemia

La covid provoca envejecimiento acelerado del cerebro

Un nuevo efecto a medio-largo plazo de la infección por SARS-CoV-2 es la acumulación de células senescentes

José Aguado, de la Universidad de Brisbane (Australia)
Julio Aguado, de la Universidad de Brisbane (Australia)La Razón

La senescencia celular es una transformación celular- igual que la de una célula cancerígena, que se vuelve inmortal por un proceso de mutación genética- que puede ser inducida por muchos tipos de factores, entre ellos la radiación ultravioleta, la quimioterapia e incluso la infección por virus como el SARS-Cov-2. Estas células senescentes son muy dañinas para nuestro organismo porque son proinflamatorias, y, además, son inmortales (de ahí que se las denomine como «células zombis»). Aunque no se replican, como las cancerígenas, si se mantienen de forma indefinida en nuestro organismo, extendiendo su acción proinflamatoria a otras células. Se trata de un efecto de contagio sistémico, que se ha demostrado que acelera el envejecimiento. Cuantas más células senescentes hay, más se acumulan. Las propias defensas del cuerpo son las que destruyen estas células, aunque el sistema inmunológico no es capaz de eliminarlas llega a la vejez.

Es bien conocido que la infección por covid puede provocar déficits neurológicos a largo plazo en humanos, incluidos problemas de coordinación y memoria. Ahora, un equipo internacional de más de 30 científicos de instituciones tan destacadas como Harvard en Estados Unidos, liderado por Julio Aguado, científico español de la Universidad de Queensland, en Brisbane (Australia), ha descubierto que esta está directamente vinculada con una acumulación acelerada de células senescentes en el cerebro humano. Al examinar los cerebros de ratones con covid y de personas mayores de 70 años que habían fallecido a causa de la infección, Aguado y sus colaboradores descubrieron que la infección por SARS-CoV-2 conduce a la neurodegeneración (pérdida de neuronas).

«Este descubrimiento sugiere una conexión inesperada entre la infección y el envejecimiento cerebral acelerado. Nuestro estudio también ha probado fármacos senolíticos –conocidos por eliminar selectivamente las células senescentes– demostrando mejoras en modelos de organoides humanos, una especio de ‘minicerebros’ que creamos a partir de células madre, por lo que son humanos, y en ratones infectados. Esta innovación abre la puerta a posibles tratamientos para contrarrestar los efectos perjudiciales de la covid en el cerebro» explica el investigador a LA RAZÓN.

Los investigadores probaron tres medicamentos senolíticos: navitoclax, ABT-737 y D+Q. La exposición a estos fármacos condujo a una reducción de las células senescentes. A continuación, Aguado y sus colaboradores probaron los efectos de los senolíticos navitoclax, fisetina y D+Q en ratones con covid, que normalmente viven sólo unos cinco días. Los senolíticos se administraron por vía oral cada dos días. El tratamiento con D+Q y fisetina mejoró la supervivencia y amplió la esperanza de vida media en un 60%. Al final del experimento de 12 días, el 22% de los ratones tratados con fisetina, el 38% de los tratados con D+Q y el 13% de los tratados con navitoclax todavía estaban vivos. El trabajo, publicado el pasado 23 de agosto en la revista «Nature Aging», la referente mundial en investigación sobre envejecimiento, pone de manifiesto tres hallazgos principales. «El primero es que, partiendo de algo que ya se sabía, que es que el SARS-CoV-2 es un virus neuroinvasivo, hemos descubierto que la infección tiene una consecuencia directa en la inducción de senescencia en el cerebro. Como consecuencia, hay una aceleración del envejecimiento de este», destaca Aguado.

«El segundo es que, independientemente de los efectos del SARS-CoV-2, los fármacos senolíticos tienen la capacidad de decelerar, e incluso revertir, la edad biológica del cerebro», añade.