Polémica

La cruzada nudista de un político alemán que apunta a España como «el Edén sin ropa»

A sus 34 años, Julien Ferrat, quiere implantar un modelo de turismo naturista «swinger» en Europa que ha revolucionado el panorama político

El concejal alemán, Julien Ferrat
El concejal alemán, Julien FerratCedida

España es el país con más playas nudistas del mundo. Más de 400 arenales hacen las delicias de los amantes de la liberación textil costera, según un estudio de Outforia. Por su parte, la Federación Española de Naturismo (FEN) estima que alrededor de 400.000 españoles practican nudismo de forma habitual, mientras que a nivel mundial se calcula que la cifra supera los 20 millones. Sin embargo, no se trata de un tema exento de polémica, y el debate entre defensores y detractores del naturismo continúa vivo.

En medio de esta encrucijada convertida en un clásico estival, un concejal alemán de 34 años lleva meses impulsando el nudismo como forma de vida y asociándolo al fenómeno swinger (intercambio de parejas), lo que ha despertado inquietud no solo en Alemania, sino también en otros países europeos. Julien Ferrat nos atiende desde Mannheim, una ciudad del suroeste alemán con más de 300.000 habitantes, donde trabaja como concejal por el partido Die Mannheimer, una formación «sin ideología definida, que agrupa a ciudadanos descontentos con el gobierno local por distintos motivos», relata a LA RAZÓN. Para él, su «batalla nudista» es actualmente su principal causa política.

Acaba de organizar un viaje con varios ciudadanos ( financiado íntegramente por él) a Cap d’Agde, una localidad francesa en la costa mediterránea considerada la capital europea del nudismo... y también del sexo. Todos los ingredientes para revolucionar el panorama político. «Mi activismo está centrado en el nudismo y el mundo swinger, que practico desde hace una década. Considero que ambos están subrepresentados en la política. Mi objetivo es darles visibilidad y que se hable abiertamente de ellos en la sociedad. He recibido reacciones mixtas: algunos celebran que se dé voz al nudismo y al ambiente swinger, mientras que otros lo critican por mezclar ambas prácticas y lo rechazan abiertamente», explica Ferrat.

Para él, el nudismo sigue siendo un fenómeno minoritario, aunque en Alemania goza de mayor aceptación gracias a costumbres culturales como asistir desnudo a la sauna. Él no ha dudado en posar como vino al mundo (en una imagen que recuerda a los inicios de Albert Rivera cuando hizo su particular streiptease para promocionar a un incipiente Ciudadanos) en diversas publicaciones de su país, y su iniciativa ha llamado la atención de curiosos de todo el mundo. «El nudismo debe tratarse como un tema político porque, sin apoyo o tolerancia institucional, es difícil practicarlo», afirma, poniendo como ejemplo el caso de Cap d’Agde, donde «gracias a la planificación política y la inversión pública se ha creado un polo turístico nudista exitoso» que él aspira a replicar globalmente.

Al conectar con el caso español, Ferrat opina que nuestro país tiene un gran potencial para convertirse en el Edén sin hojas de higuera que valgan. «Podría convertirse en la meca del nudismo para los hispanohablantes del mundo. Creo que las autoridades se enfocan demasiado en el turismo masivo, con muchísima competencia, y descuidan el turismo de nicho, como el que yo defiendo. Un pueblo nudista en España que combinara espacios familiares con una oferta para el público swinger podría atraer visitantes desde España hasta Latinoamérica, eliminando la barrera idiomática que existe en otros países», asegura este peculiar «Adán» de la política.

Es cierto que en España existen pueblos completamente naturistas, como El Fonoll (Cataluña) o áreas nudistas en Vera (Almería), pero Ferrat considera que no es suficiente. Insiste en que el concepto naturista ha evolucionado y que la oferta turística debe adaptarse a la demanda actual: «El turismo nudista está en declive y el swinger, en auge. Por tanto, la disminución de turistas nudistas puede compensarse con el aumento de turistas swingers. Además, los swingers hedonistas suelen gastar más que los nudistas amantes de la naturaleza».

Y concluye con una afirmación provocadora: «En la mayoría de los sitios nudistas ‘‘puristas’’, solo se encuentran personas mayores. La generación más joven quiere al menos tener la opción de intimar con su pareja». Una conexión entre nudismo y sexo que no todos comparten... pero la polémica está servida. Ferrant no tiene intención de abandonar su particular cruzada y espera que se sumen a ella los políticos españoles. ¿Lo harán?