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Europa come mal y no lo sabe

La falta de tiempo y el elevado precio de los menús saludables disparan el consumo de alimentos hipercalóricos. El 52% de los europeos tiene sobrepeso.

  • Europa come mal y no lo sabe
Madrid.

Tiempo de lectura 8 min.

29 de abril de 2018. 22:46h

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Jorge Alcalde.  Madrid. 29/4/2018

Estamos comiendo fatal. Y si seguimos haciéndolo es posible que comprometamos las posibilidades de que las futuras generaciones de europeos se alimenten de manera sana. El pasado jueves, bajo el egregio techo del Palacio de las Academias de Bruselas, una reunión de científicos de todo el continente acabó con una alerta que no debería caer en saco roto. El modo en el que nos alimentamos los europeos de hoy en día no es sostenible, no es suficientemente sano, no es bueno para el medio ambiente. Algo estamos haciendo mal y alguien debe hacer algo para cambiar de rumbo.

¿Cómo se relacionan la comida, la salud y el cambio climático? ¿Y cuál es el papel de Europa en estos temas globales cruciales? Responsables de todas las academias de ciencias de Europa han coincidido en las respuestas y han lanzado la misma idea: reclaman mayor ambición política para promover un cambio de mentalidad alimentaria y hacer que el continente empiece de una vez por todas a producir, distribuir y consumir comida de otro modo.

Algunos datos sobre los hábitos en la mesa de los europeos son demoledores. Los últimos informes de Eurostat revelan que el 16 por 100 de los habitantes del continente son obesos (tienen un índice masa corporal superior a 30). Los datos nacionales varían desde el 9 por 100 de obesidad en Rumanía al 26 en Malta. En España se considera que hay un 17 por 100 de personas obesas. El 52 por 100 de los adultos continentales está por encima de su peso (en esta categoría se engloba a los obesos y a los que tienen un índice de masa corporal superior al que les corresponde por edad y condición, sin llegar a la obesidad).

Los expertos han podido demostrar que Europa experimenta hoy una sobreabundancia de oferta de alimentos excesivamente calóricos y, además, una infrarrepresentación de alimentos sanos en el menú medio, sobre todo por culpa de su precio elevado. Es mucho más barato comer mal que comer bien. Y en muchos hogares europeos la verdura, la leche o las legumbres han dejado paso a comida rápida barata hipercalórica y nutricionalmente pobre.

Aunque el exceso de grasas y calorías es el problema más visible, Europa no está exenta de otras deficiencias en la alimentación. Desde 2010 ha aumentado el número de familias europeas que no puede acceder a las cantidades mínimas de algún tipo de nutriente recomendadas por los médicos. Informes de organizaciones de caridad de Francia, Reino Unido, Grecia y España confirman que en la última década ha aumentado el número de europeos que acuden a estas instituciones para alimentarse.

Europa, además, es principalmente importador de comida. La mayor parte de lo que comemos los humanos y los animales que vivimos en esta parte del mundo procede de otros continentes. Los expertos reunidos en Bruselas advierten de la inseguridad que esta situación producirá en el futuro y de los posibles efectos secundarios que puede tener en otras regiones, presionadas para producir alimentos para los europeos a costa de su estabilidad agrícola y de su medio ambiente.

El clima y la alimentación

El informe hace especial mención a la inestabilidad que producirá en el futuro el esperable aumento de las temperaturas. El cambio climático podría tener un impacto grave en la producción de alimentos. Urge la adopción de técnicas agrícolas adaptadas a este panorama. Por ejemplo, innovaciones tecnológicas para cultivar en terrenos más secos o nuevas plantaciones en altura para cultivos que ahora son de llano o pradera.

Parece obvio que el actual reparto del menú europeo, basado sobre todo en proteínas de origen ganadero, se volverá más insostenible en el futuro. La ganadería es una de las fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero más agresivas. A partir de 2030, con la introducción de medidas de mitigación drástica de las emisiones, una vaca será casi tan demonizada como un coche. Los expertos proponen que Europa se lance de cabeza a la introducción de nuevas fuentes de proteínas como los insectos o la producción de carne artificial.

De hecho ambas estrategias (la entomológica y la del laboratorio) ya están en las agendas de los grandes productores. No va a tardar en llegar el día en que comamos una ensalada de grillo o una hamburguesa de carne fabricada en laboratorio.

El europeo medio tiene descompensada su dieta y no se ajusta a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud. Hay una sobrerrepresentación de grasas y carne. Si se cambiara el menú siguiendo las indicaciones médicas los expertos consideran que se reduciría en in 10 por 100 la mortalidad global relacionada con la dieta (diabetes, hipertensión, problemas cardiovasculares, cáncer...)

Demasiado alcohol

El informe coincide además con nuevas aportaciones de la comunidad científica sobre un problema creciente en Europa, el excesivo consumo de alcohol. Los europeos tomamos una media de 2 bebidas alcohólicas al día lo que supone que el consumo de alcohol en Europa es mayor que en cualquier otra región.

Los europeos consumimos 9 litros de alcohol por persona al año, frente a 7,5 en América y algo más de 4 en África. El dato que más preocupa a las autoridades es el de la adolescencia. Uno de cada cinco menores de 15 años en Europa se ha emborrachado la última semana. El estudio EPIC (Investigación sobre el Cáncer en Perspectiva Europea) advirtió en su momento que el alcohol es responsable de 57.600 nuevos casos de cáncer del tracto digestivo superior, de colon o de hígado en hombres y 21.500 en mujeres. El 57 por 100 de los hombres que enferman por su causa beben más de dos dosis al día.

El origen del problema se halla en el etanol que se ha demostrado tener cierto poder carcinogénico. Recientemente, estudios de la Agencia Internacional de la Investigación sobre Cáncer han demostrado que un subproducto derivado del metabolismo del etanol (el acetildehído) también favorece la formación de tumores. Es decir, cuanto más alcohol bebe una persona regularmente con el paso del tiempo, mayor será su riesgo de presentar un cáncer asociado con el alcohol.

Todos los datos parecen demostrar que uno de las principales obstáculos para mejorar en términos globales la salud de los europeos es el consumo de alcohol. La conclusión es cuanto menos digna de reflexión: si se redujera considerablemente, las cifras de mortalidad prematura podrían bajar de manera espectacular.

En el planeta existen dos tipos de problemas relacionados con la comida: la desnutrición y la sobrealimentación. En los últimos años se ha dado un vuelco histórico a las cifras: hoy en el mundo hay más personas que comen en exceso que personas que pasan hambre. Pero incluso en regiones ricas como Europa, donde la buena salud y la buena alimentación se dan por garantizadas, la gestión correcta del menú puede ser una fuente de serios problemas. Si no se les pone remedio hoy las generaciones venideras tendrán muchas más dificultades para alimentarse bien.

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