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Así son los drones españoles

  • El UAV Siva y su plataforma de lanzamiento
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Madrid.

Tiempo de lectura 8 min.

11 de marzo de 2014. 21:08h

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Madrid. 11/3/2014

El Gobierno va a destinar 34 millones de euros a la construcción del Centro de Excelencia de Sistemas Aéreos No Tripulados en las instalaciones del INTA en Huelva, el denominado Proyecto CEUS.

Así lo ha destacado el subdelegado del Gobierno en Huelva, Enrique Pérez, en el acto de inauguración de las 'Jornadas sobre investigación y experimentación en sistemas aéreos pilotados de forma remota', organizadas por el INTA y la Universidad de Huelva, que reúne a setenta grupos de investigación universitarios en esta materia al objeto de intercambiar experiencias y exponer capacidades.

Pérez ha indicado que dicha cifra supone el 85 % de una inversión total de 40 millones de euros para este proyecto que se encuentra "en sus meses claves" para que pueda ser una realidad el 31 de diciembre del 2015 y, así, cumplir con la Unión Europea que financia el proyecto con fondos FEDER Tecnológicos.

Se trata de una apuesta clara del Gobierno español por este tipo de aviones no tripulados, sector en el que España pretende no quedarse atrás. De hecho, el propio INTA desarrolla, desde hace años, un amplio programa de investigación para el desarrollo de las tecnologías necesarias que permitan el diseño y construcción de una gama de aviones no tripulados. Fruto de estas actividades el Instituto ha desarrollado los productos como Siva, con más de 200 misiones realizadas, fabricado en fibra de carbono de alta resistencia, puede realizar misiones mediante despegues y aterrizajes automáticos, pero también ser puesto en el aire desde un lanzador neumático y recuperado mediante un paracaídas una vez terminada su labor. Tiene una autonomía de siete horas y un alcanza de 150 kilómetros, alcanzando una velocidad de 190 kilómetros hora. El sistema es transportada por vehículos todo-terreno, lo que posiblita que pueda operar desde sitios remotos de difícil acceso.

Otros modelos del INTA son Alo (sistema de observación de bajo coste idóneo para la adquisición de imágenes aéreas en misiones de corto alcance); Alba, (un sistema completo de blanco aéreo teleguiado adecuado para mejora la operatividad de las unidades de artillería antiaérea mediante su entrenamiento en condiciones de fuego real); y Diana (sistema de blanco aéreo de altas prestaciones desarrollado para simular amenazas reales. que puede emplearse como sistema de entrenamiento aéreo para gran cantidad de armas actuales y futuras). Además de estos desarrollos el Instituto continúa el desarrollo de aviones no tripulados de nueva generación, de mini UAV y micro UAV.

Con todo, la joya de la corona es Milano, un sistema de vigilancia y observación compuesto por vehículos aéreos no tripulados capaces de operar a altitudes de hasta 26.000 pies y una autonomía de 20 horas, enlazados vía satélite con una estación de control en tierra. Se trata de un aparato fabricado íntegramente de material compuesto avanzado y lleva implementado un sistema de supervisión estructural que reduce y simplifica el mantenimiento programado. Para su seguimiento, la estación de control enlaza con el avión teniendo una cobertura prácticamente global. Integrada en un shelter ISO 20, la estación consta de cuatro puestos operativos desde los que se planifica, monitoriza y controla la aeronave y las cargas útiles. El aparato puede albergar hasta 150 kg de cargas útiles. Los sensores nominales integrados son: radar de apertura sintética (QUASAR desarrollado por el INTA), cámaras CCD, FLIR, y equipos de guerra electrónica. Con una firma radar muy reducida, el Milano está concebido para realizar misiones furtivas de observación y vigilancia. Por decirlo de algún modo, sería el avión no tripulado más similar a los modelos Reaper y Predator norteamericanos.

Pero no sólo el INTA está inmerso en la investigación y fabricación de este tipo de aparatos. También la industria aeronáutica privada española se ha lanzado a esta carrera y empresas como Flightech Systems, empresa madrileña cuyo modelo Altea Eko es un avión de alta tecnología. de seis metros de envergadura y un peso máximo al despegue de 80Kg. El despegue y aterrizaje se realiza desde tierra sin ningún sistema de lanzamiento adicional. El vehículo va equipado con un sistema de control y comunicaciones operado desde tierra. Es capaz de realizar misiones de vigilancia de fronteras o grandes infraestructuras, medioambiental, búsqueda y localización de naufragios... Además, es el primer avión pilotado a distancia que se ha presentado ante las autoridades de Aviación Civil para su certificación. Tras siete años de trabajo ha logrado convertirse en el primer RPAS o "drone" civil que obtiene la certificación por parte de AESA (Agencia Española de Seguridad Aérea). De hecho, el avión ya dispone de un Certificado de Aeronavegabilidad con matrícula EC-LYG.

Otras empresas españolas que trabajan en este sector son Catuav, que ha puesto en marcha cinco modelos diferentes de pequeños UAV, una estación terrestre de control y los consiguientes sistemas de seguimiento y control, así como cámaras y otros sistemas de sensores. Su modelo Argos (en versión tanto eléctrica como con motor de gasolina) es el más destacado, con 14 horas de autonomía, un alcance de 15 kilómetros y una velocidad máxima de 68 kilómetros hora.

Una apuesta fuerte también por los aviones no tripulados es la que ha hecho Thales España, que ha puesto en marcha su plataforma Fulmar, un mini UAV táctico 100% español, capaz de integrarse con los Sistemas de Vigilancia Marítima del grupo Thales. De este modo, es posible obtener imágenes y vídeo en tiempo real.

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Se trata de un avión de pequeña envergadura (3,1 metros de envergadura) y apenas 19 kilos de peso. Tiene una autonomía de vuelo de ocho horas, alcanza un velocidad máxima de 150 km/h y vuela a unos 3.000 metros de altitud. Ya ha empezado a comercializarse y hay unidades operativas en Malasia y Australia.

Española es también la empresa Triedro, con sede en Madrid, que cuenta con varios modelos de aviones no tripulados. entre los que destaca el Blue Bird Micro B, con un peso de sólo un kilo, lo que lo convierte en el sistema aéreo no tripulado más pequeño a nivel mundial. Se trata de un sistema avanzado poseedor de un diseño propietario de estabilización de las imágenes de video enviadas por las cámaras embarcadas que permite la realización de servicios de Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento (ISR) de alta calidad e imágenes de alta resolución.


El lanzamiento se realiza mediante catapulta fijada al suelo o manual que permite poner en vuelo el avión en pocos segundos e, incluso, hacerlo en entornos urbanos altamente poblados. El sistema tiene una autonomía de vuelo real de una hora y cabe en dos maletas de transporte, lo que le permite estar operativo en 10 minutos. Un equipo de dos personas es suficiente para realizar las preparaciones prevuelo, el lanzamiento y la ejecución de las operaciones de la misión.

Estos son sólo algunos de los modelos que las empresas tecnológicas españolas diseñan y producen, pero no los únicos.

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