Lucha de clanes en Granada: marihuana y confinamiento

Música de «thriller». Entra el título: «Esto es Granada, primo». En una ciudad fantasma, el primero de abril, aparece en la imagen un BMW de color rojo. Conduce El Banano, sospechoso habitual en busca y captura. Uno que aprendió a delinquir antes que a sumar, si es que sabe sumar. Gira la calle y se encuentra un control de la Guardia Civil que vigila por que se cumpla el confinamiento ciudadano. El Banano maldice, pero no va a dejarse coger. Acelera y en su huida atropella a un agente. Baja del coche y se pierde por el portal de un bloque de viviendas. Estamos en el Polígono de Almanjayar, ubicado a 500 metros de la comandancia de la Guardia Civil y de la Jefatura Superior de la Policía Nacional. El agente está herido y su compañero pide refuerzos. En cinco minutos se presentan decenas de indicativos que peinan el lugar. No piensan dejar ni una vivienda sin registrar hasta que aparezca El Banano. Y si por las buenas no abren las puertas... por las malas descubren 2.500 plantas de marihuana en los pisos, donde vive el clan de Los Mindolos. Los agentes se incautan de la droga y detienen al Banano, que se escondía en una vivienda encañonando a la propietaria. Y una película coral empieza a construirse.

Toda Granada arde con los vídeos de los policías llegando al lugar. Las notas de voz de los gitanos que narran la incursión de los agentes adoptan tintes trágicos, lorquianos. Vecinas espontáneas explican la intrahistoria de las familias gitanas como si se tratase de dinastías aristocráticas. Los Mindolos declaran la guerra a Los Bananos, que son de Pinos Puente, una localidad cercana. Pero las historias siguen contándose en directo por las redes sociales. Deformadas, con toques de fantasía, con dramatismo exacerbado. Cuentan que El Banano es hijo de Mari La Chuminga, matriarca que en su día apuñaló a una profesora en una guardería. Los Bananos están aliados, por familia, con Los Chumingos y también con los Tripones, por mediación de Cuqui La Tripona. Así que los Mindolos van a responder recurriendo al clan de Los Mocos, que, según explica una señora anónima en un audio, «tienen kalashnikov y metralletas» y son «secuestradores». Preocupados por esta alianza, Los Bananos habrían recurrido al Tío Casiano, «padrino» de las Tres Mil Viviendas nada menos. Algunos hablan de guerra cuando termine el confinamiento. ¿«Juego de Tronos»? ¿«The Wire»? ¿«Gomorra»? ¿«Los Soprano»? En la imaginación de muchos es mejor que todas ellas porque incorpora toques del quinqui patrio. Por supuesto, las redes arden con árboles genealógicos explicativos, croquis de los acontecimientos y montajes de todo tipo. Se remontan varias generaciones para armar este «Guerra y paz» caló. En realidad, todo podría ser falso, salvo el incidente que desata la operación policial, pero esta historia de droga, venganza y clanes familiares enfrentados es de lo mejor que está pasando en cuarentena y no puede verse en Netflix.Y además, viene con moraleja: quédate en casa, Banano. Que nunca escuchas.