Cómo funcionan las cámaras termográficas, las grandes aliadas contra el coronavirus

Varias empresas consultadas destacan la fiebre que se ha desatado por adquirir e instalar esta solución en oficinas, hospitales, instituciones y en locales de hostelería

Volveremos a los bares... y a los restaurantes, a las terrazas, a los museos, a las escuelas y a las oficinas. La palabra desescalada nos llena la boca pensando en la siguiente fecha del Estado de Alarma, deseando que sea la última. Pero cuando al fin salgamos de nuestras casas, incluso temiendo una segunda ola de coronavirus, las cosas tardarán un tiempo en volver a ser igual. Todavía recuerdo lo que se tardó en desinstalar los dispensadores de gel de los trabajos tras la pandemia de la gripe A en 2009. Y al entrar en un local o sentarnos con una cerveza fría en una terraza veremos un elemento que nos acompañará durante mucho tiempo: las cámaras termográficas.

Estos dispositivos que miden la temperatura corporal serán uno de los requisitos para poder abrir muchos de los sitios que prevean aglomeraciones de gente y que se completarán con la ya famosa distancia social, y las medidas higiénicas a las que ya nos hemos acostumbrado. Pero, ¿qué garantías ofrecen estas cámaras termográficas contra el Covid-19? ¿cómo funcionan? ¿cuánto cuestan? ¿dónde se pueden adquirir? y, lo más importante, ¿funcionan?

Especialistas en el sector

David Argüelles es director de Área, Telecomunicaciones, Audiovisuales & Security Systems de la empresa asturiana Adico, especialista en soluciones globales de seguridad y asesoramiento, y que ahora está desbordada por la respuesta a la lucha contra el coronavirus. “Una de las maneras de identificar personas infectadas es detectando un aumento de su temperatura corporal. La termografía infrarroja (IR) proporciona un mapa visual de la temperatura de la piel en tiempo real. Además, las cámaras IR son dispositivos muy sensibles. Algunas puede llegar a medir diferencias de temperatura tan pequeñas como 0.07° C., disponen de compensador automático de temperatura (ATC) y una alta calidad de componentes y ópticas, con gran uniformidad de pixels del FPA (Matriz de plano focal)”, explica David a LA RAZÓN.

La fiebre es uno de los síntomas de las infecciones por virus y por ello, estos dispositivos que antes sólo se utilizaban para detectar personas en circuitos cerrados de seguridad en instalaciones y propiedades privadas, ahora pasarán a ser aliados de los establecimientos de hostelería, administraciones públicas, hospitales, estaciones, aeropuertos, escuelas.... Así, estos dispositivos son perfectos “como una medida de ayuda en el control y cribado rápido en lugares de trabajo o de pública concurrencia para la situación de pandemia actual que estamos viviendo”, nos asegura Argüelles, pero también resalta que “esta tecnología no detecta el virus, ni como ya sabemos, puede escaparse al control de los asintomáticos en su estado inicial”.

Las grandes empresas de seguridad también se han puesto las pilas con este nuevo dispositivo de control que hay que incorporar a los ya existentes. Así, Securitas, líder mundial en soluciones de seguridad, que, como explica Juan Manuel Bermejo, Jefe de Marketing y Comunicación, “hace ya bastantes años venimos aplicando la tecnología de cámaras térmicas en soluciones de protección de instalaciones, sobre todo para la detección nocturna de intrusiones en el perímetro ya que permiten localizar la radiación infrarroja emitida por objetos y seres vivos”, ahora han tenido que adaptarse a sus nuevas aplicaciones: “El uso de este tipo de cámaras para el control de la temperatura corporal y la identificación temprana de personas con síntomas de fiebre es relativamente reciente a nivel mundial. La tecnología ha estado madurando en otros entornos hasta alcanzar unos niveles de precisión y versatilidad que la convierten en una gran aliada en esta situación”. También fuentes de Prosegur, aseguran que su porfolio incorpora desde hace años esta tecnología, incluso para “controlar entornos con alto riesgo de incendio o cambios bruscos de temperatura, fundamentalmente en instalaciones industriales”.

¿Cómo funcionan?

Una cámara termográfica es una cámara que muestra en pantalla una imagen de la radiación calorífica que emite un cuerpo. Todos los cuerpos por encima del cero absoluto (-273ºC) emiten radiación infrarroja (calor), pero que es invisible a simple vista. Su rango en el espectro electromagnético se sitúa entre la luz visible y la radiación de microondas. En concreto, la longitud de onda de los infrarrojos se sitúa entre las 0,7 y las 1000 micras. Dentro de este amplio margen, las cámaras térmicas trabajan en un rango conocido como infrarrojo térmico, que es donde se encuentran las temperaturas más habituales en la superficie terrestre, entre las 8 y las 14 micras, que equivale aproximadamente entre los -20 y los 350 ºC. Dispone de un sensor térmico llamado microbolómetro, que al recibir esta radiación infrarroja se calienta y cambia su resistencia eléctrica. Este parámetro se mide y se se equipara a una determinada temperatura corporal, que al asignarle un color llamativo, crea esa imagen coloreada que es lo que vemos en la pantalla que actúa de receptor.

Los seres humanos, como isotérmicos, tenemos una temperatura óptima de funcionamiento independiente de las condiciones ambientales, por lo que establecemos la temperatura normotérmica, como aquella que tiene una persona sana, y que varía entre los 36º C y los 37,8º. Por eso los primeros síntomas de la fiebre se pueden apreciar en la subida de la temperatura en la cabeza, lo que ayuda a la utilización de la tecnología termográfica por medirse en una zona del cuerpo en la que no tiene que atravesar ni tejidos ni materiales.

Los modelos más avanzados permiten lecturas de varias personas a la vez, por lo que son ideales para negocios, supermercados y sitios concurridos como museos u oficinas de la administración pública. Incluso aquellas instaladas y que funcionen con IA son capaces de usar la tecnología de detección del cuerpo humano y su enfoque se centra en la cara para la toma de temperatura, así que otras fuentes de calor no causarán falsas alarmas.

Además, las soluciones termográficas permiten la medición de la temperatura corporal con un rápido despliegue y desde una distancia de seguridad de varios metros, hasta 9, lo que evita el riesgo de contagio. “Es muy relevante el papel del centro de control, que complementa la labor de los vigilantes en el control de acceso. Además, poder conectar las soluciones de tecnología al centro de control otorga una enorme capacidad operativa al área de seguridad para realizar así una gestión óptima en el control de accesos”, explica Juan Manuel Bermejo de Securitas. Algunos equipos, según la experiencia de Securitas, “permiten incluso que algunas soluciones pueden funcionar de manera autónoma generando un aviso en caso de detectar un salto en el umbral de temperatura fijado”.

Gato por liebre

Como todo lo que tiene que ver con el coronavirus: guantes, mascarillas, geles hidroalcohólicos, productos mágicos..., la gente intenta rápidamente hacer acopio de ellas, independientemente de su procedencia y de su precio. Pero, como nos indica David Argüelles, tan importante es el producto como dejarse asesorar para no llevarse sorpresas por las prisas. “Procuramos comercializar productos y soluciones tecnológicas muy avanzadas y nos responsabilizamos de todos los servicios asociados (distribución, asesoramiento técnico, puesta en marcha, formación, mantenimiento y soporte). Un material correctamente seleccionado, testeado y con garantías es ya un 50% de éxito. El 50% restante viene de un correcto asesoramiento y, trata principalmente por escuchar a cada cliente, analizando individualmente la casuística de las necesidades, por ejemplo, dónde se pretende instalar el punto o puntos de control de temperatura, ya que cada necesidad puede requerir una solución diferente”, explica este especialista que asegura que ya “estamos observando que se están ofreciendo en el mercado materiales inadecuados (termografía industrial), soluciones de bajo coste donde se oculta la información relevante, como por ejemplo la resolución térmica de la cámara, la deriva térmica NETD “Noise Equivalent Temperature Difference”, datos falso o medias verdades en los márgenes de error/precisión en la toma de medidas de temperatura, total desinformación relevante del uso adecuado y que en según que casos, puede llevar a que las mediciones puedan elevarse hasta los 2º C por encima de la indicado”.

Oficinas y hospitales sí, restaurantes y terrazas depende

Ya desde Prosegur nos avisan de que independientemente del tipo de cámara termográfica que instalemos, adecuada a cada espacio, hay que tener en cuenta “el entorno en el cual se realiza la toma. Ambientes afectados por las altas/bajas temperaturas podrían tener una incidencia alta en los resultados. Por eso es recomendable que la toma de temperatura se realice en entornos estables y no en exteriores. En concreto, sobre bares, discotecas o restaurantes se podrían instalar dispositivos fijos o portátiles. En el caso de las terrazas, la medición resulta técnicamente complicada". Y eso dificulta la vida de los más de 300.000 bares que hay en nuestro país, de los cuales, y según la patronal, cerrará un 15% por no poder sobreponerse a la falta de actividad por el Estado de Alarma.

Securitas, sin embargo nos avanza Juan Manuel Bermejo, está “trabajando en una amplia variedad de soluciones que permiten una sencilla integración con la disposición de estos establecimientos, ya que debemos considerar no solo el interior de los locales sino también su aplicación en las terrazas. Nuestra propuesta se complementa con soluciones que ayudan a mantener las medidas preventivas y de distanciamiento como el control automático del aforo, la ocupación, la distancia entre personas o incluso el uso de mascarilla. En Securitas adaptamos todas estas soluciones al caso concreto de la actividad de nuestros clientes, ya sea un restaurante, un centro comercial, una pequeña tienda, un edificio de oficinas o una gran infraestructura portuaria”.

El número de clientes se ha disparado exponencialmente desde que se han ido dibujando los escenarios de desescalada. Desde Adico están recibiendo solicitudes de información “de todos los sectores económicos. Sector empresarial de todo tipo (control en las sedes, oficinas y fábricas), HORECA, sanitario, transporte y Administración Pública, incluyendo los servicios de emergencia y Protección Civil”. David Argüelles confiesa que ya han realizado proyectos para el sector sanitario privado, empresas del sector industrial y han empezado a trabajar en los primeros “proyectos piloto de homologación con algunas empresas del sector transporte y cadenas de alimentación (Supermercados) . En el sector público regional y local, Adico ya tiene establecidas múltiples conversaciones con alguna Comunidad Autónoma y múltiples Ayuntamientos a nivel nacional”.

También en Prosegur, aparte de la presencia activa que ya cuentan en hospitales y centros de salud “y de cara a una próxima desescalada de la situación, otros segmentos aún restringidos como la hostelería, lo centros educativos, deportivos, oficinas, etc. están mostrando su interés sobre este y otros sistemas que ayudan a la detección temprana y habilitan una reacción”.

Pero, ¿funcionan?

Esta es quizá la pregunta más difícil de responder. Ya hemos dejado claro que miden la temperatura corporal, que obedece en su mayor parte a una situación de fiebre, pero esta puede estar causada por varias patologías y no siempre tener que ver con el coronavirus.

Por otro lado, en el artículo de Tomás Pueyo publicado en “Medium” titulado “Coronavirus: los pasos básicos de baile que todos pueden seguir”, este joven ingeniero afirma que, a pesar de ser un complemento asequible y recomendable para luchar contra la expansión del coronavirus, por suponer un medio de control, nos recuerda que "solo funcionarán para las personas que tienen síntomas. “Los controles de temperatura no atraparán más del 50% de las personas infectadas”, explica en su artículo, matizando que no por ello países como China y Taiwán lo hacen habitualmente pero “Dejaron pasar al 45% de las personas enfermas y, sin embargo, el 97% de las personas que rechazaron no estaban realmente enfermas”, ilustrándolo de la siguiente manera:

Considera Pueyo que haría falta un doble control, en el que “las cámaras infrarrojas térmicas pueden detectar personas que parecen tener fiebre, y luego se las lleva a un lado y se toma su temperatura con un termómetro de contacto, que es mucho más confiable. Con eso, podría haber menos falsos positivos”, aunque sigue dudando de la inversión si los empleados encargados de la vigilancia de las cámaras termográficas también complementan su labor con otras como la vigilancia del resto de medidas contra el coronavirus.

Estos son los principales modelos de cámaras termográficas