El iPhone, el gusano que pudre la manzana

En tres meses, Apple se ha desplomado en Bolsa tanto como el valor de Facebook: 450.000 millones de dólares. ¿La solución? Recuperar la apuesta por la innovación de la que hacía gala en los tiempos de Steve Jobs

  • Apple tendrá que «poner en obras» sus cimientos para poder recuperar el terreno que ha perdido en los últimos años / Reuters
    Apple tendrá que «poner en obras» sus cimientos para poder recuperar el terreno que ha perdido en los últimos años / Reuters

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12 de enero de 2019. 02:13h

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Juan Scaliter.  12/1/2019

Si unos meses atrás, Apple sorprendía al mundo convirtiéndose en una compañía que alcanzaba el billón de dólares en bolsa, ahora genera nuevos titulares: ha perdido 450 mil millones en un trimestre. Con este dinero, la empresa de Tim Cook podría haber comprado todo Facebook o duplicar el PIB de países como Austria o Noruega. Pero, desafortunadamente para Apple, a nadie le ha pillado por sorpresa.

Una china en los zapatos

A la hora de encontrar culpables, Tim Cook, CEO de Apple, señala los malos resultados de las ventas de iPhone en China. La afirmación no hace más que revalidar el clima de tensión entre ambos países, pero esto es solo la consecuencia. La realidad es que detrás hay varios factores. Desde hace un año, Huawei ha comenzado a disputarle el segundo puesto en número de smartphones vendidos (que no en dinero ganado). Al mismo tiempo, en el mercado asiático, el más grande del mundo de acuerdo con datos de IDC, Apple se ha desplomado un 20 por ciento en beneficio de Huawei, Xiaomi y Oppo. Y eso que las ventas no han aumentado en los últimos meses.

Otro factor determinante es el precio. A similitud de prestaciones, los teléfonos chinos pueden estar casi un 40 por ciento más baratos que un iPhone. En China, un iPhone XR cuesta unos 850 euros, mientras que un P20 Pro apenas supera los 600 euros. Los Xiaomi cuestan menos.

Precio y valor

Para gran parte de los usuarios de la marca de la manzana, la compañía se ha estancado y ya no es aquella innovadora de inicios del siglo XXI. En 2011, Apple era la número dos (detrás de Google) en la lista Global RepTrak 100 del Reputation Institute, una encuesta realizada a nivel global entre más de 170.000 usuarios. En 2014 caía al puesto siete, dos años más tarde se ubicaba décima y en 2018 ya no estaba ni entre las 50 mejores (puesto 58). Es evidente que algo está pasando.

Innovación y más innovación

Apple consiguió sobrepasar a la competencia con los primeros iPhone gracias a su conectividad, aplicaciones y cámara. Pero, tras el iPhone 5, los cambios que llegaron tienen más que ver con el diseño y menos con las prestaciones. La competencia los alcanzó muy pronto. Y los ha sobrepasado. No es extraño que Apple haya decidido que, a partir de este año, ya no anunciaría cuántos millones de iPhones vende por cada trimestre.

Aún así, la empresa fundada por Steve Jobs afirma que invierte mucho dinero en investigación y desarrollo (I+D). En 2017, de acuerdo con Ernst & Young, fueron unos 11.000 millones de dólares. Esto es menos que Microsoft (12.300 millones), Samsung (13 mil millones) y ciertamente menos que Amazon, que le dedica el doble.

Bernstein Research señala que Apple lo está haciendo mal. Un análisis firmado por Toni Sacconaghi examinó las 25 compañías de tecnología más importantes del planeta y Apple gastó el 5,1 por ciento de sus ingresos en investigación y desarrollo, mucho menos que sus rivales.

El futuro

Apple no creó el MP3, pero su iPod lo hizo famoso. Tampoco fue pionero con la tableta o el smartwatch y aun así sentaron cátedra. De hecho, el iPhone no es el primer teléfono inteligente. Lo que hizo Apple fue mejorar lo que Blackberry, Nokia o LG habían hecho desde 1994 hasta 2007. Seguir un camino transitado ya no es suficiente y, si quiere solventar esta crisis, debe primero dejar de lado su mantra de individualidad y aliarse de modo más efectivo con empresas como Sony (entre los mejores en audio) o Leica. Y luego, centrarse en innovar en tres áreas: cámara, pantalla y batería.

En cuanto a la primera, quienes prefieren las imágenes obtenidas con un iPhone en lugar de las tomadas con un Google Pixel o un Mate 20 lo hacen por cuestiones estéticas. Apple debe darles herramientas técnicas, un mejor procesador de imagen, lentes de más calidad, prestaciones que no tenga la competencia. Por ejemplo, usar la cámara como una herramienta de realidad aumentada, para reconocer rostros o como medio para realizar diagnósticos médicos.

En lo que se refiere a la pantalla, no hay que olvidar que la mayor parte del contenido audiovisual que vemos es a través del móvil. En 2007, Apple innovó en lo que respecta a la pantalla capacitiva (sensible al tacto, básicamente) y nos permitió a los humanos vincularnos con los móviles no solo a través del oído o la vista, sino también con el tacto. La próxima generación de pantallas, más aún teniendo en cuenta la llegada del 5G, debería permitir que se vincule directamente con otros dispositivos: configurar un Amazon Echo simplemente apoyando el teléfono encima, por ejemplo.

En la batería está la guerra del futuro. Los procesadores aumentan en capacidad, pero las baterías van por el carril lento. Esto será más evidente cuando los dispositivos necesiten más energía para procesar sus siglas: 5G, 4K, IA... Incrementar su capacidad es complicado por precio y espacio, pero la carga rápida, el uso de otras fuentes de energía (desde solar hasta cargar la batería con sonido, como demuestra un estudio de Nokia y la Universidad Queen Mary de Londres) y el desarrollo de baterías externas del tamaño de una tarjeta de crédito serían verdaderas innovaciones.

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