• 1

El robot y el tiburón, cara a cara

  • Un tiburón blanco ataca uno de los vehículos submarinos
    Un tiburón blanco ataca uno de los vehículos submarinos / Oceanographic Systems Lab/Woods Hole Oceanographic Institution
  • El equipo marcó cuatro tiburones blancos pero los robots interactuaron con muchos más
    El equipo marcó cuatro tiburones blancos pero los robots interactuaron con muchos más / Oceanographic Systems Lab/Woods Hole Oceanographic Institution

Tiempo de lectura 2 min.

19 de enero de 2016. 07:13h

Comentada
SINC.  19/1/2016

Las claras aguas que rodean la isla Guadalupe (al sur de Baja California, México), en la costa pacífica, son el escenario ideal para observar al tiburón blanco (Carcharodon carcharias), una especie considerada vulnerable según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Allí, investigadores estadounidenses y mexicanos emprendieron seis misiones entre octubre y noviembre de 2013 con vehículos submarinos autónomos (REMUS SharkCam) que llevaban seis videocámaras para observar a los tiburones blancos desde ángulos y perspectivas diferentes y registrar sus comportamientos, el uso del hábitat y sus modos de alimentación.

Los científicos marcaron con arpones las aletas dorsales de un macho y tres hembras –entre las que se encontraba el ejemplar Deep Blue, de seis metros de longitud, considerado el mayor tiburón blanco jamás filmado–, y grabaron un total de 13 horas a profundidades de unos 100 metros.

Los resultados de esta investigación, que se han publicado ahora en Journal of Fish Biology, muestran más que lo que esperaban: suponen las primeras observaciones de comportamientos predatorios de esta especie en grandes profundidades.

“Mucho de lo que sabemos sobre los conductas predatorias de los tiburones blancos proviene de observaciones en superficie. Pero queríamos averiguar qué pasa en las profundidades, cómo se comportan y si cazan”, explica Gregory Skomal, biólogo en la Massachusetts Division of Marine Fisheries (EE UU) y autor principal del trabajo.

Más de 30 interacciones con los robots

Aunque los científicos marcaron a cuatro tiburones, la mayoría de los encuentros que los robots REMUS SharkCam documentaron se produjeron con escualos que no estaban siendo monitorizados. Se registraron unas 30 interacciones con 10 tiburones, desde simples acercamientos hasta golpes en el vehículo submarino, y en nueve ocasiones, mordiscos agresivos, interpretados como comportamientos predatorios.

“Esta tecnología SharkCam ofrece una nueva e innovadora herramienta para entender los comportamientos de animales marinos. No hay ningún otro método en la actualidad que pueda obtener imágenes de tiburones blancos a grandes profundidades en océano abierto”, concluye Amy Kukulya, ingeniera en la Woods Hole Oceanographic Institution y una de las principales expertas en los REMUS SharkCam.

Últimas noticias

Red de Blogs

Otro blogs