Alberto García: «La estructura del toro está obsoleta desde hace más de un siglo»

El empresario de Tauroemoción, que celebraba el sábado una de las primeras corridas en Jaén, comparte su particular visión sobre el sector

Alberto García
Alberto GarcíaLa Razón

Entre los muchos elementos que tiene que coordinar un empresario taurino ahora se suma el estrés de saber que, al mínimo incumplimiento del protocolo sanitario, muchos se le echarán encima. Pero Alberto García, empresario de Tauroemoción, confía ciegamente en el trabajo de su equipo, quienes conseguían organizar este fin de semana uno de los primeros festejos taurinos de la temporada en Jaén. «Espero que este festejo anime a otras comunidades autónomas, como Madrid, a celebrarlos», dice Alberto, quien gestiona plazas por toda España, entre ellas la de Leganés (Comunidad de Madrid).

Aún así, Alberto reconoce las grandes dificultades que han tenido para poder celebrar esta corrida de toros: «Organizar festejos en estas condiciones es muy duro, convives con la incertidumbre de si se podrá celebrar hasta el último minuto. También reconoce que el hecho de que Jaén sea plaza de segunda categoría ha ayudado a que se lance a este proyecto: «Aunque las restricciones en Andalucía son muy estrictas, el tener una capacidad de casi 11.000 personas nos permite vender un número de entradas alto y sostenible». Por la misma razón las plazas de pequeña capacidad salen más perjudicadas.

Hace unas semanas Tauroemoción ocupaba titulares, cuando se anunció que la empresa abandonaba ANOET (Asociación de Organizadores de Espectáculos Taurinos): «Los cambios iban demasiado lentos. Intenté dinamizarlo desde dentro con mis ideas, pero no me vi apoyado. No quiere decir que tenga que haber polémica ni conflicto, solo que no me siento representado. No descarto volver si surge otro proyecto que me ilusione». Y es que la evolución de un sector no solo se refleja en uniones y asociaciones, sino también en aprender a ser autónomos y separarse adecuadamente.

Decisiones drásticas

Alberto está convencido de que la supervivencia de su sector solo pasa por decisiones drásticas: «Más que una reconstrucción (nombre bajo el que la Fundación del Toro de Lidia a bautizado el proyecto de recuperación del sector) el toro necesita una revolución. La estructura del sector está totalmente obsoleta hace más de un siglo. Tiene que haber una entidad fuerte, una federación para abordar cambios de reglamento, de pliegos de condiciones, de comunicación. Hay que recuperar a las generaciones perdidas y creo que esta federación debería estar gestionada por gente que no pertenezca al sector».

Tras destinar una parte de la taquilla del festejo del pasado sábado a la Cofradía del Abuelo de Jaén, Tauroemoción seguirá desarrollando su labor social por el resto de plazas que regenta, entre ellas la de Cali (Colombia), que supone su debut en el extranjero. «Estoy muy ilusionado. Por los dos años que he estado allí apoderando a Emilio de Justo creo que tiene mimbres para recuperar ese esplendor que la convirtió en la primera plaza de América. Aunque allí la situación también es complicada y no cuenta con el arraigo del festejo popular que hay en España, confío en recuperar esa plaza», asegura Alberto García.