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Un corridón de Jandilla en Santander para poner la guinda perfecta

Abrumador pleno de Roca Rey, al que se pidió el rabo de un sexto de vuelta al ruedo, y salió en hombros con Talavante, en su mejor versión, y Padilla, despedida idílica

  • La terna a completo a hombros en la última de la Feria de Santiago en Santander / @infotalavante
    La terna a completo a hombros en la última de la Feria de Santiago en Santander / @infotalavante

Tiempo de lectura 5 min.

29 de julio de 2018. 07:55h

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Ismael Del Prado Santander. 28/7/2018

“Juzgador” fue la guinda perfecta. El colofón y la encastada traca final a una corrida de bandera de Jandilla -y Vegahermosa-. Brava de verdad. Embistieron los seis. Todos importantes. Propiciaron la triple Puerta Grande en una tarde inolvidable que ya es historia de Cuatro Caminos. Por la despedida de Padilla, con sus armas siempre prestas; por los dos “faenones” de Talavante, que si no pincha al segundo corta cuatro orejas recuperando su mejor versión; y por un Roca Rey que arrolla con una contundencia que abruma: cuatro orejas tras formar sendos alborotos y llegar incluso a pedírsele con mucha vehemencia el rabo de ese sexto de ensueño.

Se le dio la vuelta al ruedo a “Juzgador”, toro para armar una ganadería. En tipo por dentro, también tuvo lo mejor del hierro de Borja Domecq por dentro, se definió desde el inicio, cuando lo saludó por delantales Roca Rey, que ligó en un palmo de terreno, sin enmendarse, un quite por caleserinas marca de la casa. Comenzó con dos cambiados por la espalda con la zurda y dos pases de la firma, la trinchera y el de pecho mirando al tendido.

Autoritario. Después lo cuajó por ambas manos en tandas interminables. Alguna con la zurda tuvo ocho, quizás nueve, naturales -más los de pecho, claro-. Limpios y profundos. Bajando cada vez más la mano atacando al toro, que no sólo transmitía una barbaridad, sino que cada tanda perseguía con más celo el engaño. Apabullante el final, con el toro aún entero, incrustado entre los pitones para, sin menear un milímetro las zapatillas, coserle cuatro circulares invertidos y varios pases con el envés de la muleta. La estocada, en la suerte de recibir, perfecta. De premios. Dos orejas del tirón y el pañuelo azul para el Jandilla. Se pidió incluso con fuerza el rabo, porque la plaza, entonces, ya era un manicomio. Dos más sumó el peruano del tercero, el de menos romana del envío gaditano. del encierro en la báscula. Comenzó otra vez por delantales, a pies juntos, para después poner la firma con chicuelina y revolera. Ajustadísimo, sin vacilar un paso, el quite intercambiando, chicuelinas y tafalleras. Ligadísimas una y otras. Comenzó por estatuarios, de nuevo hierático, el posterior del desdén, de cartel de toros. Comenzó después sobre la mano izquierda y ligó dos tandas largas, hondas, llenas de acople con un toro que tuvo mucha profundidad en sus embestidas. Después con el toro ya con menos ímpetu y amagando con buscar la puerta de huida, optó por meterse entre los pitones y, ahí, se le vio cómodo como siempre. Tremendo arrimón, en el que encadenó hasta diez circulares consecutivos. De frente, invertidos... Daba igual. Terminó formando un lío al toro y, por supuesto, en el tendido. Estoconazo sin puntilla en décimas de segundo y dos orejas. Incontestables, también.

También pudo sumar cuatro Talavante. Incomprensible, el vacío que se le está haciendo en las ferias a uno de los tres, cuatro, toreros de mayor interés actualmente. Amén del gran triunfador de San Isidro. Santander tampoco falló aquí y le contrató. Talavante respondió. Dejó dos faenas llenas de frescura e imaginación, pero también su mejor versión. Esa capaz de ralentizar la embestida del toro. Así redujo la velocidad del

Encastado quinto, más anovillado que el resto del encierro, para formar un lío. La tanda final antes de ir por la espada... Una locura. Detuvo el tiempo. Media docena de derechazos al ralentí para coser después la arrucina con una cuarta de muleta, un cambio de mano eterno y el de pecho, mirando al tendido. Hubo varios de pecho similares como rúbrica a tandas en la que el colorado embistió siempre con el pitón de dentro. El preludio había sido por angostos estatuarios. La estocada, atravesada, acabó resultando suficiente y cayó el doble premio. Ese mismo botín se le escapó con el acero en un segundo de aVegahermosa vareado y astifino desde la mazorca al que, tras recibirlo de capa por mecidos delantales, estremeció en un quite por saltilleras -cambiando varias veces el pitón- y gaoneras. Prologó la faena con el cambiado de Bienvenida en la misma boca de riego. Directo acto seguido al natural. Fue una faena repleta de verticalidad y reunión por ambos pitones. Destacaron los remates, pura orfebrería. Las trincherillas, de cartel, dieron paso a todo un surtido de arrucinas, pases de las flores, afarolados, kikirikis... Otro toro, a más. Pronto, con ritmo y mucha transmisión. Logró ralentizar su bravura el pacense en varias tandas. El final, por bernadinas, que prolongó con dos pases del desdén y uno de pecho mirando al tendido, excelsos. Pero pinchó dos veces antes de la estocada y quedó todo en una fuerte ovación.

Les acompañó en hombros Padilla. Oreja en ambos. Con sus armas, fiel a las de siempre, desde la larga cambiada con que paró al primero, noble y con clase, si bien fue al único que le faltó una brizna más de motor, hasta el carrusel de molinetes y martinetes en el cuarto, de buen pitón derecho y que se vencía más por la zurda. Por el camino, mil y un efectismos, toreó bien ligado y Dos espectaculares tercios de banderillas. Por otros resortes, pero Cuatro Caminos también fue un clamor en sus toros. La guinda perfecta. Santiago 2019 ya está un poco más cerca.

Ficha del festejo:

Santander. Última de la Feria de Santiago. Toros de Jandilla y Vegahermosa (2º), bien presentados y parejos, en tipo y de armónicas hechuras. El 1º, pronto y noble, enclasado, aunque le faltó una brizna más de motor; el 2º, bravo toro, definido desde el inicio, pronto, con ritmo, transmisión, fue a más, importante; el 3º, buen toro, tuvo prontitud, tranco, nobleza y profundidad; el 4º, noble y de buen pitón derecho, se venció más por el izquierdo; el 5º, toro encastado, de alegre arrancada, buen son y mucha transmisión, tuvo duración; y el 6º, excelente toro, bravo y encastado fue a más, se comía la muleta, con profundidad, cada vez más entregado por abajo. Lleno de «No hay billetes». Al finalizar el paseíllo, el público obligó a saludar desde el tercio a Juan José Padilla.

Juan José Padilla, de chocolate y oro, estocada casi entera tendida (oreja); media, estocada, descabello (oreja).

Alejandro Talavante, de blanco y oro, dos pinchazos, estocada (fuerte ovación con saludos); estocada atravesada, aviso (dos orejas).

Roca Rey, de lila y oro, gran estocada, aviso (dos orejas); gran estocada recibiendo (dos orejas con fuerte petición de rabo).

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