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‘Pesadilla en la cocina’ intenta salvar un restaurante cuya comida provoca náuseas a su dueña

A pesar de su magnífica ubicación, “Casa Pili” no tiene clientela. La mala comida, los gritos constantes y un servicio que deja mucho que desear están provocando que el restaurante caiga en picado

Las deudas del restaurante no ayudan a una propietaria que, pese a sus esfuerzos, no es dueña ni de su negocio ni de sus impulsos

  • ‘Pesadilla en la cocina’ intenta salvar un restaurante cuya comida provoca náuseas a su dueña

Tiempo de lectura 2 min.

16 de mayo de 2018. 13:51h

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larazon.es.  16/5/2018

laSexta estrena esta noche, en prime time, una nueva entrega de ‘Pesadilla en la cocina’. Pili es una mujer con carácter. Con mucho carácter. Después de trabajar años como cocinera decidió abrir su propio negocio y se puso al frente de un restaurante familiar en el Casco histórico de Castro Urdiales. Pero las cosas han ido de mal en peor y si no toma pronto tanto las riendas de su negocio como las de su vida, “Casa Pili” tendrá los días contados. Las razones: la mala organización, los gritos constantes y la ínfima calidad de la comida, con la que la mismísima dueña sufre náuseas.

Para intentar salvar el restaurante y ayudar a Pili a reconducir su forma de hacer las cosas, ‘Pesadilla en la cocina’ viaja por primera vez a Cantabria y lo hace con un Alberto Chicote entregado a una causa compleja y no exenta de dificultades. Porque el ambiente que se respira en “Casa Pili” no es nada fácil. Gritos, llantos, impulsividad llevada al extremo... Sin embargo, bajo tanto alboroto y tanto nervio se esconde una mujer tierna, con un gran fondo, y Alberto Chicote está convencido de que, si se deja ayudar, “Casa Pili” podrá tener una última oportunidad.

Escándalos diarios, mala comida y ataques de ansiedad

‘Casa Pili’ podría tenerlo todo. Se encuentra en el casco histórico de Castro Urdiales, la propietaria es una experimentada cocinera reconvertida en dueña y trabaja con quienes en principio debería trabajar mejor, su hermano y su hijo. Sin embargo, su excesivo carácter y las circunstancias han provocado que se sienta sobrepasada y no pueda con el negocio. Pili está convencida de que el problema está en su equipo y ellos creen que es la impulsividad de ella la que está hundiendo el barco. El resultado: desastrosos servicios en los que Pili acude a los gritos en todo momento y en los que la comida parece no importar en absoluto, pues todo es precocinado o congelado y algunos de los platos resultan imposibles de comer. La propietaria llega incluso a sufrir un ataque de ansiedad en pleno servicio ante la imposibilidad de encauzar la situación.

Alberto Chicote se colocará el delantal y se armará de paciencia para intentar ayudar a una mujer que reconoce tener un problema pero que no es capaz por sí misma de solucionarlo. El chef tendrá que acudir al temple, son esenciales si se quiere tener un hueco en el difícil mundo de la hostelería. ¿Conseguirá Alberto calmar las aguas y enderezar un barco que está en las últimas?

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