Consuegra, atardecer de otoño entre molinos

El municipio toledano nos regala una de las estampas más emblemáticas de nuestro país: la esbelta silueta de sus doce molinos de viento encaramados en lo alto del cerro

Aunque comienzan a acortarse los días, nos gusta apurarlos al máximo y las puestas de sol del otoño tienen una luz y un encanto especiales. Estamos en una de las estaciones más agradables para disfrutar de un viaje en el que poder descubrir nuevos paisajes, degustar platos y aprender de la historia y cultura de nuestros pueblos. Todo eso lo tiene Consuegra, en Toledo, con una de las estampas más bonitas de España en la que sus doce molinos coronan el cerro Calderico acompañados de la silueta de su castillo-fortaleza.

Desde aquí se puede contemplar una vista de 360 grados imponente, una gran llanura donde se avistan igualmente los molinos de Campo de Criptana y los Montes de Toledo. El ayuntamiento de Consuegra, a través de su oficina de Turismo, organiza una visita guiada a los molinos, donde nos explicarán el mecanismo de los mismos, así como los detalles de la famosa molienda. Aunque ahora no esté operativo, el gastromolino es sin duda una de las grandes atracciones del cerro, donde probar platos manchegos clásicos reinterpretados en uno de los restaurantes más originales del mundo. Habrá que estar pendiente de su reapertura.

También entra en la ruta la visita al Castillo de Consuegra, que data del Siglo X, refugio de reyes y vivienda de grandes priores, donde se intuye la emoción de la defensa en la batalla pasando por sus torres y puertas secretas. No defrauda.

Ya en el pueblo, en el hotel La Vida de Antes, una casa típica manchega del siglo XIX, el tiempo parece haberse detenido. En el patio arbolado todavía se puede disfrutar de ratos al aire libre sentados bajo el nogal con una tapa de queso curado, acompañado por supuesto de un vino de La Mancha. Dentro encontramos muebles antiguos restaurados, de mimbre, forja, hierro, azulejos clásicos en las paredes y calma y calor natural de las casas de siempre, las de muros gruesos.

Durante estos meses, como cortesía y al hacer de forma directa las reservas, el hotel invitará al desayuno. Su restaurante, El Retorno, ofrece de la mano de su chef Pedro Rodríguez platos reinterpretados como las migas de pan candeal, huevo poché y panceta crujiente o los duelos, quebrantos y trompetas de la muerte. La cocina está bien ejecutada, no es pretenciosa y sorprende gratamente.

Consuegra es un lugar al que volver, un pueblo de gente amable y orgullosa de su tierra, con productos para no olvidar como los mazapanes, el azafrán (que pronto se podrá recoger), sus vinos, quesos y huevos. Y fiestas para apuntar en el calendario como la de la Rosa del Azafrán, Consuegra medieval o sus jornadas gastronómicas de la cebolleta consaburense. Ojalá se celebren todas. Un buen plan para quedarse en España apoyando el turismo nacional.