Lena: una embajada mundial de la belleza asturiana

Uno de los concejos más bellos del Principado de Asturias ofrece al visitante una multitud de actividades para disfrutar de las vacaciones

Imagen de Santa Cristina de Lena.
Imagen de Santa Cristina de Lena.

La belleza polifacética de Asturias atrae como un imán al resto de los españoles. Es una belleza polifacética porque nos embriaga con la imagen de montañas escarpadas y protegidas con armaduras de piedra por un lado, pequeñas parcelas rellenadas con un pincel verde por el otro. Los hayedos pierden su hoja y parecen auténticas venas de madera, los árboles se transforman en complejos sistemas nerviosos en contraste con el cielo grisáceo de Asturias, mientras los acebales pinchan y hacen sangrar a quienes tocan sus hojas a lo largo de todo el año. Los colores amarillentos de los meses fríos se conjugan con la textura glauca de los pastos, conformando nuevos verbos para expresar las acciones sorprendentes de la naturaleza.

La belleza polifacética de Asturias tiene sus propios representantes. Concejos escogidos que hacen de embajadores en su propia tierra. Uno de los concejos más variados en su estética es Lena, ubicado en el corazón del Parque Natural de Las Ubiñas-La Mesa. Un paraje indispensable para aquellos que buscan escapar del bullicio de las ciudades y de sus formas concretas e inevitablemente atadas a la geometría.

Historia en las raíces

Lena escenifica una pequeña semilla de piedra que plantaron aquellos belicosos reyes visigodos. Cuando los musulmanes desembarcaron en Gibraltar en el 711 y acorralaron a los caudillos cristianos contra estas mismas montañas asturianas de belleza polifacética, tan polifacética que quedan preciosas incluso cuando su piedra viste seda de sangre. Quiero que el lector cierre los ojos o se suba al coche y conduzca o vuele a Lena, que palpe la roca y luego rasque con las uñas el liquen que se quedó atrancado entre sus grietas. Quiero que recorra con la vista su entorno y que se imagine a Ordoño I (el primer rey asturiano que recibió el trono por herencia y no por votación de los nobles) balanceando su imponente figura entre los hayedos, a su padre Ramiro I que regresa jadeante de rechazar una incursión vikinga. Es porque hace mil doscientos años, los reyes no se paseaban por las ciudades con rascacielos y tres millones de habitantes. Los reyes entonces dirigían el mundo desde lugares como Cangas de Onís o Lena, lugares diminutos, construidos enteros con piedra y paja.

El Festival Astur Romano de Carabanzo se celebra todos los meses de agosto en la localidad de Carabanzo (Lena).
El Festival Astur Romano de Carabanzo se celebra todos los meses de agosto en la localidad de Carabanzo (Lena). FOTO: Carlos Mora dreamstime

El tosco idioma de los visigodos continúa pegado a los muros de la milenaria iglesia de Santa Cristina y los días que hace mucho viento, la brisa arranca algunas sílabas góticas que, si agudizamos el oído, pueden escucharse muy bajito repicando en nuestras ideas. Es bien sabido que las iglesias del románico asturiano son la llave para acceder a nuestro pasado más remoto. En Lena tenemos tres llaves: la ya citada iglesia de Santa Cristina (declarada Patrimonio de la Humanidad a través del prerrománico asturiano), la iglesia de San Martín de Las Puentes y la iglesia de San Antolín de Sotiello.

Postales de la guerra

Cuando llegamos a Lena y olfateamos el ambiente, y recibimos el aroma agrio de la tierra húmeda, puede sorprendernos saber que muchas otras veces vinieron a Lena muchas otras personas que respiraron en su lugar el olor ahumado del fuego sin control. La Historia enraizada en Lena deriva hacia lo social con este fuego en diferido. No solo ocurrieron entre sus valles (Dios sabe cuántas) escaramuzas entre cristianos y musulmanes. Las ropas de la sangre no son de usar y tirar, al contrario: puedes vestirlas siempre que quieras. Cogemos un detector de metales y barremos la zona para encontrar los restos de múltiples conflictos: mosquetes deshechos y oxidados del francés, hebillas de cinturones de soldados carlistas, palas abandonadas por los mineros en 1934, balas perdidas y enterradas durante la Guerra Civil...

Para los amantes del deporte

Hay una frase que dice “Lena, destino ciclista”. No solo porque la Vuelta Ciclista a España pasa por aquí. Es que los impactantes puertos de montaña que zigzaguean y hacen cuesta como intestinos de asfalto convierten al concejo en uno de los destinos favoritos para los apasionados de la bicicleta. El Puerto de La Cubilla puede ser uno de los recorridos más codiciados, pero casi más divertido sería pasarse por aquí el Día de la Bici que se celebra todos los años cada 10 de julio.

Estación Invernal y de Montaña Valgrande-Pajares.
Estación Invernal y de Montaña Valgrande-Pajares. FOTO: StockPhotoAstur dreamstime

Los meses de invierno abre al público la Estación Invernal y de Montaña Valgrande-Pajares. Las bicicletas se guardan en el garaje antes de encerar los esquíes. Esta estación de 29 kilómetros esquiables cuenta con 4 telesillas, 9 remontes y 4 telesquíes con capacidad para 10.200 esquiadores, convirtiéndose en una de las estaciones mejor valoradas para practicar los deportes de invierno al oeste de los Pirineos.

Tampoco pueden faltar las rutas de senderismo. Pocos deportes superan el sencillo caminar sintiéndonos muy pequeñitos y rodeados de paisajes como el de Lena. Este link te mostrará algunas de las rutas disponibles dentro del concejo, aunque mi recomendación llama siempre a la aventura asturiana y a la improvisación, quizá buscando un camino alejado con destino misterioso, o siguiendo como becerros el repiqueteo de los cencerros de las vacas, por qué no. Si vas a Lena deberías meter en el equipaje un calzado adecuado para el senderismo. Solo palpando y besuqueando el musgo y los helechos podremos imbuirnos plenamente de todo lo que Lena tiene para regalar.

Posdata: no te olvides de comer

Pola de Lena es la capital del concejo de Lena y hasta aquí deberíamos dirigirnos con la boca abierta para dejar que sus expertos cocineros nos depositen sus platos, bocado a bocado. Las zamburiñas y la tarta de queso casera de la Sidrería El Momento. Los salmonetes con arroz y las torrijas de brioche del restaurante Roble by Jairo Rodríguez (galardonado con una Estrella Michelín). Los pimientos asados y las alubias estofadas de Vía Carisa. Incluso una sencilla caña acompañada de la mejor cecina en La cava puede darnos las fuerzas que necesitamos antes de comenzar la siguiente etapa de cualquiera que sea nuestra aventura en Lena.