De profesión: viajero

Piénsalo un minuto: que tu pasión por viajar y ver mundo sea tu trabajo. Suena bien, ¿verdad?

El viajero profesional Álvaro Rojas en Uch Sharif, Pakistán
El viajero profesional Álvaro Rojas en Uch Sharif, Pakistán FOTO: Cedida por Álvaro Rojas

¿Quién no ha soñado en algún momento con viajar por todo el mundo y que le paguen por ello? Y no nos estamos refiriendo a ser azafat@ de vuelo, guía turístico, periodista…, sino a vivir siendo un auténtico viajero, es decir, a disfrutar de recorrer países, ciudades y pueblos, de visitar monumentos y museos, de saborear la gastronomía de los destinos a los que vamos…, en definitiva, deleitarse con el placer que proporciona conocer, explorar y descubrir sitios nuevos, y, además, percibir un sueldo. Es inevitablemente tentador.

Esta fantasía o deseo nace cuando vemos las incontables publicaciones de posts sobre idílicos paisajes, recónditos lugares, fascinantes y diferentes culturas, exóticas gastronomías…, que no solo captan nuestra atención por lo que muestran, sino por el estilo de vida de sus autores. Travel influencers, travelgram y otros nombres engloban a los que se dedican a viajar y han hecho de ello su profesión. Son personas que han conseguido tener una gran influencia mediática a través de las redes sociales, en especial, y según demuestran varias encuestas y estadísticas, en Instagram, considerado actualmente el mayor «escaparate» del mundo. Pero ¿es posible?, y si es así, ¿cómo se consigue que te contraten para viajar?, ¿qué se necesita para dedicarse a esto?, y, sobre todo, ¿cómo es realmente vivir trabajando en algo tan fascinante?

Para informarnos de todo lo que rodea y conlleva este apasionante mundo, hemos entrevistado a dos referentes del llamado Influencers Marketing del sector turístico: Marina Comes (@marinacomes) y Álvaro Rojas (@wanderreds), dos instagrammers muy diferentes, aunque ambos se dedican a la idílica tarea de recorrer el mundo. Ellos nos explican cómo han conseguido convertirse en profesionales de este sector, y comparten con nosotros cómo es el día a día de un travel influencer.

Marina, ¿cuándo y cómo comenzó tu trayectoria de lo que es actualmente tu trabajo?

Es difícil concretar un comienzo. Viajar y la fotografía siempre han formado parte de mi vida, mi primera cámara me la regalaron con ocho años, y desde «siempre» he viajado. Con amigas, con mi novio —que ahora es mi marido—, con mi hermana…, fui compaginando mis estudios y más tarde mi trabajo como abogada con mi pasión por recorrer el mundo. Lo que sí es un momento decisivo, sin duda, es cuando empiezo a compartir las fotografías de mis viajes en el año 2015. Aún recuerdo que una compañera de la multinacional en la que trabajaba fue quien me dijo: «Marina, ¿por qué no publicas tus fotos en Instagram?, tus instantáneas son muy especiales, tienen un halo mágico». Yo no era usuaria de Instagram, sin embargo, me atrajo la idea de compartir los lugares tan maravillosos que descubría en mis viajes, así que ese mismo año creé mi cuenta. Al principio publicaba a diario; cada tarde al volver del trabajo, buscaba entre mis fotos aquellas que no solo mostraban lugares, sino que habían logrado captar los sentimientos que yo quería transmitir en el momento de la foto. Creo que ese filtro de selección fue fundamental para mi éxito. Algo muy importante, y que he dicho en muchas ocasiones, es que todas mis instantáneas son cosa mía, es decir, yo ideo la composición, pienso en todos los detalles, la perspectiva, mi outfit…, cierto es que yo no soy quien dispara la cámara, ya que me gusta ser parte de la imagen, es mi sello personal, pero nunca, ni siquiera ahora, viajo con fotógrafo. Recalco esto porque mi pasión no es solo viajar, también lo es fotografiar.

Viajar y la fotografía siempre han formado parte de la vida de Marina Comes. Aquí, en el Lago Moraine, Banff, Canadá
Viajar y la fotografía siempre han formado parte de la vida de Marina Comes. Aquí, en el Lago Moraine, Banff, Canadá FOTO: Cedida por Marina Comes

En poco tiempo fui consciente de que mi cuenta crecía desde el inicio de forma natural a un ritmo mayor que las de mis amigas y conocidos. Quise explorar si podría vivir de esto, y en el 2016 decidí tomarme medio año sabático para viajar y crear contenido. En Chefchaouen, que fue mi primer viaje de esta nueva etapa de mi vida, me pasó algo increíble: unas fotos que publiqué se hicieron virales, y mi cuenta «explosionó», en pocos meses alcancé 100.000 seguidores, y empezaron las primeras colaboraciones. En este tiempo varias fotos mías también se hicieron virales, por lo que mis seguidores crecían a un ritmo alucinante, fue entonces cuando tuve la certeza de que podría profesionalizar mi canal de Instagram. Me di de alta en autónomos, y en el 2017 ya era contratada de forma habitual para campañas de viaje, para mostrar marcas de ropa, de tecnología, de estilo de vida…

¿Cómo es hoy por hoy tu vida? ¿cuáles son tus destinos de viaje preferidos?

Mi vida es apasionante, aunque menos glamurosa de lo que se ve en mi galería de Instagram. Respecto a mis destinos preferidos, todos aquellos en los que reine la naturaleza, huyo de las masificaciones, pero quizás si tuviera que nombrar uno sería Marruecos; me fascina. Por otro lado, en mi día a día, publico menos que cuando comencé, ya que ahora tengo que ocuparme de otras cosas muy importantes para rentabilizar esta profesión: preparar propuestas y presupuestos, contestar emails de clientes, atender continuas llamadas de trabajo, incluso presentar informes de repercusión mediática, algo que cuando no facturaba no era necesario. Pero algo a lo que nunca he quitado tiempo, aunque suba menos contenido, es a interactuar con mis seguidores, a contestar sus directos… Creo que cuidar esto es muy importante, ya que he logrado alcanzar mi sueño gracias a ellos.

Marina Comes en Capadocia, Turquía
Marina Comes en Capadocia, Turquía FOTO: Cedida por Marina Comes

La historia de Marina Comes es un bonito cuento hecho realidad: la contratan para viajar y mostrar de la forma más soñadora posible destinos de viaje, así como un estilo de vida en el que tienen cabida marcas de ropa, alimentos saludables… Marina es, sin duda, una viajera profesional. Pero os queremos mostrar otro perfil para enseñaros que no solo existe una manera de rentabilizar el viajar, y para ello, hemos hablado con el travel influencer Álvaro Rojas, conocido por ser la persona menor de 35 años más viajada del mundo.

Álvaro, ¿cómo convertiste tu pasión por viajar en tu profesión?

Fue una apuesta por mí mismo que sentí la necesidad de hacer en el 2018. Os resumo: siempre he tenido como hobby viajar, era algo que priorizaba por encima de todo. Con el tiempo, y gracias a mi trabajo como gerente financiero de Repsol, mis viajes eran cada vez a destinos más «perdidos y atrevidos» en el mapa. Tenía una cuenta de Instagram desde 2015 en el que compartía mis fotografías y daba consejos de viajero, y mis seguidores crecían atraídos por esos lugares que yo mostraba y que no es habitual ver en galerías de viaje de Instagram: Afganistán, Siria, Yemen… Gracias al volumen de mi audiencia, desde el 2016 al 2018 los viajes que realicé fueron colaboraciones, siempre combinándolas con mi trabajo en Repsol. En 2018, decidí dar el salto, y me tomé dos años sabáticos para realizar uno de mis sueños: visitar todos los países del mundo, objetivo que cumplí poco antes de que comenzara la pandemia. Durante esos dos años, no solo viajé gratis gracias a las colaboraciones, sino que empecé a monetizar viajar a través de mi canal de Instagram, ya que varias marcas me contrataron para promocionar productos relacionados con mi perfil; podría decirse que en ese tiempo sabático me convertí en un viajero profesional, pero no fue hasta el parón obligado por la pandemia que me hizo reflexionar, cuando definí el que es hoy mi modelo de negocio.

¿Qué paso que te hizo cambiar tu estrategia profesional de utilizar tu audiencia para promocionar productos de las marcas que te contrataban?

Durante el confinamiento me di cuenta de que no podía ni quería depender de «vender» para otras empresas como venía haciendo, considero que es «pan para hoy y hambre para mañana». Aproveché los meses de aislamiento para escribir un libro sobre mis viajes, el cual publiqué y tuvo una sorprendente y gran acogida, lo que me demostró que yo podía «fabricar» el producto, y creé mi propia agencia de viajes, Wander Expedition, una agencia de viajes muy diferente a las convencionales, donde seleccionamos los mejores compañeros de viajes entre gente divertida, flexible y atrevida, para explorar destinos únicos en el mundo. En este punto me gustaría exponer mi opinión sobre el modelo tradicional de otros influencers de viajes de monetizar la promoción de otras agencias o destinos, realmente me parece muy arriesgado ya que controlas muy poco cuándo tienes trabajo y cuando no. Por otro lado, de esa forma también estás muy expuesto a los designios de la red social, mientras que creando mi propia agencia soy capaz de controlar el producto y acumular toda la cadena de valor desde la promoción al viaje en sí.

Uno de los viajes organizados por la agencia de Álvaro Rojas, Wander Expedition: Salto del Ángel, Venezuela
Uno de los viajes organizados por la agencia de Álvaro Rojas, Wander Expedition: Salto del Ángel, Venezuela FOTO: Cedida por Álvaro Rojas

Actualmente, ¿cómo es tu día a día?

Habitualmente trabajo desde casa y aproximadamente un tercio del año lo dedico a viajar, algo que comparto en mi cuenta de Instagram personal, donde intento que cada post que publico sea para mi audiencia una inspiración para viajar, y que, para aquellos que se animen, mi agencia sea una opción para visitar esos lugares. No me considero un travel influencer, aunque reconozco que otra de mis facetas es impartir cursos y charlas relacionadas con los viajes, ya sea en universidades, ferias, etc.… Si tuviera que destacar algo, es que antes de terminar un viaje ya estoy pensando en el siguiente, pero creedme, hay mucho trabajo detrás de cada viaje o fotografía que comparto y son muchas las horas que dedico en el ordenador a la organización de todo.

Si se analizan las interesantes trayectorias profesionales de Marina y Álvaro —aunque actualmente sean muy diferentes—, vemos que coincidieron en sus inicios en muchas cosas, las cuales quizás fueron fundamentales para su éxito: ambos siempre habían viajado, aun antes de hacerlo de forma profesional, los dos hicieron una apuesta e inversión por conseguir sus sueños diciendo adiós a sus trabajos y lanzándose a la aventura, y, por supuesto, ambos están donde están en gran parte gracias al enorme poder mediático de las redes sociales. Y, hoy por hoy, también coinciden en las muchas horas que le dedican; a la gestión de sus contratos, en el caso de Marina; y a la organización de la logística de sus viajes para que sean únicos y muy especiales, en el caso de Álvaro, sin olvidar en ningún momento dedicarle atención a los casi 300.000 seguidores con los que cuentan cada uno. No hay duda, Marina y Álvaro son viajeros profesionales, apostaron por ello y ganaron, siendo para muchos una inspiración no solo para viajar, sino para luchar por los sueños.