Investigadores advierten de que una clase con 20 niños tendrá contacto con más de 800 personas en dos días

El informe pronostica el cierre de aulas en otoño

Imagen de archivo de estudiantes a la entrada de un colegio de Sevilla después de que el gobierno andaluz decretara por primera vez el cierre de todos los colegios y universidades de Andalucía por el coronavirusRaúl CaroEFE

Investigadores de la Universidad de Granada (UGR) han realizado un trabajo en el que han advertido que un aula de Educación Infantil con 20 niños tendrá contacto con más de 800 personas después de sólo dos días, una vez se reanuden las clases presenciales tras la suspensión de estos meses por la crisis del coronavirus.

Estos científicos, según ha informado la UGR en una nota de prensa, han alertado en este trabajo de “los graves problemas de planificación” que, a su parecer, “se están cometiendo en la organización de la vuelta a las clases en septiembre”.

En este sentido, este estudio, cuyo autor es el catedrático de Organización de Empresas de la UGR Alberto Aragón, ha pronosticado el cierre de muchas aulas en otoño y ha pedido a las autoridades educativas que “preparen con más rigor tanto los sistemas presenciales como el escenario on line”.

Los profesores de la UGR han analizado, como ilustración, el número de relaciones sin mascarillas y sin distanciamiento previsto para los colectivos de Educación Infantil y de los cuatro primeros cursos de Primaria. Parten de la base de que la ministra de Educación y Formación Profesional, Isabel Celaá, “indicó” que estas clases deberían tratarse como “grupos a modo de familia o convivientes” y que “en esa burbuja o set o módulo pueden moverse con tranquilidad, sin necesidad de guardar la distancias de 1,5 metros”.

“Sin embargo, es importante recordar que las denominadas burbujas sólo garantizarían la tranquilidad si estuvieran cerradas, pero cada uno de los niños” de esos niveles educativos y su docente “también conviven con los miembros de sus propias familias”, ha advertido Alberto Aragón.

"Si además los menores de esas familias también estuvieran en una clase distinta de Infantil o Primaria, se agregarían esas relaciones al conjunto alcanzando 808 personas implicadas ya el segundo día de clase, considerando exclusivamente las relaciones sin distanciamiento ni mascarilla de la clase propia y las de las clases de hermanos", ha explicado Aragón.

Asimismo, si el número de escolares en la clase sube a 25, “como muchas autonomías han anunciado ya para que coincida con el ratio habitual”, ha agregado este experto, “el número de personas implicadas subiría hasta 91 personas sólo con los de la misma clase y 1.228 personas contando las clases de hermanos”.

Cualquier planificación en una situación de incertidumbre como la actual "debe considerar múltiples posibles escenarios y en cada uno de ellos deben definirse los recursos de los que se va a disponer, las acciones concretas a desarrollar y las situaciones y momentos que llevarían a su puesta en marcha", ha señalado Aragón, que ha añadido que "un plan bueno, bonito y barato no suele resultar posible, pero si además es ambiguo o poco realista, carece completamente de utilidad".

Por otro lado, los expertos de la Universidad de Granada han afirmado que el insistir en la vuelta al cole presencial "sin inversiones complementarias" parece más encaminado a tranquilizar a las familias durante el verano que a "establecer un plan sólido para todo el curso".

El profesor Eulogio Cordón, director del departamento de Organización de Empresas II de la UGR, ha pronosticado que "sin vacuna, la mayoría de las clases probablemente acaben volviendo a un escenario remoto a lo largo del próximo otoño cuando confluyan los efectos de la covid-19 y la gripe estacional. Por ello, es muy importante que todos los agentes estén preparados para esa posibilidad".

Han subrayado, en este sentido, que debería haberse preguntado ya a las familias su disponibilidad para cada sistema con el objetivo de "intentar acoger mejor a los estudiantes cuyas familias necesitaran de presencialidad y proporcionar una opción mixta o remota a aquellas familias que lo desearan, en el caso de que los centros educativos observaran garantías para su desarrollo adecuado".

Así las cosas, según estos análisis, la falta de planificación conjunta con familias y docentes es “también una limitación de los protocolos existentes hasta el momento”.