El filtro Alsina

“Casi todas son personas anónimas de las que nunca sabrás nada más allá de la foto falsa de su perfil y la frase con la que se define, o están tan alejadas de tu realidad que la comparación es ridícula”

Viñeta en la que se ve al periodista Carlos Alsina. F.PASTELLO
Viñeta en la que se ve al periodista Carlos Alsina. F.PASTELLO FOTO: La Razón

Si hace mucho que no compras un periódico y te ha pasado este «link» un amigo, probablemente pienses que todos lo periodistas respondemos a un poder oculto como los Canteros de los Simpson. Es posible que creas que cuando llegamos cada día a la redacción nos espera un señor de traje oscuro y mirada torva enviado directamente desde el Gobierno o la empresa del IBEX de turno para decirnos lo que tenemos que contar y cómo lo tenemos que hacer. No es así, obviamente. Haz una cosa: párate a pensar a quién lees, de quién compartes sus fotos, a quién le das a me gusta o a seguir. Casi todas son personas anónimas de las que nunca sabrás nada más allá de la foto falsa de su perfil y la frase con la que se define, o están tan alejadas de tu realidad que la comparación es ridícula. Sí, lo sé. Crees que ese desconocido te representa más que yo porque le consideras libre y dice lo que nadie se atreve a decir. Pero, ¿crees que esa niña es tan guapa o es un filtro? ¿Piensas que por seguir a ese perfil eres diferente? ¿La realidad puede resumirse en frases cortas? Sí, yo soy un periodista y puedo manipularte, si te dejas. Pero a mí me puedes pedir cuentas. Tengo un nombre, un cargo y un jefe. ¿A la «influencer» que te ha dicho que esa crema te va a dejar como nueva y luego es un placebo inútil como otro cualquiera le puedes reprochar algo? ¿La va a despedir la marca que la ha contratado? Ya te lo digo yo, que he currado en ese lado: no. Jamás vas a poder cambiar eso mientras de tus esperanzas de comodidad, belleza o popularidad puedan obtener lucro. En cambio a mí me puedas echar. Léeme, escúchame, mírame en la tele. Si soy un mal profesional, si miento, si te engaño, hay alguien que se va a dar cuenta y me echarán. Y está bien, el periodismo sin la crítica constante del ciudadano no funciona. Claro que hay gente sin principios ni ética pero esos son los que hacen mal su trabajo. Y no porque sus opiniones sean diferentes a las tuyas. Si quieres comprobar si eres una persona manipulable, radical, emocional y fanática escucha a Carlos Alsina. Si no te gusta siento decirte que eres todo eso y que estás perdido, pero si le escuchas a menudo es probable que se te pase. Lo que no entiendo es por qué te quejas de mí pero no te quejas de la gente absurda y mentirosa que te engaña todos los días. Todos esos tuiteros anónimos de los que compartes ufano sus sentencias de 120 caracteres. Insúltame, pero no me pongas al nivel de las marcas o de cualquiera que se haya levantado enfadado y vomite majaderías en las redes. Lo mío es una vocación, cobro poco y curro mucho porque creo en lo que hago. En cambio al papanatas que te vende algo que no funciona o te cuela una trola le vuelves a dar a me gusta y lo compartes sin contrastar. Si has llegado hasta aquí, dime ¿quién tiene más culpa de que todo esto se vaya al carajo?