Caso Faffe

«Entré por un anuncio del periódico», asegura la mujer del líder del PSOE andaluz

PP, Cs y Vox cuestionan su contrato «en 24 horas» en la agencia, supuesto nido de colocación socialista. María José Rofa alude a acoso por no ser de «la familia» del PSOE

Carmen Ibanco, en la comisión de investigación de la Faffe del Parlamento andaluz. ALFREDO DE ANCA
Carmen Ibanco, en la comisión de investigación de la Faffe del Parlamento andaluz. ALFREDO DE ANCAALFREDO DE ANCAALFREDO DE ANCA

La comisión de investigación de la extinta Faffe, la agencia bajo sospecha como nido de colocación socialista, retomó la actividad con ambiente de interrogatorio. Estaban citadas Carmen Ibanco, esposa del alcalde de Sevilla y secretario general del PSOE-A, Juan Espadas, y María José Rofa, que ya testificó en el «caso ERE». Ibanco defendió que accedió al puesto de trabajo «en un día» tras enviar su currículum después de ver un anuncio en un periódico. PP, Cs y Vox defendieron que entre la presentación de la documentación y su alta –el 1 de febrero de 2007– transcurrieron diez días, antes de que acabara el plazo de presentación de solicitudes el 22 de febrero de ese año. Rofa, por su parte, habló de una situación de acoso laboral de dos cargos «con carné» y señaló que algunos contratados no estaban cualificados. Los diputados concluyeron que había un contubernio socialista y que el PSOE utilizaba la Faffe como «agencia de colocación».

La mujer de Espadas dijo que «nunca vio irregularidades» y se quejó en reiteradas ocasiones de que fue citada la comisión por, en palabras del PSOE, su «libro de familia». Su inclusión entre los comparecientes coincide con el proceso de primarias socialista.

La diputada de Cs Teresa Pardo –aunque dijo que no tenía previsto aludir al parentesco de la compareciente–señaló que Ibanco logró en 24 horas algo inaudito con un proceso de selección abierto. Pasó la entrevista con la mayor puntuación y fue contratada. El PSOE recordó que Ibanco llevaba más de un año en paro siendo Espadas ya un alto cargo de la Junta. Ibanco defendió que su marido «no tiene nada que ver con su faceta profesional». «Es mi ámbito privado», dijo, añadiendo que no recordaba el cargo de Espadas –entonces viceconsejero de Medio Ambiente– cuando entró en la Faffe. Ibanco admitió también que no usaba el programa Hermes, que era el que usaba la Faffe, y trabajaba con «WordPerfect». «Hacía programas por proyectos que se utilizaban en orientación laboral», explicó. Cs criticó que fue contratada para un puesto de trabajo que utilizaba una herramienta que, según declaró, «nunca ha tocado».

La comparecencia levantó gran expectación. Ibanco, a diferencia de otros citados anteriores que ni comparecieron o no contestaron, se enfrentó a todas las cuestiones. «Entré a trabajar en la Faffe porque vi un anuncio en el periódico y presenté mi currículum. Siempre he ocupado un puesto técnico y carente de responsabilidad política, soy una profesional acreditada en orientación laboral y empleo y soy licenciada en Psicología», explicó. Ibanco aclaró que tiene un contrato por obra y servicio y pasó al Servicio Andaluz de Empleo cuando se extinguió la Faffe. En resumen, «una empleada pública temporal laboral en el SAE». También dijo que no pertenece a ningún partido o sindicato.

Cs puso también de manifiesto que Ibanco sacó la puntuación más alta en la entrevista y luego pasó a una categoría baja para su formación. «¿No le extraña, además, que en 24 horas envíe su curriculum, lo estudien, lo valoren, la citen y la contraten?», cuestionó Pardo. La diputada de Vox Ángela Mulas preguntó por el hecho de que enviara el CV por correo electrónico cuando en el anuncio en prensa «sólo vienen direcciones postales».

Rofa, en una declaración de unas tres horas, señaló que personal de la Faffe trabajó con expedientes de los ERE hasta que las competencias pasaron de Empleo a Educación cuando saltó el caso judicial. Señaló que recibió presiones por no ser de «la familia», en referencia al PSOE. En cuanto a los supuestos enchufados, dijo que «había de todo, entre col y col, lechuga». «No me lo decían claramente pero en los cafés con los compañeros, ya te daban pistas de quién era primo, sobrino, hermano... de alguien», dijo.

El PSOE se quejó del «ancho del embudo» del PP, en alusión a la contratación en agencias de ex ediles populares.