En marcha la “delimitación completa” del yacimiento de las termas romanas de Herrera ante posibles afecciones

Ha sufrido la “destrucción” de varias estructuras tanto en 1990 como después de 2007 por la instalación del centro de visitas

Imagen de las termas romanas de Herrera
Imagen de las termas romanas de Herrera FOTO: CENTRO TERMAS ROMANAS/AYUNTAMIENTO DE HERRERA CENTRO TERMAS ROMANAS/AYUNTAMIEN

La Delegación Territorial de la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico en Sevilla ha encargado a la sociedad limitada Arqueología y Gestión un proyecto destinado a la “delimitación completa” del yacimiento correspondiente a las termas romanas de Herrera, datadas entre los siglos II y III de la era actual y caracterizadas por los elementos de lujo usados para su construcción; ante la previsión de unas obras “que pondrían afectar a las posibles estructuras arqueológicas” detectadas a lo largo de los últimos años, pues el enclave ha sido objeto de diferentes daños precisamente a cuenta de obras.

Según la memoria técnica de la actuación contratada, recogida por Europa Press, el hallazgo de este notable enclave arqueológico se remonta al año 1989 a cuenta de la construcción de un canal de defensa contra inundaciones en Herrera, siendo descubiertas dos piscinas de agua fría o “frigidarium”; una piscina de agua caliente o “caldarium”; una sala templada o “tepidarium”; letrinas y otros vestigios arquitectónicos.

El antiguo recinto termal, además, presentaba una rica decoración con elementos musivos, marmóreos y pictóricos, destacando el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH) que el enclave destaca por “la utilización de elementos de lujo, cuyo inicio se encuentra en Roma ya en el siglo II de nuestra era y cuyos paralelos más cercanos a este yacimiento se tienen en Itálica, Munigua y Corduba”.

Especialmente, el IAPH señala que los citados vestigios albergan “numerosos fragmentos de pinturas parietales que se caracterizan por su calidad y gran variedad cromática, así como por los motivos representados, fundamentalmente flores y frutas”, destacando igualmente los pavimentos de mosaico, “la mayoría de ellos geométricos y vegetales”.

En cualquier caso, los expertos atribuyen a este antiguo recinto termal una cronología comprendida entre los siglos II y III de la era actual, tratándose de un enclave protegido desde 2007 como bien de interés cultural (BIC) con la categoría de zona arqueológica.

La memoria técnica del proyecto rememora que tras el hallazgo, una prospección arqueofísica habría arrojado la detección de “un gran edificio al sur de las termas romanas”, dando cuenta de que ya en 1990, las obras del desvío del canal supusieron “una gran agresión al yacimiento con maquinaria pesada”, con “la destrucción sistemática y premeditada de potentes estructuras romanas, entre las que se incluían mosaicos y piscinas forradas de placas de mármol”.

MÁS DAÑOS AL YACIMIENTO

En 2007, coincidiendo con la protección específica del enclave, un estudio geofísico del entorno del yacimiento mediante georradar se saldó con la detección de “estructuras arqueológicas, siendo las más llamativas las situadas al noreste y sur del yacimiento, encontrándose estas últimas invadidas y destruidas por la construcción de un centro de interpretación” promovido entre dicho año y 2010, según refleja la memoria técnica de esta actuación.

Mucho más recientemente, en concreto en 2018, una prospección geofísica acometida en la parcela 61 del polígono 10 de Herrera, colindante con el yacimiento arqueológico y afectado por la protección del mismo como BIC, supuso igualmente la detección de “un gran edificio con un ábside” interpretado como “un posible teatro romano”.

“Al oeste del anterior edificio se ha detectado una estructura que puede reflejar los restos de una calzada romana que se dirige al conjunto termal” y en cuyo hipotético trazado “se observan anomalías que pueden asociarse con rellenos de fosas”, agrega la memoria técnica, señalando estos “indicios de una necrópolis a lo largo de la calzada”.

NUEVOS ESTUDIOS

La detección del citado edificio interpretado como un posible teatro romano motivó una nueva medición geofísica en otra parcela del citado polígono 10, también afectada por la protección del yacimiento, arrojando dicho estudio de 2020 la constatación de “la presencia de diversas estructuras asimilables al yacimiento romano de Herrera”.

Y dado que “en esta zona rural está prevista una próxima ampliación de la zona regable”, con obras “que pondrían afectar a las posibles estructuras arqueológicas”, la Delegación Territorial de la Consejería de Cultura señala en este documento la necesidad de “delimitar exactamente las parcelas afectadas por restos de estructuras romanas”.

Es por ello que el mencionado proyecto encargado a la sociedad Arqueología y Gestión implica un “estudio y documentación gráfica con levantamiento fotogramétrico del BIC y su entorno, así como un proyecto de actuaciones futuras para optimizar el conocimiento y la completa delimitación del bien”.

“Estos trabajos consistirán en la recopilación y análisis de todos los datos obtenidos en las distintas intervenciones, los cuales se completarán mediante la realización de un levantamiento fotogramétrico de todas las estructuras descubiertas hasta el momento, que permita tener una visión global y realizar una propuesta de actuación futura para la completa delimitación y puesta en valor del BIC”, resume la memoria técnica.