El plus ético de ir a hoteles que respetan a sus “kellys”

Las camareras de piso de Sevilla elaboran una lista de 59 alojamientos que las tienen en plantilla, no externalizadas

Esther Salinas, portavoz de la Asociación Kellys Unión Sevilla (AKUS), posa delante de un hotel de la ciudad
Esther Salinas, portavoz de la Asociación Kellys Unión Sevilla (AKUS), posa delante de un hotel de la ciudad FOTO: Kiko Hurtado

Abril no sólo ha traído aguas mil a Andalucía. Además de lluvia, por el sur también están cayendo turistas, miles de turistas deseosos de conocer las fiestas de primavera de la comunidad. Este pico alto de la temporada turística es por tanto un magnífico contexto para disfrutar de unas vacaciones con un plus sociolaboral, por llamarlo de algún modo, y alojarse allí donde se respeta a quien hace que el visitante se sienta como en su casa cuando entra en la habitación de un hotel. Por ejemplo, las camareras de piso. Y eso en Sevilla es posible porque ellas mismas, las kellys, han elaborado una lista de «hoteles éticos». Es decir, alojamientos donde ellas forman parte de la plantilla, no de una subcontrata.

En la ciudad hay 213 hoteles abiertos, según el Instituto Nacional de Estadística. En el listado de la Asociación Kellys Unión Sevilla (AKUS) aparecen 59. «No significa que sean perfectos, pero todos los demás tienen externalizado ese departamento, lo que conlleva una falta de derechos. Ni la mejor de las empresas externas respeta el convenio de hostelería. La diferencia es muy seria. Si el departamento más numeroso de un hotel es externalizado, se saca a las camareras de los comités de empresa, se las aparta y no pueden luchar por sus derechos, pierden poder. Hablamos de un colectivo muy vulnerable, con poca formación académica y sindical y muchas necesidades», explica Esther Salinas, portavoz de la AKUS.

Además de derechos sindicales, los hoteles «éticos» aportan «un sueldo más o menos decente». «En el resto hay contratos parciales que no las sacan de la precariedad. Si todas fuesen fijas discontinuas, podrían pedir el paro u otro trabajo cuando estén inactivas, pero con las empresas externas todas son fijas ordinarias, lo que les impide tener acceso a eso», reflexiona Salinas. «Una forma de corregirlo es elaborar esta lista y que la ciudadanía sepa dónde alojarse. Hay que crear conciencia y acabar con la ceguera moral de los empresarios», reivindica. «El Meliá Sevilla nos ha ayudado muchísimo y ha contratado a muchas mujeres como fijas discontinuas», pone como modelo.

La AKUS también puntualiza que el respeto no depende de las estrellas. «Hoteles de cinco, como los últimos abiertos en Sevilla, tienen a toda la plantilla externalizada y en condiciones precarias. No es cuestión de recursos, sino de conciencia, moral y compromiso con sus trabajadoras», reivindica Salinas.

En este catálogo de hoteles con buena conducta laboral figuran los dos clásicos de cinco estrellas de la ciudad (Alfonso XIII y Colón), 39 establecimientos de cuatro, 11 de tres, tres de dos y cuatro de una (Catedral, Puerta Sevilla, Simón y Madrid). El director del último de ellos, Emilio García, explica que sus diez trabajadores, entre ellos las tres camareras que ya son fijas y una cuarta que también lo será en unos meses, forman «una pequeña familia» y como tal los trata. «Esta lista, que parece algo excepcional, yo lo veo como algo normal. Si estoy contento con una trabajadora y confío en ella, no tengo por qué despedirla ni hacer cosas raras», razona.

Tercera generación al frente de un hotel que abrieron su abuelo y su padre en 1973 y que ahora regenta junto a su mujer y su hermana, García predicó con el ejemplo cuando comenzó la pandemia y, frente a la tendencia casi unánime del sector, fue «valiente» y mantuvo el negocio abierto. «Sólo cerré dos meses. En mayo de 2020, la Federación Española de Piragüismo contactó con nosotros, el CAR estaba en obras y los chicos podían entrenarse pero no tenían donde alojarse. Nos arriesgamos porque sólo nos garantizaron un mes, pero al final tuvimos a treinta y tantos deportistas durante cinco meses, como si fuésemos una residencia», relata. Meses más tarde, en mayo de 2021, el hotel Madrid puso fin al ERTE, recuperó a toda la plantilla y ahora piensa en ampliarla. «Hay mucho trabajo», se felicita su responsable.

La AKUS sueña con que estos casos no sean minoritarios. «El plan pasa por negociar con empresas externas para que cumplan el convenio. Muchas llevan otros negocios y no saben cómo es un hotel. Desconocen que los festivos hay que pagarlos doble, que hay 48 días de vacaciones... Yo intento reunirme con ellos, mejor negociar así que en los juzgados», afirma su portavoz. «Las empresas deben respetar turnos, vacaciones y salarios y aumentar las horas de contrato. Mejor dar un trabajo digno a diez mujeres que uno precario a veinte», reclama.

El gran problema de fondo, o uno de ellos, es que las camareras de piso trabajan por ratio de habitaciones y no por jornada laboral. «En Sevilla, cada camarera hace entre 15 y 18 habitaciones diarias. Pero si vamos a Inspección de Trabajo por sobrecarga laboral, no hay una normativa al respecto, con lo que no hay sanción. Hay que concienciar a las camareras. Para salir a su hora, una kelly corre como una descosida. Ese ritmo frenético a largo plazo es lo que nos enferma», finaliza Salinas.