La reforma laboral solo trae más problemas a un campo andaluz asfixiado

La consejera de Empleo y las organizaciones agrarias insisten en reclamar al Ministerio excepciones a la contratación temporal como ha hecho con los artistas o el sector de la construcción

Olivareros cortaron ayer durante un hora la A-4 en Navas de Tolosa para protestar por la subida de los costes de producción
Olivareros cortaron ayer durante un hora la A-4 en Navas de Tolosa para protestar por la subida de los costes de producción FOTO: ALFONSO MIRANDA ALFONSO MIRANDA

El campo andaluz vive un momento delicado en el que la aplicación de la reforma laboral, tal y como la ha aprobado el Gobierno de España, puede suponer la puntilla. La escalada de precios y la subida de los costes de producción, la guerra de Ucrania, la sequía y la sombra de la nueva PAC son ya de por sí elementos desestabilizadores para agricultores y ganaderos, que temen que, si la nueva normativa no se ajusta a las especificidades propias de la actividad, se convierta en un hándicap que a la postre reduzca la contratación y aumente la ilegalidad. Por ahora, sólo genera «incertidumbre».

La reforma laboral fue aprobada en diciembre y en la fase de desarrollo reglamentario no ha resuelto dudas. La falta de reconocimiento de la eventualidad supone el gran escollo –se suma al incremento del SMI y la propuesta de subida de las cotizaciones a los autónomos– en el horizonte más cercano.

La consejera de Empleo en funciones, Rocío Blanco, va a seguir insistiendo al Ministerio para que «adapte la reforma a lo que los agricultores piden», que no es más que tengan «la mano de obra necesaria en el momento necesario». Y es que con la reforma laboral el contrato fijo-discontinuo se generaliza y no hay espacio para la contratación eventual en las campañas.

Blanco explica que el campo «no es una fábrica» y recuerda que hay factores que condicionan la actividad como «las inclemencias del tiempo o con las mejores o peores cosechas». «Eso es el campo –continúa– y quien no lo quiera entender se estará equivocando y complicando enormemente la actividad económica de muchas CC AA, no solo de la andaluza». La Junta ha trasladado al departamento de la ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, tanto de palabra como por escrito que la reforma laboral se ajustaba «poco o nada a los requerimientos del sector agrario». «Lo único que pedimos es una adaptación igual que ha hecho con el sector cultural o la construcción. Temporalidad no es sinónimo de precariedad», recalca la consejera. En concreto, con el sector cultural se ha creado una modalidad específica: el contrato laboral artístico, de duración determinada y que atiende a las necesidades específicas de un sector que se caracteriza por la temporalidad y la intermitencia.

El sector agroalimentario andaluz tiene unos requerimientos específicos que no se ajustan a la reforma laboral. «¿Qué va a pasar cuando coincidan los llamamientos de fijos-discontinuos que lo sean de varias explotaciones? ¿Y con los convenios colectivos que están obsoletos? ¿Qué va a a pasar con los llamamientos a extranjeros en sectores como el de los frutos rojos si son fijos discontinuos pero el permiso de trabajo es para un periodo determinado? ¿Cómo conculca eso con la ley de extranjería?», se pregunta Blanco. Todo ello lleva a pensar que «quien ha hecho la reforma laboral la ha hecho de espaldas al sector».

Asaja admite que existe un canal «abierto» con el el Ministerio para «trasladar propuestas». No obstante, lamentan la «falta de concreción», porque se ha cerrado una reforma de forma genérica, que supone un cambio de una dinámica de 40 años y «en la práctica hace aguas». Esmeralda Benítez, del Departamento Jurídico Laboral de Asaja-Sevilla, dice que «hay dudas sobre cómo se regulará el mercado, porque las empresas están haciendo lo que pueden» y recuerda que «tenemos problemas de mano de obra; antes el trabajador sabía qué hacer, veremos cómo se encaja».

Se acerca la recolección de la aceituna y la Unión de Pequeños Agricultores (UPA) habla de «inquietud» entre los olivareros. Entre otras medidas, como Asaja, solicita que se permita el cambio de modalidad de contratación por jornadas reales en los contratos fijos y propone modificar los contratos fijos a tiempo parcial para permitir la notificación del coeficiente de jornada laboral.

Unión de Uniones ya alerta de una nueva caída en mayo de más del 26% en las contrataciones y de que el contrato fijo discontinuo implica una carga administrativa difícil de asumir para las explotaciones más modestas. Los contratos indefinidos (la mayoría fijos discontinuos) se habrían incrementado de manera sustancial (x10), pero no ha compensando la «brutal reducción de los contratos temporales».

El presidente de Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía, Juan Rafael Leal, habla en el mismo sentido porque el empleo temporal es «innato a la producción agraria». El sector esta reclamando al Gobierno que «articule excepciones en la reforma laboral adecuadas al sector agrario si no quiere terminar de asfixiar a uno de sus motores económicos. Igual que ha encontrado fórmulas para la construcción o el transporte, sería lógico encontrarla para la agricultura».

PONEN FECHA EN HUELVA AL FIN DE LOS ASENTAMIENTOS

El Gobierno, la Junta de Andalucía y los ayuntamientos afectados han formalizado una alianza para erradicar en un horizonte de dos años los asentamientos de inmigrantes en la provincia de Huelva, que desde hace décadas albergan a miles de personas en condiciones infrahumanas. Se estiman que son entre 2.000 y 2.500 las personas que residen en estos poblados chabolistas, la mayoría subsaharianos, que recalan en Huelva. Los regidores de Lepe y Moguer han firmado un protocolo con el secretario de Estado para la Agenda 2030, Enrique Santiago, y la consejera de Igualdad en funciones, Rocío Ruiz.