"El bloc"

Cortesía elemental

“Lo que nadie podrá negarle, ni su debelador más acérrimo, es que vivió igual que cuando daba clases en un instituto y que cumplió su palabra de irse”

El alcalde de Cádiz, José María González “Kichi”
El alcalde de Cádiz, José María González “Kichi”Román RíosAgencia EFE

El anuncio de José María González Santos de no presentarse a la reelección de la primavera, para la que sería su tercera legislatura como alcalde de Cádiz, no debería sorprender. Pero sorprende. Hace casi ocho años, Kichi se postuló por primera vez con la promesa de que su estancia en el Ayuntamiento no excedería los dos mandatos que la prudencia aconseja siempre y que, en muchos países, la ley prescribe. De hecho, Podemos –el partido que amparó al regidor gaditano hasta la ruptura de Teresa Rodríguez con Pablo Iglesias– se inspira en algunos caudillos latinoamericanos que reformaron sus respectivas constituciones, o directamente se ciscaron en ellas, para burlar la limitación temporal en el poder. Total, que la vida pública ha alcanzado tal nivel de degradación, que causan extrañeza cortesías elementales como un político yéndose a su casa porque a ello se comprometió sin mediar corruptela, escándalo de cualquiera naturaleza o puñalada trapera. A esas mismas elecciones del 28 de mayo concurrirán munícipes y presidentes autonómicos a los que podrán elegir votantes que nacieron cuando ellos, que tienen edad de llevar varios lustros jubilados, ya estaban en la poltrona. Escrito quede sin ánimo de señalar a nadie. Partidarios, detractores y unos pocos neutrales, siempre escasos, juzgarán cómo fue el desempeño de Kichi más allá de gestos sin más trascendencia que la simbólica como cambiar en su despacho la foto de Felipe VI por un retrato de Fermín Salvochea. Lo que nadie podrá negarle, ni su debelador más acérrimo, es que vivió igual que cuando daba clases en un instituto y que cumplió su palabra de irse. Puede parecer nimio. Tampoco es gran cosa el saludo en el ascensor del vecino educado, pero alegra la mañana en este mundo avinagrado.