Pesca

Las almadrabas gaditanas recuperan el pulso

La falta de cuota pesquera suficiente aplaza de nuevo la recuperación del arte de Sancti Petri

En los próximos días se irán produciendo en las almadrabas gaditanas sucesivas 'levantás'
En los próximos días se irán produciendo en las almadrabas gaditanas sucesivas 'levantás'Europa Press

Tras, recientemente, pasear con el éxito de siempre sus productos por una de las mayores citas gastronómicas nacionales e internacionales que existen, Madrid Fusión; quienes «cultivan» uno de los bocados más exquisitos de Cádiz, el atún rojo de almadraba, vuelven a poner su mirada en el litoral. Concretamente, en las naves que, en Conil de la Frontera, Zahara de los Atunes, Tarifa y Barbate, guardan todos y cada uno de los elementos que dan vida a una de las artes de pesca más antiguas y sostenibles que existen.

Allí, a pocos metros de unas aguas que pronto volverán a «hervir» con los potentes coletazos de los Thunnus thynnus, ha dado comienzo (primero en Conil y Barbate y, seguidamente, en Zahara de los Atunes y Tarifa) la primera de las faenas que conforman la milenaria liturgia de la captura del atún rojo en la costa de Cádiz, el calamento.

Con el mes de abril en el horizonte (inicio de la campaña de capturas), la Organización de Productores Pesqueros-51 (propietaria de las artes de Conil, Tarifa y Zahara) y Petaca Chico (Barbate), sus almadraberos, han comenzado a «desempolvar» redes, boyas, anclas y cableado con vistas a la próxima campaña de capturas.

Estos abordan las tareas de calamento en tierra o «calazón», consistente en reparar las redes, engrasar el potente cableado (esqueleto de la almadraba) y preparar las boyas. Faenas que dan vida a una curiosa «escenografía» en los distintos puertos y a la que seguirá el calamento en la mar o, dicho de otra manera, el complejo montaje de la almadraba frente a las localidades de Conil, Tarifa, Barbate y Cabo de Plata.

«Afrontamos la campaña con la misma ilusión de siempre, deseosos de volver a disfrutar con la presencia de los atunes rojos en nuestras aguas», apunta Diego Crespo, gerente de la OPP-51 e integrante de una familia, los Crespo, con profundas raíces almadraberas.

«No tenemos ninguna duda de que será una buena campaña. La especie, como venimos comprobando en las últimas campañas, se encuentra ya más que recuperada» y, por tanto, las almadrabas gaditanas no tendrán problema alguno para cubrir los cupos de capturas (en torno a 691 toneladas más que en 2023 para toda la flota española), que se antojan más que insuficientes frente al notable incremento que ha registrado la especie.

Tal es el volumen de atunes que, como ya han apuntando los pescadores de otras especies en numerosas ocasiones, la presencia de los atunes rojos (grandes voraces) merma en dicha época el resto de capturas.

«Es más que evidente», señala, «que hay atunes de sobra para incrementar las actuales cuotas, pero, por ahora, tendremos que seguir esperando» y acudiendo a otras pesquerías, que, pese a contar con porcentajes de captura, optan por venderlos.

Asimismo, la Organización de Productores Pesqueros-51 tendrá que seguir esperando para recuperar una de las almadrabas más icónicas, la de Sancti Petri, en Chiclana de la Frontera.

«Aunque la idea de hacer realidad la recuperación de la almadraba de Sancti Petri se está dilatando mucho más de lo que esperábamos, la ilusión y el compromiso con tal empresa sigue siendo la misma o más».

«Para nosotros, los almadraberos, recuperar la actividad en Sancti Petri», subraya, «es algo que nos motiva mucho, ya que es una almadraba que tiene una extraordinaria carga histórica y sentimental. Además, supondría incrementar la actividad y, en consecuencia, generar más empleo».

Por otra parte, Diego Crespo apunta que, «cuando obtuvimos el ‘ok’ de la Administración, realizamos una notable inversión (algo más de dos millones de euros) en la adquisición de los terrenos, anclas, etc.», que, «obviamente, se incrementará una vez se ponga en funcionamiento».

Cabe recordar que la obtención de la licencia coincidió con el notable declive que experimentó la especie y con la reducción de cuotas de captura por parte de la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT).