Sociedad

Medina Sidonia abre el telón de los dulces para la Navidad

Los precios son los mismos de 2022, a excepción del polvorón de aceite de oliva», señalan en el sector

«Afortunadamente, las ventas se mantienen año tras año» en el sector de los pasteles, de gran tradición en la provincia de Cádiz
«Afortunadamente, las ventas se mantienen año tras año» en el sector de los pasteles, de gran tradición en la provincia de CádizLa Razón

Turrones, polvorones y algún que otro bocado dulce anuncian desde hace días en pastelerías, comercios y supermercados la llegada de la Navidad. Festividad de extraordinario arraigo en la provincia de Cádiz y a la que Medina Sidonia, capital de la repostería navideña, rinde culto cada año con la celebración de un evento, la «Feria del dulce y del pan», que sirvió para dar el pistoletazo de salida gastronómico a una época impregnada de sabores y aromas artesanales.

‘Aromas de Medina’, ‘Sobrina de las Trejas’, ‘Nuestra Señora de la Paz’ y los obradores de los conventos ‘Jesús, María y José’ y ‘San Cristóbal’ son los grandes referentes de un sector local que no ha dejado de proporcionar empleo, riqueza y prestigio a Medina Sidonia a lo largo de su historia y que en esta época se juega gran parte de su balance anual de cuentas.

De ello sabe, y mucho, María Mesa Cantizano, sexta generación de ‘Sobrinas de Las Trejas’, empresa heredera del noble espíritu de esa capital andalusí del dulce que un día fue Medina Sidonia y cuya forma de entender e interpretar la repostería se remonta a 1852. Año en el que, bajo el reinado de Isabel II, Micaela, María de la Concepción y Josefa Jiménez-Trejo y Sidón pusieron en marcha una empresa familiar que nació con el nombre de ‘Trejas Hermanas’ y que, con posterioridad, pasó a llamarse como la conocemos actualmente.

«Esta época es trascendental para nuestro negocio, ya que, con el incremento de ventas, podemos equilibrar las cuentas y hacer posible que la empresa mantenga su actividad y trabajadores a lo largo de todo el año pese a que la actividad varíe», señaló María Mesa.

«Afortunadamente, la gente sigue mirando a Medina Sidonia, a su repostería, cuando llega la Navidad y, pese a los vaivenes económicos, mantenemos los niveles de ventas», que, principalmente, tienen como destinos las distintas localidades de la provincia de Cádiz. «Aunque sí es cierto», apuntó, «que también vendemos mucho a otros puntos a través de nuestra tienda online».

Caballeros del Santo Grial de la repostería de Medina Sidonia, el alfajor, «seguimos elaborándolo de la misma forma que se hacía hace siglos» y que, allá por 1881, dató el filatélico, gastrónomo y cronista asidonense Mariano Pardo de Figueroa, conocido con el pseudónimo de Doctor Thebussem; ‘Sobrinas de Las Trejas’ aún mantiene los precios de la pasada campaña. «Nuestro sector no ha sido ajeno a las subidas de precios de la energía o el aceite de oliva virgen extra, pero nosotros mantenemos los mismos precios en nuestros productos respecto al año pasado, habiendo incrementado solo el polvorón de aceite de oliva».

Y es que, por fortuna para el sector repostero de Medina, «muchas personas de la provincia aún mantienen la tradición (heredada de padres a hijos) de venir a la localidad, echar el día y llevarse su cajita de dulces».

La Feria del dulce y el pan, que se celebró el pasado fin de semana en la Plaza de España, sorprendió a quienes se acercaron hasta Medina Sidonia con sabores y texturas cuyos orígenes se remontan muchos siglos atrás, cuando esta noble villa adquirió el título de destacada capital de la respostería del mundo árabe. Consideración que, sin ayuda de armas y pretenderlo, la llevó a emprender la conquista de tierras y, sobre todo, paladares mucho más allá de sus fronteras naturales. Herencia de dulces conquistas que han sabido mantener y mimar las familias asidonenses a lo largo de los tiempos en sus propias casas y obradores, engrandeciendo su ‘paleta’ de sabores con sello navideño. Sabores y aromas que tienen en su pirámide al alfajor, pero de la que también participan los turrones artesanos, las tortas pardas, mantecados, boliñones (dulce de mazapán y piñones) y, entre otros, los amarguillos, deliciosa emulsión de mazapán con un toque de almendra y limón.

Dulces a los que, a lo largo del año, se suman otros como tortas de aceite, bizcochos borrachos, roscos de Semana Santa y Reyes, campanitas, cortadillos de cidra, corrucos (hojaldre relleno de cabello de ángel) y un largo etcétera.