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El dolor lumbar, causante de la mayoría de las bajas laborales

En empleados menores de 45 años

  • El dolor lumbar suele producirse por una mala postura en el trabajo
    El dolor lumbar suele producirse por una mala postura en el trabajo / L. Sevillano
Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

13 de julio de 2016. 07:13h

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EP.  Madrid. 13/7/2016

Los dolores de espalda en la región lumbar son actualmente el motivo de baja laboral más frecuente y la principal causa de discapacidad en personas menores de 45 años, según ha concluido un estudio coordinado por la Universidad CEU Cardenal Herrera (CEU-UCH) de Valencia. Además, calcula que se trata de una dolencia que afectará a más del 70 por ciento de la población a lo largo de su vida debido a su gran tendencia a cronificarse.

En la investigación han participado expertos de tres universidades y cuatro centros hospitalarios a nivel nacional, todos coordinados por el profesor de la CEU-UCH de Valencia, Julio Doménech, según ha informado la institución académica en un comunicado.

Se trata de la primera vez que un trabajo científico evalúa en España la influencia de los factores psicológicos, como las estrategias de afrontamiento del dolor, las creencias de temor y evitación del dolor, la ansiedad y la depresión, en el grado de cronificación y discapacidad de los pacientes con lumbalgia crónica.

El estudio refleja que existen dos creencias y actitudes hacia el dolor lumbar, las de catastrofizacion y kinesiofobia, que sí son predictoras del grado de discapacidad en estos pacientes.

Al respecto, el profesor Doménech ha explicado que la catastrofización engloba la incapacidad del paciente para dejar de pensar en el dolor, por lo que «lo magnifica a través de pensamientos exagerados como la amenaza y la desesperación al ver que no puede hacer nada para aliviarlo».

Mientras, la kinesiofobia se refiere al miedo a realizar determinados movimientos que puedan agudizar el dolor que siente el afectado por lumbares, lo que «le obliga a dejar de hacer actividades relacionadas con el trabajo, pero también con el ocio o la vida familiar», ha resaltado.

Dado que ambos casos son actitudes «potencialmente modificables», el coordinador de la investigación ha apuntado que los resultados obtenidos «apoyan el modelo biopsicosocial de la lumbalgia crónica», es decir, «fundamentan el uso de terapia cognitiva y comportamental dirigida a modificar creencias y actitudes», para así «complementar el tratamiento médico o quirúrgico» a pacientes aquejados por dolor lumbar.

Según ha explicado el profesor Julio Doménech, «aproximadamente en el 85 por ciento de los casos no es posible encontrar una causa precisa del dolor lumbar y no se encuentra relación entre la tendencia a la cronicidad de la lumbalgia y alteraciones estructurales específicas de la columna. Esta escasa correlación lleva a pensar que son factores psicosociales, más que biomédicos o biomecánicos, los que están fuertemente ligados a la transición del dolor lumbar de agudo a crónico».

Sin embargo, la mayoría de los estudios realizados hasta ahora evalúan aisladamente algunas de las variables psicológicas, de modo que ofrecen resultados contradictorios entre sí. Además, se han realizado en países anglosajones y del norte de Europa, con las consiguientes diferencias culturales y sociales entre norte y sur del continente. «Por ello era necesario realizar este estudio, más amplio y entre la población española», señala Doménech.

En otros factores estudiados, como el estrés emocional, la ansiedad y la depresión, la relación detectada con el dolor y la discapacidad ha sido baja, porque «en realidad, la catastrofización y la kinesiofobia son las precursoras de la ansiedad y la depresión en pacientes con lumbalgia», ha aclarado Julio Doménech, quien ha añadido que «la amenaza de sufrir un dolor intenso captura por completo la atención del paciente y hace que sea difícil desengancharse de esa idea y que desarrolle una serie de pensamientos extremadamente negativos».

«El temor al dolor se asocia a un incremento de la hipervigilancia corporal y se sabe que la hipervigilancia, la depresión y el desuso están asociados con un incremento en los niveles de dolor; por tanto, pueden exacerbar la experiencia dolorosa y la discapacidad, creando un círculo vicioso que explicaría la cronificacion del dolor lumbar», ha explicado Doménech.

El estudio coordinado por la CEU-UCH demuestra, por tanto, que los factores emocionales son fundamentales para entender por qué el dolor lumbar se agrava y perpetúa en el tiempo y por qué se convierte en una circunstancia difícil de abordar. Para el profesor Doménech, «es fundamental evaluar estos aspectos a la hora de plantearse un tratamiento adecuado».

Los resultados obtenidos en este estudio pueden ayudar a delimitar los constructos psicológicos específicos que son susceptibles de modificación en terapia cognitivo-comportamental en la población española para comprender el grado de dolor y discapacidad de los pacientes con lumbalgia crónica».

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