¿Por qué no hay ningún «escudo» antipicaduras de mosquitos?

Los mosquitos detectan a sus «víctimas» con el olfato, después por el CO2 que emiten y por último por el calor que desprenden

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21 de julio de 2015. 17:21h

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21/7/2015

En verano, hacemos todo lo posible para evitar las picaduras de mosquitos, ya sea con repelentes de insectos químicos, con velas de citronela o con árbol de té. Estos esfuerzos para mantener a los mosquitos a raya sirven (unos más que otros), pero sólo durante un tiempo, y es que sigue sin haber una solución idónea o un escudo antipicaduras porque éstos han evolucionados para utilizar sus armas: la visual, olfativa, y las señales térmicas. Así se desprende de un estudio elaborado por investigadores del Instituto de Tecnología de California y publicado en la revista científica «Current Biology», que concluye que no hay forma de ahuyentar al 100% a los insectos. Porque cuando un mosquito hembra adulto necesita alimentarse de sangre para dar de comer a sus crías, ella busca a menudo a un humano. Muchos insectos se sienten atraídos por el olor del dióxido de carbono (CO2) que los humanos (y también los animales) exhalan. Pero no es el único indicador. Los mosquitos saben que un ser humano está cerca utilizando su visión y la información sensorial térmica que desprende el calor corporal.

Para averiguar cómo y cuándo utilizan qué tipo de «arma», los investigadores metieron una veintena de mosquitos en un túnel de viento y les fueron sometiendo a diversos experimentos. Uno de ellos consistía en la introducción de agua en aire con una baja concentración de CO2 y la introducción de un objeto oscuro. Y llegaron a la conclusión de que con presencia de este gas, los mosquitos se sentían atraídos por el objeto oscuro introducido y sin CO2, en cmabio ingnoraron dicho objeto por completo. Es decir, que el CO2 incrementa la probabilidad de que los mosquitos vuelen hacia el objeto mediante el olfato. Para el experimento térmico, los investigadores del instituto californiano construyeron dos objetos de vidrio recubiertos con una sustancia que permite que se calienten. Y concluyeron que os mosquitos muestran preferencia por el objeto caliente, una preferencia independiente de la presencia de CO2.

Estos experimentos muestran que la atracción visual y térmica están seperadas. Son independientes. Según los investigadores, no tienen por qué suceder en un orden determinado, pero a menudo un mosquito ve un objeto a mucha mayor distancia, por lo que lo primero le atrae es lo visiual y sólo cuando el mosquito se acerca detecta el calor que desprende un objeto, explicaron los científicos.

La información obtenida gracias a estos experimentos permitió a los científicos crear un modelo sobre cómo losmosquitos encuentran a sus «víctimas». A entre 10 y 50 metros de distancia, un mosquito huele el CO2 que desprendemos, después a cinco o 15 metros nos ve. Y después, a menos de un metro, el mosquito siente el calor que desprendemos. Es decir, los mosquitos utilizan primero el olfato para detectar a sus «víctimas».

Con el fin de conseguir ahuyentarlos, esta semana Aimplas, Instituto Tecnológico del Plástico, ha desarrollado con la compañía Adapta Color una nueva generación de pinturas con efecto insecticida para exteriores. Según los investigadores, su eficacia como repelente de insectos puede llegar a superar los dos años de duración. Ahora bien, frente a las picaduras no hay aún escudo que valgan, dadas sus armas.

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