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Cardiomasajes y psicomasajes

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23 de julio de 2018. 18:29h

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Cumplo mi promesa. Ésta es la segunda y última parte de la columna en la que hace 15 días di cuenta del hallazgo de una masajista excepcional: Gloria Vañó. Reitero sus datos: Madrid, www.fisioterapiavip.com, Álvarez Mendizábal, 31. No sólo la estética de sus prodigiosos tratamientos faciales, sino también la ética de contribuir a la buena salud de mis lectores, me aconsejan que así lo haga. Aludía yo en mi anterior columna a la alta filosofía agustiniana que impera en los masajes de Gloria. Quizá resultara mi frase, por aparentemente extemporánea, un poco críptica. Celebérrimo es el dictum de san Agustín que sirve de eje al imponente constructo de su filosofía: In interiore hominem habitat veritas... En el interior del hombre vive la verdad. Noli foras ire; in teipsum reddi. No salgas de ti, entra en ti mismo. Eso es lo que Gloria consigue con sus masajes, que pasan de la epidermis a la dermis, se transforman en meditación y alcanzan zonas recónditas del alma y de la mente sin renunciar a las del cuerpo. Cardiomasajes y psicomasajes, ya dije. No es metáfora ni hipérbole. Gloria, tras muchos años de investigación y experimentación, ha desarrollado un método propio para la prevención y rehabilitación de las dolencias cardiovasculares. Para ello trabaja en equipo con el doctor Javier Castillo, discípulo dilecto de Valentín Fuster, cirujano en el Mount Sinai de Nueva York y director del Hispanic Heart Center de la misma institución. Palabras y nombres mayores. El método de Gloria Vañó es una herramienta de alta precisión al servicio de las personas que, como yo, se hayan enfrentado al estrés y la ansiedad provocados por la inminencia o las consecuencias de cualquier intervención quirúrgica que afecte a la víscera cordial. Hipertensión, arterioesclerosis, obesidad, problemas articulares y de movilidad, retención de líquidos, varices, tromboflebitis, celulitis... Todo eso mejorará o no llegará a manifestarse en los pacientes potenciales o reales que confíen en Gloria y en el doctor Castillo. Ciencia y conciencia, cuerpo y alma, corazón y cabeza, ética y estética: ésa es la fórmula. La curación por el espíritu. Algo que ya practicaban los filósofos y terapeutas de la Hélade en los templos de Esculapio. Las manos de Gloria dibujan sobre la piel lo que los mayas llamaban el camino del corazón. Quien sigue ese camino, dice el Popol Vuh, nunca se extravía.

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