Reflexiones de un joven pensador

Estoy con los jóvenes que queremos ser personas libres y comprometidas, capaces de tomar decisiones y expresar nuestras opiniones con espíritu crítico, negándonos a participar en lo que sea para ser aceptados y abriendo nuevos caminos. Defiendo la diversidad, la singularidad y la igualdad educativa.

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Los jóvenes no vemos la televisión

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Sobre el autor

Álvaro Cabo

14 años. Escritor, Blogger y conferenciante. Colaborador en Prensa, Radio y Televisión. A los 10 años irrumpió en el mundo de la actualidad con su blog “Mi país a través de mis ojos”; a los 11 años publicó su libro “Ser inteligente no es un delito” y desde los 12 imparte un Ciclo de Conferencias denominado “Tu éxito está en tu esfuerzo”. Ha sido reconocido como talento Marca España 2016 y es miembro de la Red Mundial de Conferencistas y de la Cámara Internacional de Emprendedores. Aficionado a la novela histórica, marketing, actualidad política, económica y social; futbolero y practicando artes marciales casi desde que empezó a andar. alvarocabo.com

Nos llaman la generación Z, nacimos a partir del año 2000, hemos crecido junto a internet, las tablets y los smartphone. Estamos acostumbrados a elegir cuando y como queremos ver un programa o una película sin tener que esperar un horario o un día en concreto. Sin embargo, la televisión nos ofrece una nula flexibilidad para elegir los contenidos y junto con la falta de interacción, hace que no nos acordemos de que existe. El 70% de nosotros elegimos Youtube para ver cualquier contenido y Neflix o Movistar para ver series o películas.

No ver la televisión nos libra de la telebasura impuesta tanto por cadenas privadas como públicas, lo que ocasiona un insulto contínuo a nuestra inteligencia, cuantos más canales peor calidad de contenidos, es indignante a lo que han llegado algunas cadenas. Todo esto sin contar a la de innumerables interrupciones causadas por los anuncios a las que te tienes que enfrentar si quieres ver una película. Cuando la misma película la puedes ver cuando quieras, en cualquier lugar e interrumpirla cuando tú lo necesites, no cuando a los anunciantes les apetezca.

Soy de la generación Z, pero he tenido la gran suerte de aprenderme el cuerpo humano y la historia del mundo con la gran serie de dibujos “Érase una vez el Hombre”, “Érase una vez la Tierra o “Érase una vez los inventores” viendo los capítulos cuando he querido y las veces que ha hecho falta. También he crecido con Heidi, Marco, Tom Sawyer, Tintín, David el Gnomo, Willy Fog y Dartacán. Gracias a internet, mis padres han podido mostrarme lo que veían de pequeños y siento decir, que era y es infinitamente mejor que la bazofia manipuladora que nos quieren hacer engullir en el siglo XXI.

Dicen que la televisión es una ventana abierta al mundo, y eso es mentira. Es una ventana a la violencia, manipulación, consumismo, irrealidad, sedentarismo, irresponsabilidad, pasividad, y sobre todo, a la negatividad. No incita a la creatividad ni a los placeres de la vida como la lectura, las charlas, la familia, el deporte... No nos trasmite valores y mucho menos sentido común.

La televisión en mi casa, es un aparato al que conecto un HDMI para ver el contenido que yo quiero de mi smartphone o pc, en un tamaño más grande, y así también poder compartirlo en familia; sin publicidad, sin personas insultándose, sin gente perdiendo la diginidad por unos cuantos seguidores más en Instagram, y sin políticos que viven a costa de las mentiras que se creen los que les ven.

La libre elección de contenidos depende tí, da igual como te quieran llamar, Generación

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