El sector del taxi, hundido y sin esperanzas de recuperarse este año

Muchos continúan trabajando durante el estado de alarma con largas jornadas en las que apenas ingresan diez euros

Las medidas impuestas por el estado de alarma para controlar el avance del Covid-19 han frenado en seco a la población. El cierre de muchos negocios, el confinamiento y la escasa capacidad de movimiento han hecho que el sector de los transportes y, en concreto, el del taxi, haya bajado hasta un 80 por ciento su carga de trabajo.

Así lo asegura a LA RAZÓN el presidente de Radio Taxi Valladolid, Ángel Luis Lorenzo, quien explica que, aunque actualmente solo está trabajando el 40 por ciento de la flota, cada vez se reincorporan más coches a la actividad a pesar de que “apenas hay trabajo más allá de los desplazamientos a hospitales y para el personal sanitario”.

El comienzo de la desescalada, que si bien ha llenado las calles y parques de Castilla y León de vecinos, no está teniendo por el momento repercusión en el sector, que no cree que en lo que queda de año se pueda recuperar. “Va a haber más paro, el turismo va a bajar muchísimo. Creo que lo que queda de ejercicio va a ser muy difícil”, asegura.

En cuanto a las ayudas que perciben, detalla que el pago del módulo trimestral se ha aplazado un mes, hasta este mayo, y que hay algunas subvenciones de las mutuas por el descenso de actividad. Sin embargo, no todos los ERTEs que se han solicitado por parte del sector han sido concedidos. “No se sabe el criterio de la Administración porque se nos considera un servicio esencial que ha permanecido con los mismos gastos pero muy baja facturación”, asevera.

También en este sentido se pronuncia A.R., taxista en la capital del Pisuerga, con dos coches y dos trabajadores a su cargo, a quien no le concedieron el ERTE para sus empleados. “Estoy pagando sus nóminas sin ayudas y sin apenas ingresos, saliendo los tres a trabajar a ver si entre todos conseguimos sacar los salarios”, afirma a este periódico.

“La sensación es de incertidumbre total”, asegura, al tiempo que subraya que al principio no sabían si salir o no. “Optamos por trabajar, pero ¿para qué?”, se pregunta mientras reconoce la sensación de agobio ante una situación nueva, fuera de lo normal, en la que de los 466 taxis que hay en la ciudad apenas llegaban a 100 los que se atrevían a funcionar a finales de marzo.

“Las facturas siguen acumulándose aunque la recaudación no llega”, apunta. “Este tiempo he puesto dinero pero si tengo que seguir poniéndolo mis chicos se van a quedar sin trabajo”, lamenta, al tiempo que no ve con optimismo el futuro para este año. “A ver si el que viene remontamos”, confía.

Por otro lado, considera que “sobran unas 150 licencias en Valladolid” así como que “la incertidumbre, ser prescindibles y que esto pueda volver da miedo, porque la situación no hay quien la sostenga”. Por ello, pide más autocrítica a la clase política, “que no vendría mal”.

Finalmente, la presidenta de la Asociación de Taxistas Asalariados de Castilla y León, Ana Añíbarro, detalla a este diario que el 90 por ciento de sus compañeros está con un ERTE. “En todo un día de trabajo vuelven a casa con diez euros”, reconoce mientras ve poco futuro en el sector no ya para este 2020, que también, sino de cara a años venideros por la competencia de las VTC entre los más jóvenes. “El taxi se quedará para empresas grandes con asalariados, no para particulares”, concluye.