Felipe VI: ningún reproche

“El Rey posee esa entereza que propicia la buena honda y saca lo mejor de cada uno”

Sin morderse la lengua, tal y como acostumbra. Felipe González, el presidente con más sentido de Estado que ha tenido España, ha dicho lo que la inmensa mayoría de los españoles estaban deseando oír: «si alguien ha actuado impecablemente, con neutralidad y prudencia, a veces excesiva, ese ha sido mi tocayo Felipe VI».

Cierto: nada que recriminar. Un convencimiento que se percibe en la calle, más allá de la comprensible irritación de ciertas habladurías. Felipe VI es un buen líder, creíble y que transmite motivación, en esta hora aciaga en la que nos crecen los enanos; algo que no hace buenos los argumentos simplistas que muestran a la república como un régimen de bondades.

Para empezar, sería bastante más cara que la monarquía. Pero eso ya se ocupan sus adversarios de que no se lo crea nadie, por más cierto que sea. ¡Como tantas cosas! Se puede afirmar, sin caer en espejismos, que no es verdad una desafección generalizada de los españoles hacia la Corona. La hay, claro, en mayor o menor proporción en algunos, porque así conviene a sus camelancias populistas, pero no a la deseable felicidad de los españoles; una ensoñación, en fin, que haría saltar a pedazos nuestra convivencia.

Lo que tenemos es una crisis de gobernanza; y me revienta, como a tantos, que se aproveche que el Pisuerga pasa por Valladolid, para arremeter contra este Rey que defiende a su gente, además de arrimar el hombro hasta donde nunca sabremos, y se mide por su cercanía. Decía Gandhi que «el esfuerzo total es una victoria completa». Felipe VI ha demostrado, en estos 6 años, poseer la firmeza y ahínco a los que se refiere Gandhi. Esa entereza que propicia la buena honda y saca lo mejor de cada uno.