Cultura

¿Qué pueblo medieval a poco más de una hora de Madrid tiene un castillo encantado?

También cuenta con una espectacular necrópolis

Castillo de la localidad abulense de Las Navas del Marqués
Las Navas del Marqués (Ávila)Ayuntamiento Las Navas del MarquésAyuntamiento Las Navas del Marqués

Paraisos naturales, riqueza patrimonial, pueblos abandonados o incluso cuevas y edificios misteriosos, son los atractivos turísticos con los que cuenta España. Muchos de ellos sorprenden por la historia que esconden entre las paredes de sus eficios y que los hacen muy atractivos para disfrutar en familia durante el mes de octubre, y ante la cercanía de Halloween, más aún.

Cerca de Madrid hay pequeños municipios que destacan no solo por su belleza paisajística, sino por la historia con la que cuentan. Y es que a poco más de una hora de la capital de España uno se puede encontrar con localidades que sorprenden a propios y extraños, por todas las leyendas con las que cuentan.

Uno de los más atractivos, separado por 80 kilómetros de Madrid, es la localidad abulense de Las Navas del Marqués, que cuenta con una necrópolis que data, aproximadamente, del siglo IX y un castillo que comenzó a edificarse en torno al siglo XI con una leyenda escalofriante que a más de uno le asustará.

Las Navas del Marqués es pueblo asentado en las altas planicies de la sierra del Malagón, que sirve de enlace entre las sierras de Ávila y la sierra de Guadarrama. Son tierras altas y de clima frío, de ricos pastizales y arbolado de robles y pinares, lo que explica la dedicación tradicional de sus habitantes a la explotación forestal y ganadera.

La existencia de tumbas rupestres antropomorfas junto al arroyo Poveda demuestra que la zona estaba ya poblada en época altomedieval, pero la villa como tal no aparece documentada hasta finales del siglo XIII. Desde finales del siglo XIII la villa fue señorío de la Casa de Esteban Domingo Dávila y, a partir de 1533, en que Carlos I otorgó a don Pedro Dávila y Zúñiga el título de marqués, se convirtió en cabeza del marquesado. Rodeada de pinares, desde finales del siglo XIX personas acomodadas de Madrid escogieron la villa como lugar ideal para pasar en verano sus vacaciones y empezaron a construir los primeros chalets y hotelitos familiares.

Se trata de un municipio con un rico patrimonio arquitectónico y un entorno natural que invita a la desconexión. Pasear por los monumentos de Las Navas del Marqués es adentrarse en su historia y realizar un viaje al pasado, recorriendo los rincones que en otro tiempo fueron morada de grupos de pastores o casas palaciegas de grandes marqueses o lugares de culto y refugio de monjes y sacerdotes. Cada uno de estos lugares nos va hablando de la configuración de una villa que a lo largo de los siglos fue creciendo y cambiando su distribución y forma de vida.

Entre ellos destacan: -La necrópolis: En el pueblo abulense existen tres conjuntos de sepulturas antropomorfas excavadas en la roca, que se suponen de época alto medieval.La primera de estas necrópolis se encuentra situada a dos kilómetros de la Iglesia de San Juan Bautista, cerca de la carretera que enlaza la villa con Peguerinos, junto a la llamada “curva de la Povea”, y se conoce coloquialmente como “La Sepultura del Moro”.El segundo grupo de tumbas se halla a un kilómetro aproximadamente de éste conjunto. El tercero, lo encontramos a cuatro kilómetros. de Navalperal de Pinares, en la zona conocida como La Retuerta.

Estas necrópolis se asentaban fuera de las urbes, por lo que pueden considerarse yacimientos rurales y no es arriesgado pensar que pertenecieron a grupos itinerantes, dedicados primordialmente a la caza y la ganadería, o que fueran empleadas por cualquier pueblo en época de beligerancia. No es común encontrar restos óseos, pero en las zonas beligerantes en las que se han encontrado, se ha observado la existencia de restos de distintos individuos, lo que podría ser debido a la alta mortalidad causada por los conflictos.

Las sepulturas serían una obra de la familia del difunto y se utilizarían “ex profeso” para cada individuo. Aunque es posible que en los casos en los que aparecen una, dos o tres, fuesen excavadas por los propios individuos para utilizarlas tras su muerte. Se supone que el difunto sería enterrado con un sudario, de ahí que los ajuares no existan en los primeros momentos. Con el tiempo se comenzaría a dejar, en el cuerpo del difunto, algunos aderezos ornamentales que utilizó en vida (anillos, pendientes o colgantes), pero lo habitual parece que fuese depositado sin ellos.

La tipología, es decir, la forma de las sepulturas, es variada y en la mayor parte de las necrópolis, es heterogénea. No obstante, se puede distinguir una evolución:

-En los siglos VIII - IX las sepulturas tienen forma de bañera, con oquedad occipital y un inicio de la forma antropomorfa.

-En los siglos IX - X tenemos formas biformes, en donde la cabeza se encaja al realizar un redondeado en la piedra.

-En los siglos X – XI encontramos nichos, el encaje de la cabeza se realiza labrando un arco de herradura, la forma de la sepultura puede ser trapezoidal o cuadrangular.

-En los siglos XI – XII se realizan lajas, con o sin orejas, rectangulares o trapezoidales y aparecen sarcófagos exentos.

Es posible que la tumba de los varones fuera antropomorfa, la de las mujeres ovoide y la de los niños, situada entre ambos o a su alrededor, ovoide, aunque bastante alargada, o antropomorfa indistintamente.

Se pueden considerar como enterramientos adultos los de longitud superior a 1,70 m; de adolescentes los que superan los 1,40 m; y de niños los inferiores a 1,40 m. La estatura media de los varones sería pues de 1,60 m y la de las mujeres algo inferior.

Es difícil explicar la razón por la cual las sepulturas fueron excavadas en roca. Parece que la razón principal podría ser la dureza del terreno en el que se ubican y la facilidad de trabajar este material.

En esta necrópolis, prima la orientación de Oeste aEste, es decir, con la cabecera al Oeste y los pies al Este. Esta tendencia ha sido explicada a través de propuestas especialmente de tipo religioso, no obstante, no existen directrices de la Iglesia anteriores al siglo X:

-La ciudad de Jerusalén, situada al Oriente, marca la colocación de las sepulturas.

-Los cristianos son hijos de la luz, que aparece por el Este.

-El paraíso de donde fue expulsado Adán estaba situado al Este.

-Los hombres sabios vinieron del Este.

-La cruz del Calvario miraba hacia el Oeste, por ello, para los que tenía en frente estaba al Este.

-Cristo ascendió al cielo por el Este y aparecería el día del Juicio Final por el Este.

-En las ceremonias bautismales primitivas el sacerdote miraba hacia el Este, región de la luz, cuando practicaba la inmersión.

Otras explicaciones sobre la orientación de las sepulturas son más prácticas, como el aprovechamiento de las características geológicas del terreno o el espacio libre que existiese entre tumbas. Esta orientación también puede aludir a la posición del sol en el momento de su salida.

-Castillo Palacio Magalia: Construido en torno al siglo XI, se encuentra a 1.300 metros de altitud, en la parte más alta de la villa. "Fue poco a poco deteriorándose hasta que, a comienzos del siglo XX, fue vendido a la Unión Resinera Española (Luresa) junto con los terrenos de la villa", detallan.

Este edificio fue declarado Monumento Histórico Artístico en el año 1931. En el año 1980 se realizó su última reforma, y actualmente "está gestionado por el Ministerio de Educación y Cultura y es utilizado como centro de eventos corporativos y culturales, congresos, convenciones y reuniones de empresas".

Según cuenta la leyenda, por las noches, en el interior del castillo se pueden escuchar los llantos de un padre que perdió a su hija seguido de esta pregunta: "¿Magalia dónde estás?", de ahí el nombre del castillo.

El castillo se puede visitar de lunes a viernes de 8:00 a 15:00. Los fines de semana y festivos de 10:00 a 19:00. Pueden realizarse visitas guiadas, aunque hay que reservar con antelación en la oficina de turismo de la localidad.

-Mirador Eiffel:A finales del siglo XIX, Ángela Pérez de Barradas, Duquesa de Medinaceli y XV Marquesa de Las Navas, ordenó construir el Parque del Chalet. Un completo conjunto que contaba con un lago, teatro, fuentes y jardín botánico junto a su chalet de recreo. Apenas a unos pasos de este chalet se levantaría en 1873 una magnífica atalaya contra incendios: el Mirador Eiffel. Eran los orígenes de la actual urbanización de Ciudad Ducal.

Construida con hierro y madera, la antigua atalaya contra incendios fue encargada al taller del famoso arquitecto de la torre de París. Además de apreciar su esbelta estructura de hierro fundido, con una caprichosa escalera de caracol de doble rampa, este mirador permite observar unas vistas privilegidas de los pinares que lo rodean, con las siluetas de Gredos y Guadarrama, al fondo, y el jardín botánico de la Duquesa, a sus pies.

- Convento de Santo Domingo y San Pablo: Junto con el Castillo-Palacio Magalia, el Convento de Santo Domingo y San Pablo fue fundado por los primeros marqueses de Las Navas, D. Pedro Dávila y Dña. María de Córdoba.

Según las crónicas, se puso la primera piedra el día de San Pablo de 1546, tomando posesión como Prior Fray Alonso Rubio en 1547. Y allí, durante dos siglos y medio, diversas promociones de frailes dominicos, se dedicaron a curar las almas de los naveros. Tenía las celdas en el ala oeste, pero no era un convento de clausura. Los frailes salían a predicar por las calles.

La construcción del edificio fue un proceso largo y laborioso, tanto fue así que la cabecera y la capilla mayor son del primer marquesado (mediados del s. XVI) mientras que la capilla del Rosario y la fachada son de la segunda mitad del siglo XVI, por lo tanto del segundo marquesado.

La fachada sigue un modelo repetido en iglesias conventuales; de arte herreriano, sobrio, austero, consta de tres pisos y tres calles. Está compuesta por un frontón triangular en la parte superior, en cuyo tímpano se encuentra el escudo de la orden de Santo Domingo (Dominicos), coronado por bolas herrerianas. En el centro un amplio rosetón franqueado por la heráldica de los Dávila y un frontón triangular también en la puerta de acceso.

Los muros son de cantería de granito, grande pero irregular, salvo en la fachada con cadenas de sillares en contrafuertes y ángulos. La planta del convento está desarrollada en una sola nave dividida en cinco tramos. En los muros destacan nichos y aperturas de comunicación con las dependencias conventuales.

El crucero es destacado y la cabecera poligonal. El conjunto se encuentra elevado unos dos metros a modo de escenario, donde está el altar. Bajo el altar, se abre un espacio que contenía el sepulcro de los primeros marqueses de Las Navas así como la Lauda de Bronce, obra de Pompeo Leoni, que hoy puede contemplarse en el Museo Arqueológico Nacional.

El retablo, de un renacimiento alterado, estaba compuesto por columnas corintias doradas y cuatro lienzos de la escuela sevillana, de cierto mérito. En las dos paredes contiguas a las que ocupaba en su día el retablo, hay sendos nichos sepulcrales, idénticos, en mármol gris. Constan de un pedestal sobre el cual se alzan unas hornacinas, que albergaron las imágenes de Santo Domingo y San Pablo, con pilares y jambas funerarias.

El crucero se prolonga en la capilla del Rosario, de forma cuadrada y cubierta por una cúpula de sillería en cuyo centro se abre una linterna. Esta capilla tenía a su entrada una magnífica reja de hierro, hoy desaparecida.

El altar y el resto de la nave estaban separados por otra bellísima reja de hierro que hoy se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional. En el 2014 el convento tuvo su última fase de rehabilitación, con el propósito, actualmente conseguido, de convertirse en espacio cultural para diversos eventos culturales.

-Batanes y Molinos: Vestigios del esplendor que vivió la villa con la industria textil entre los siglos XVII y XIX, se conservan restos de batanes y molinos harineros. Estos restos se hallan diseminados a lo largo del cauce del Arroyo Quemada, que discurre por la zona denominada Aguadañina. De todos ellos, el batán más relevante por su estado de conservación es el que se encuentra en el prado del mismo nombre: prado Batán.

-Ermita de San Antonio: Construida en piedra, con cubierta a dos aguas y puerta adintelada, la ermita de San Antonio data fe finales del siglo XIX y se encuentra al sur de la población.

Según la tradición, durante las fiestas de su patrono (13 de junio) se hacía una fantástica romería con carreras de caballos y juegos tradiciones. Las mozas acudían a ella para rogar a San Antonio por un buen novio. En el siguiente texto, extraído de la revista Entre Pinares 2010 podréis descubrir más sobre esta tradición.

-Piedra de los Trece Botones: Se sitúa en el paraje de “La Cancha”, en el lado suroeste del término, al final de la Ruta de los Trece Roeles. Sobre esta enorme roca granítica Pedro Dávila y Zúñiga mandó grabar una inscripción en honor a su esposa María de Córdoba, quién falleció en 1560.

La inscripción reza así “SERVATORI MARIAE A CORDVEA NAVAR, UM MARCHIOMASSAE PRIMAE ET MVLIERUM VITAMA E PETRUS: AVILA MARTUS LAMPATO, FUMCTAE MVMVS, SVRS, MVM, POSVIT AN MDLXVI” (“Dios Salvador. A María de Córdoba de Las Navas, primera marquesa de las mujeres de Pedro de Ávila, su marido escribió esto estando difunta en el año 1566”).

Junto a la inscripción figura el escudo de armas de los primeros marqueses: en el lado izquierdo los trece roeles de los Dávila y en el derecho las franjas horizontales de los Córdoba. El escudo esta coronado con la corona marquesal.

¿Cómo llegar a Las Navas del Marqués?

El trayecto en coche desde Ávila hasta Navas del Marqués es de 30 minutos por la carretera CL-505. Desde Madrid, el itinerario es de 1 hora y 15 minutos por las carreteras M-503 y M-505.