El PDeCat, al borde del abismo: Puigdemont y los presos de JxCat exigen la creación de un nuevo partido

El partido heredero de CDC no acepta la propuesta avalada por el expresident y reclama más tiempo para negociar

Carles Puigdemont durante su intervención por videoconferencia en el acto de inicio de campaña de JxCat en las últimas elecciones.
Carles Puigdemont durante su intervención por videoconferencia en el acto de inicio de campaña de JxCat en las últimas elecciones.

La ordenación del universo postconvergente se ha convertido en el nuevo caballo de batalla de la política catalana, con varios intereses cruzados, liderazgos pendientes y cuotas de poder sobre la mesa para tratar de reunificar el espacio dejado por la extinta Convergència y ganar a ERC en las urnas, el objetivo final dentro del independentismo. Y aquí entra en juego Carles Puigdemont, cuyo protagonismo parece fuera de toda duda por parte de todos los sectores implicados. Los presos de JxCat -Jordi Turull, Josep Rull y Joaquim Forn, además del exconseller Lluís Puig-, avalados por el propio expresident desde Waterloo, han trasladado su propuesta a la dirección del PDeCAT en la que exigen celebrar una asamblea constituyente de JxCat, en la que participen todos los electos del espacio político -sean o no afiliados- y debatir en medio año “la conveniencia de mantener o disolver la organización” del partido de David Bonvehí.

Es decir, piden que la familia postconvergente -dispersada entre la Crida de Jordi Sànchez, el propio PDeCAT de David Bonvehí y los independientes, a grandes rasgos- se integre toda bajo el paraguas de las siglas de Puigdemont y que en los próximos meses se aborde la posible desaparación del PDeCAT, la formación heredera de Convergència. Una propuesta que no ha gustado en el seno del partido y que ha sido rechazada por la dirección en una larga reunión durante la mañana de hoy.

En el debate se ha confrontado la posición de Bonvehí de no disolver la formación creada en 2016 -que cuenta con el apoyo de la mayoría de la cúpula directiva- con la de los partidarios de crear un solo partido, entre los cuales están los presos y los más afines al expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont. La propuesta de Bonvehí a la Crida consiste en presentarse en coalición con el nombre de JxCat y repartirse al 50% la dirección y los puestos en la lista electoral, mientras que Jordi Sànchez pide crear una nueva organización política sin cuotas ni vetos.

El mensaje de Puigdemont

En medio de estas negociaciones, el expresident Carles Puigdemont ha tensado aún más la cuerda y se ha posicionado a través de las redes sociales a favor de la propuesta de los presos que la dirección de su propio partido (PDeCAT) ha rechazado: “Lo que han propuesto merece el aplauso, por su responsabilidad y empatía en un momento decisivo en nuestro espacio político”.

“Desde hace años que tengo mucha proximidad política y personal con los consellers Jordi Turull, Josep Rull, Quim Forn y Lluís Puig. Hoy aún más”, ha afirmado, después de que la dirección que preside David Bonvehí haya rechazado el plan y se ha emplazado a seguir negociando con la Crida para intentar acercar posiciones en la reorganización de este espacio político.

La ‘escisión’ por la vía del PNC

El PDeCAT, además, sufre una segunda fuga por el lado opuesto: este fin de semana verá la luz el nuevo Partit Nacionalista de Catalunya, una suerte de PNV con exaltos cargos de CDC y su formación heredera. La propia excoordinadora Marta Pascal se ha postulado para liderarlo junto a antiguos cargos postconvergentes en el territorio. Una vía abierta por el sector moderado, que ha roto el carné de la formación para defender postulados pragmáticos opuestos a la unilateralidad de Carles Puigdemont y su entorno.